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“Sin el celular no se puede vivir”

“The Disconnected Challenge” es un reality en el cual tres personas abandonan sus celulares y cualquier tipo de conexión a Internet durante 48 horas. El objetivo es mostrar cómo reaccionan mientras intentan resolver por sus propios medios todas las dificultades que surgen en su rutina diaria.

El programa de TV sigue durante dos días a Macarena, una joven bailarina argentina; a Gema, una wedding planner mexicana; y a Víctor, un estudiante de Publicidad brasileño. A medida que pasan las horas, el comportamiento de estos personajes cambia y descubren cómo hoy los dispositivos inteligentes lograron convertirse en una herramienta imprescindible para desempeñarse tanto laboral como socialmente. 

El reality se emitirá el miércoles 27 de marzo por Discovery y es parte de la campaña de “Phone Life Balance”, que lleva adelante Motorola.

Macarena Fuentes, la participante argentina de The Disconnected Challenge.

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Macarena Fuentes vive en Ingeniero Maschwitz, Buenos Aires. Tiene 30 años y es bailarina. Toma clases de danza, le gusta salir a correr y comer afuera. Confiesa que utiliza su celular como despertador, para escuchar música, orientarse en la calle, como agenda, como medio de entretenimiento y para informarse sobre futuros castings. Durante este experimento debió emplear todas sus habilidades para prescindir de esta herramienta y cumplir con sus tareas diarias.

“Estar en un reality así fue raro, con muchas sensaciones encontradas ya que hacía mucho tiempo que no estaba sin utilizar el teléfono”, contó Macarena a Clarín. 

Macarena Fuentes, la participante argentina de The Disconnected Challenge.

Sobre esta particular experiencia, Macarena atravesó diversas emociones por estar sin celular. Además de sentirse “un poco adicta al teléfono”, el hecho de no tenerlo la ayudó también a lidiar con el aburrimiento, y hasta poder volver a disfrutar de un libro en su tiempo libre. “Dejé de estar enajenada con la pantalla para comenzar a charlar y escuchar a mis amigos sin la necesidad de escaparme a través del teléfono”, resaltó. 

Justamente, la participante argentina fue la que mayor abstinencia al celular mostró entre los participantes. “Al principio fue rarísimo, me di cuenta que lo usaba muchísimo, ya que hago todo desde el teléfono. Estaba desconcertada y hasta con mal humor. No me acordaba ni dónde bajarme del colectivo para volver a mi casa, ja”.

“Me di cuenta que nadie se va a morir por estar sin celular, es cierto, pero estar sin él te complica la vida. Por eso pido que no vivamos sin teléfono. Sin el celular no se puede vivir. Solo hay que ser concientes de cuándo utilizarlo“, opinó la bailarina. 

Víctor Selqueira Santos, de Brasil, fue otro de los participantes del reality de Motorola.

Por su parte, el brasileño Víctor Selqueira Santos es el más joven de los participantes del especial. Con solo 20 años, este centennial reveló que “no sabe lo que es vivir sin conexión a Internet”. Lo utiliza durante todo el día para su trabajo en una productora audiovisual, para estudiar y para mantenerse en contacto con sus amigos. Para él, su teléfono representa una extensión de su cuerpo.

A través de esta experiencia de desconexión, Víctor comenzó a cuestionarse el hecho de depender en exceso del smartphone y comprende el valor del contacto personal con quienes que lo rodean.

Gema Kareh es una wedding planner mexicana de 49 años muy meticulosa, quien manifiesta “no poder vivir sin el celular” por ser su principal herramienta de trabajo. Concertar reuniones con las novias que la contratan, hacer compras, solicitar y compartir presupuestos, trasladarse por la ciudad son algunas de las actividades que tendrá que resolver durante dos días sin su gran aliado ni cualquier otro dispositivo conectado a internet.

Gema es mexicana, tiene 49 años y es wedding planner. También participó de The Disconnected Challenge.

A lo largo del programa, el neurocinetífico y profesor en la Universidad Torcuato Di Tella, Andrés Rieznik, aportó su conocimiento a la hora de analizar el comportamiento de los participantes. “Los tres demostraron la ansiedad propia de una persona a la cual se la ha prohibido el acceso a una sustancia, al juego…ese típico comportamiento compulsivo”, señaló.

La mujer de casi 50 años fue la que más fluctuaciones tuvo en su ánimo y la que estuvo cerca de dejar el programa, pero a su vez demostró ser la que mayores recursos mostró para afrontar la situación. Al contrario de lo que uno pensaba, demostró ser la que emocionalmente más le influyó estar sin celular por lo que demandaba su trabajo día a día”, contó. 

“El teléfono es un arma de doble filo, como cualquier arma poderosa. Te libera espacio mental para pensar otras cosas interesantes, incluso puede ser muy productivo; aunque también puede llevarte a procastinar mucho y no a focalizarte en nada en más de 10 minutos . A mi entender, el celular amplifica las diferencias entre aquellos que tienen capacidad de foco, aprendizaje y esfuerzo mental por sobre aquellos que no lo tienen. Creo que el celular a la larga nos hará más inteligentes”, comentó Rieznik.  

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