Devaluación. Por qué sube el dólar en la ArgentinaEconomía 

Devaluación. Por qué sube el dólar en la Argentina


El movimiento de las monedas emergentes y los desequilibrios de la macroeconomía argentina explican la volatilidad del mercado Crédito: Shutterstock

El
dólar hoy volvió a ser noticia en el cierre de la semana. Con un salto mayor al 2,5% en la primera hora de la rueda, el tipo de cambio aceleró la suba y el precio de venta al público llegó a ubicarse por encima de los $43 en el mercado local, aunque luego
retrocedió y quedó en $42,86.

Un conjunto de factores externos vinculados con el movimiento de las monedas de países emergentes y desequilibrios que arrastra y aún no soluciona la macroeconomía argentina explican la volatilidad del mercado cambiario.

Devaluación en el mundo

El contexto internacional es muy negativo para las monedas emergentes, que comenzaron la jornada con fuertes devaluaciones, en un contexto de salida de capitales de esos destinos. El último disparador fue un menor reporte de producción industrial en Alemania y Francia, que debilitó al euro frente al dólar.


Mauricio Macri

La tendencia golpeó al peso, que replicó ese movimiento en el inicio de rueda y se depreció inmediatamente a ritmo similar al de otros mercados, para superar los $42,15 en el segmento mayorista (cerró en $41,79).

La lira turca, una de las monedas que junto al peso argentino estuvo entre las más devaluadas de 2018, perdió casi un 5,7%, mientras que en Sudáfrica, el rand cae casi un 2%. En América latina, el real brasileño pierde un 2,4%, al igual que el peso mexicano (1,12%), el uruguayo (0,6%), el chileno (1,3%) y el colombiano (1,1%).

Problemas para generar dólares

La economía argentina está expuesta y siente con mayor impacto cualquier shock externo. Así lo evidencian sucesos de los últimos años como el Brexit, la crisis cambiaria en Turquía, el movimiento de la tasa de interés de la Reserva Federal estadounidense o el movimiento de las monedas emergentes actual.

Uno de los factores más relevantes radica en las dificultades de la economía para generar dólares genuinos, y su dependencia por el financiamiento externo (endeudamiento) para cubrirlo. En ese escenario, cualquier movimiento que implique salida de capitales o encarecimiento del financiamiento golpea al mercado cambiario local.


Nicolás Dujovne, ministro de Hacienda, junto a Christine Lagarde, directora gerente del FMI Fuente: AFP – Crédito: AGUSTIN MARCARIAN

Ese contexto marcó la dinámica económica en 2018, que terminó con
una caída del 2,5% del PBI. Un golpe a mercados emergentes dinamizó la corrida cambiaria y llevó al Gobierno a pedir asistencia financiera al

FMI

, que avaló un préstamo record para el país que permitió frenar las expectativas de devaluación y mayor volumen de divisas para el pago de deuda.

Tras el salto del tipo de cambio, la recesión contribuyó a revertir el déficit comercial, con un desplome de las importaciones, y la salida de divisas por el consumo de argentinos en el exterior.

A su vez, el Gobierno decidió acelerar el ajuste fiscal, uno de los puntos claves del acuerdo con el FMI, para llegar al déficit primario cero este año. Según esta perspectiva, el equilbrio primario disminuirá la necesidad de financiamiento futuro de la Argentina.

“La estrategia macro del año electoral es acelerar el apretón monetario para subir la tasa, controlar el dólar y calmar las expectativas de inflación, pero el problema es que si eso sale bien en el corto plazo, se hace a costa de un deterioro del balance del Central, con lo cual, se termina poniendo en riesgo la consistencia intertemporal de la política monetaria y su eficiencia para coordinar expectativas”, sostiene Federico Furiase, economista jefe del estudio Eco Go.

Inflación

Es el mayor problema de la macroeconomía argentina. Luego del 47,5% de 2018, la marca más alta en 27 años, no dio señales de desaceleración en los primeros tres meses de 2019, que arrojan índices por encima de las previsiones oficiales.


Fuente: Archivo – Crédito: Reuters

Tras el 2,9% de enero y el 3,8% de febrero, economistas privados ya estiman un piso del 3% para marzo, que arrojaría una suba de precios del 10% en el primer trimestre del año.

Luego del salto del dólar en 2018, la suba de la inflación erosiona la competitividad del tipo de cambio y empuja al alza al mercado al alza. Esta dinámica ilustra una paradoja: planchar al dólar permite frenar la suba de los precios (ancla cambiaria), aunque eso empeora las perspectivas para las exportaciones argentinas. A la inversa, la suba del tipo de cambio acompañando la inflación mantiene la competitividad pero implica mayor traslado a precios (combustibles, alimentos, tarfifas de servicios públicos, bienes importados, entre otros).

La tasa no alcanza

Con un dólar dentro de la zona de libre flotación definida en el marco del
acuerdo con el FMI-hoy definida entre $39,16 y $50,68-, el

Banco Central

no puede vender divisas en el mercado y recurre a la tasa de interés como herramienta para contener la suba del tipo de cambio, aunque su efecto luce insuficiente para cumplir con el objetivo.

Luego de bajar a 43,94% el 14 de febrero, la tasa comenzó un recorrido ascendente a medida que el dólar comenzó a apreciarse en el mercado local. Hoy se ubica por encima del 66%, su valor más alto desde el 12 de noviembre, mientras el peso se devalúa.

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