El hombre detrás del Lollapalooza reveló sorpresas y cuáles serán los puntos fuertes del festivalEspectáculos 

El hombre detrás del Lollapalooza reveló sorpresas y cuáles serán los puntos fuertes del festival


Diego Finkelstein, el productor del Lollapalooza Crédito: Mauro Alfieri

“Parece una estrella de rock”, dice alguien al pasar mientras Diego Finkelstein posa para un puñado de fotógrafos y camarógrafos, parado delante de lo que este fin de semana será el escenario principal del festival

Lollapalooza

y mientras cientos de operarios y obreros van de uno al otro lado del predio trabajando en el armado de este monstruoso evento. Finkelstein, remera negra ajustada, pantalones negros, anteojos oscuros y pelo largo atado por detrás, podría pasar por una estrella de rock, pero lo cierto es que el hombre es el padre de esta criatura que celebrará su sexto año en Buenos Aires con una fiesta que se extenderá desde el viernes y hasta el domingo.

El armado del predio del Lollapalooza, visto desde el drone de LA NACION

02:02

Video

El hombre abrió ayer las puertas del

Hipódromo de San Isidro

e invitó a una recorrida para observar de cerca los preparativos del festival más convocante del país: como el año pasado, las entradas están agotadas y por esta edición, volverán a pasar 100.000 personas por jornada. Además, festejará sus veinte años como productor en la industria del entretenimiento del país. Luego de trabajar en un alto cargo ejecutivo en Coto durante la década del ’90; en 1999, Finkelstein ingresó al mercado musical como socio de la productora de conciertos Fénix y, a partir de 2015, fundó su propia empresa, DF Entertainment. El éxito obtenido en menos de cinco años hizo que en diciembre de 2018 la compañía líder a nivel mundial en entretenimiento en vivo, Live Nation, comprara la mayoría del accionariado de DF. Pero eso sí, ese señor que posa como rockero en el centro mismo de los 250.000 metros cuadrados del predio del Lollapalooza sigue estando al frente de todas las actividades de la empresa en el país. “El motor principal por la que hago esto es porque me encanta, soy un apasionado de la música. Tengo una empresa con un equipo que vive de esto, sí, pero para que esto sea el evento cultural más importante del país como lo es desde hace años, uno tiene que hacerlo con pasión”, dice durante la entrevista con
LA NACION. En pocos minutos, adelantó algunas de
las sorpresas que tendrá este año el festival, descartó que pueda haber algún tipo de problema con el sonido como le ocurrió a Paul McCartney la semana pasada y confesó que, a pesar de que el Lollapalooza en su versión norteamericana cada vez apunta más al público adolescente, su objetivo en la Argentina es “fomentar para que el festival sea un programa familiar”.

-Siempre decís que trabajan para superarse años tras año, ¿qué creés que sumaron este año que hará la diferencia?

-Por un lado, siento que la propuesta artística sigue evolucionando. Estoy orgulloso del
line up que tenemos, que no tiene nada que envidiarle a los mejores
line up de los festivales del mundo, con toda la diversidad de bandas que hay. En cuanto a la propuesta de la experiencia Lollapalooza seguimos ampliando el predio -este año la parte interna donde circula la gente tendrá 250.000 metros cuadrados- y en cada uno de los detalles intentamos dar lo mejor. El escenario principal va a tener dos pantallas que cubren de arriba a abajo, mandamos a fabricar torres de sonido específicas para optimizar la visual de la gente. Todo eso es inversión, porque queremos dar lo mejor para ofrecerle al público, que confía en nosotros, la posibilidad de que descubra cosas nuevas. Hay un espacio que se llama “Las casitas”. Además de las cien bandas que hay en el
line up, durante los tres días habrá 50 DJ más tocando ahí para veinte personas. Además, este año sumamos todo lo que tiene que ver con la propuesta del arte plástico: Marta Minujín está haciendo una instalación, Cynthia Cohen está interviniendo el logo del Lolla, Pablo Reinoso desarrolló una área de relax…

-Antes hacías referencia al
line up, ¿cuál creés que será el punto fuerte este año?

-Vayas a dónde vayas, vas a tener
algo increíble para ver. Tenemos a Kendrick Lamar, con lo que significa para la música del mundo hoy es un lujo absoluto, tenemos a Post Malone, por primera vez a Sam Smith, a
los Arctic Monkeys en un momento tremendo, a Lenny Kravitz con todos sus éxitos… Dentro del
trap, van a estar figuras como Londra, y en lo ecléctico que tiene el
line up, hay lujos que nos podemos dar como tener una figura del
jazz como Kamasi Washington, a Caetano Veloso, a Drexler, a Vicentico, a Fito Páez…

-Con esos nombres podemos decir que no es solo un festival para adolescentes, como pudimos ver en la última edición de Chicago, la casa matriz del Lolla…

-Mayormente es un festival millennial y tenés muchísimos adolescentes que vienen a disfrutar de toda la experiencia, pero para nosotros también es un festival familiar, en donde los padres pueden traer a sus hijos. Hasta los diez años inclusive entran gratis. Lo que queremos fomentar es un programa familiar, que los padres vengan con sus hijos y los empiecen a sumergir en la cultura, en la música y que comiencen a aprender con contenidos para ellos, desde Peppa Pig, que está fuertísimo, hasta Deep Roy, el actor de los Oompa Loompa de Charlie y la fábrica de chocolate. Sin por eso dejar de lado lo exquisito que puede ser ver un show de Caetano o de Kamasi Washington. Todo ese contenido nos permite curar un festival único en ese sentido.

-Después de seis ediciones

del Lollapalooza en Buenos Aires

, ¿qué creés que te faltó incorporar de las ediciones internacionales o qué cosas no pudiste trasladar al festival de acá?

-Yo te diría que no siento que nuestro festival, hoy en día como evolucionó, tenga nada que envidiarle a cualquier festival del mundo. Las bandas vienen y se sorprenden de la puesta que tenemos con tanto nivel de detalle, con las instalaciones… Voy a muchos festivales y no lo veo en otras partes. Ni en lo artístico ni en la experiencia tenemos nada que envidiar.

-¿Pero no soñás con sumar algo más que hasta ahora no pudiste?

-El sueño es seguir siempre evolucionando en lo que hacemos y cada año innovar, pero no hay nada que quise hacer y no pude. Este año no teníamos por qué traer un domo 360 desde España y lo trajimos con una puesta visual hecha por artistas que cuando lo vean no lo van a poder creer. Todo eso tiene que ver con querer que la gente cuando entre al Lollapalooza entre a tres días mágicos. Invertimos dinero para que todo suene mejor y se disfrute más. Cuando le mostrás a la gente que las cosas se pueden hacer de otra manera y ofrecer un servicio de excelencia, la gente lo aprecia y por eso nos acompaña como nos acompaña y en esta sexta edición podemos decir que tenemos otra vez el festival agotado, con cien mil personas por día.

-Mientras todavía estaban armando el
line up de esta edición, el dólar se disparó un ciento por ciento en su valor, ¿cómo se hace para producir un festival así en estos días en la Argentina?

-Hay que tener mucho empuje e ir para adelante. Eso es lo que entiendo es nuestra impronta como empresa. Siento que siempre buscamos ir para adelante. La responsabilidad de sacar un país hacia adelante es de todos los argentinos y cada uno desde su lugar debe aportar su granito de arena. Más allá de todo lo complejo que es llevar nuestra actividad en un contexto así, tratando con sesenta bandas internacionales, hay que lidiar con eso. Decidimos no quedarnos de brazos cruzados. Decidimos hacer y trabajar más horas. Por suerte, tenemos veinte
sponsors que nos acompañan y permiten que económicamente esto se pueda llevar adelante, tenemos gente que compra las entradas y por eso podemos ofrecer lo que ofrecemos. No es fácil pero no nos quejamos. Entendemos que la única manera es hacer, empujar y cuando es más difícil hay que empujar más. Todo esto nos permite llevar adelante el evento cultural más importante que tiene nuestro país. No hay otro evento con 300.000 personas reales, ni estos números de marketing.

-Esta semana se habló mucho del tema sonido en los recitales por
lo ocurrido con el concierto de Paul McCartney
, ¿ustedes pueden sufrir algún inconveniente similar?

-Acá estamos en un ámbito más abierto y eso nos facilita el tema. Pero también se respeta mucho, este año consensuamos también en conjunto con las autoridades provinciales y del municipio no tirar fuegos artificiales, porque es molesto para los animales y hay mucha gente que también lo sufre. La reglamentación en capital es distinta a la de la provincia, pero de todas formas nosotros orientamos los escenarios para no molestar a nadie. Siempre sonó
super bien acá y estamos en un contexto que es mágico, no hay nada encima, y eso permite tener una fiesta que todos podamos disfrutar.

-Aunque sea una aproximación, ¿me podrás decir cuánto cuesta montar el Lollapalooza?

-Muchísimo dinero y cada vez más, porque buscamos y ofrecemos cada vez más. Esa pantalla que ocupa todo el escenario es más cara que la del año pasado. Mandamos a fabricar esas torres de sonido y no teníamos necesidad de hacerlo, pero sí tenemos la responsabilidad de ofrecer lo mejor. Si querés tener el mejor festival del país, tenés que invertir. No se puede decirlo y nada más, hay que hacerlo. Entendemos que si damos lo mejor la gente va a volver el año que viene y nosotros queremos ofrecer esta experiencia por muchísimos años más.

-El año pasado tuvieron que suspender la última fecha por un temporal que azotó a la ciudad, ¿se puede tener un plan B para ese tipo de accidentes climatológicos?

-¿Contra el clima? El único que tiene plan B ahí es Dios. No existe un plan B. ¿Dónde hay un lugar cerrado en el que puedas meter 100.000 personas? Lo único que se podía hacer es lo que hicimos, actuar de manera responsable. A mí me costó un montón de dinero, devolvimos el 100% de la entrada y el 100% del
service charge, algo que no puede hacer nadie. No soy loco ni inconsciente, por eso los suspendimos. La prioridad es la seguridad de la gente, no nos importa el negocio. Si teníamos que devolver toda la plata, la devolvemos. Había vientos, con ráfagas, no había opción, había que suspender sí o sí. Tampoco se podía pasar para otro día, vos pensá que teníamos a sesenta bandas internacionales, que no podían quedarse y que tenían que seguir con sus shows en otros países. No hay ningún festival del mundo que pueda tener un plan B contra un temporal como el que hubo el año pasado. Cuando estás trabajando de manera profesional y responsable, si no están dadas las condiciones no se hace. La seguridad es lo primero y no hay ningún plan que te permita volver a hacerlo.

-Por último, como productor, ¿cómo ves la iniciativa por parte de muchas músicas para que se apruebe una ley de

cupo femenino

en los festivales de música?

-Nosotros tenemos un montón de artistas mujeres en el festival y te diría que queríamos traer más, pero si me preguntás a mí, yo voy detrás del talento. Yo quiero que estén todos los más talentosos que puedan estar, por lo cual me encanta que tengamos la mayor representatividad de todos los géneros. No uno u otro. Yo voy por el talento y bienvenidos todos, y no solo de género, sino de estilos musicales, porque este festival es totalmente inclusivo en todos los aspectos. No solo con la música, sino con las otras expresiones artísticas también.

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