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15 motivos por los que debe viajar a Armenia

Benjamin Kemper

Levon Arakelian perforó una red de salas y túneles en la tierra ocre debajo de su casa de Arinj, un pueblo de 6.000 habitantes cerca de Ereván. Foto: afp

Armenia, un país sin salida al mar de aproximadamente 3 millones de habitantes ubicado en las montañas del Cáucaso, es conocido por ciertas cosas: jugadores de ajedrez ganadores de medalla de oro, tensión geopolítica, el brandy favorito de Winston Churchill y las Kardashian. ¿Pero, y el turismo? La mayoría de los viajeros tendrían problemas para encontrar Armenia en un mapa (está entre Georgia e Irán). Ni hablar de pensar en viajar allí.

Es hora de reconsiderar, si lo ha considerado en algún momento. Más allá de las atracciones turísticas populares de Armenia, que tiene algunas de las iglesias más antiguas del mundo, existen nuevas razones para que la nación suba algunos lugares en su lista de lugares a visitar. La Revolución de Terciopelo del año pasado, que derrocó a una oligarquía respaldada por Rusia, le ha dado al país un optimismo palpable y contagioso. Aparecen nuevos hoteles en la capital, Ereván, donde la escena de restaurantes cambia sus ofertas clásicas en favor de sabores más picantes y atrevidos. Asimismo, este año el Sendero Transcaucásico lanzará sus primeras excursiones grupales en el Parque Nacional Dilijan. En otras palabras, Armenia se siente eléctrica, así que aproveche.

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  1. Suelo sagrado. Exactamente cómo fue que un antiguo templo romano terminó en el campo armenio, o cómo se mantuvo intacto pese a innumerables invasiones, es un tema de mucho debate, pero lo que está claro es que la gran estructura de columnas es uno de los ejemplos más preciados de la arquitectura pre-cristiana de Eurasia. Construido en el primer siglo, Garni probablemente fue un santuario para el dios del sol pagano Mihr, aunque algunos eruditos especulan que es la tumba de un rey armenio romanizado o la residencia difunta de algún gobernante olvidado hace mucho tiempo. Fotógrafo: Benjamin Kemper.
  2. Baile si quiere. Llena de patadas, giros y saltos que desafían la gravedad, la danza armenia es un espectáculo estimulante. En una rutina popular llamada Kochar, los intérpretes se toman de las manos y brincan ágilmente con una zurna con sonido nasal de fondo.
  3.  No mire hacia abajo. El teleférico “Wings of Tatev” se desliza unos 200 metros sobre un barranco rocoso camino al monasterio de Tatev, un complejo del siglo IX que se aferra a un acantilado cubierto de hierba. El ascenso de 5.752 metros en 14 minutos le valió al teleférico un récord Guinness al ser el “tranvía aéreo reversible más largo del mundo”.
  4. Reliquias soviéticas. Torres de la era espacial, edificios gubernamentales neoclásicos, Khrushchyovka en ruinas, Armenia se separó de la Unión Soviética hace casi tres décadas, pero es difícil saberlo si solo se concentra en su arquitectura. En Ereván aparece un nombre una y otra vez: Alexander Tamanian, el arquitecto armenio que diseñó la red urbana de la ciudad y dibujó los planos de la Cascada, la ópera y la Plaza de la República.Fuente: Comité Estatal de Turismo de Armenia.
  5. El plan en Ereván. Inaugurado en 2018, Alexander puso a Armenia en el mapa de los viajes lujosos. Cuando no esté haciendo turismo – el hotel se encuentra a cinco minutos a pie de la Plaza de la República – relájese en el spa Anne Semonin, que incluye sauna, sala de vapor y piscina cubierta. O siéntese en un taburete del bar de la azotea para disfrutar de las vistas de edificios emblemáticos de Ereván, empequeñecidos por el Monte Ararat.Fuente: The Alexander.
  6. Un asiento en muchas mesas. La comida armenia desafía las generalizaciones duras y rápidas. Se inspira en elementos rusos, georgianos, persas y levantinos sin rendirse por completo a alguno de ellos; los platillos van desde el tabule con limón y la ensalada de papas con mayonesa hasta la sopa de pezuña de vaca y las albóndigas al horno en salsa de tomate. Ese tipo de variedad hace que la escena gastronómica de Ereván sea emocionante.
  7. Una invasión transcaucásica. Desde 2015, un equipo internacional trabaja para crear el Sendero Transcaucásico, una red de gran alcance que llevará a los excursionistas a algunos de los rincones más remotos del Cáucaso. La última sección terminada, que se extiende por casi 100 kilómetros, serpentea a través del Parque Nacional Dilijan, una reserva tan famosa por sus monasterios milenarios como por sus águilas, osos, linces y lobos. Inscríbase en la caminata inaugural de junio.Fuente: Comité Estatal de Turismo de Armenia.
  8. La catedral más antigua del planeta. La catedral de Echmiadzin, fundada a principios del siglo IV, es para los cristianos armenios lo que la Gran Mezquita es para los musulmanes y el Muro Occidental para los judíos: un lugar de importancia espiritual incomparable. Pero no tiene que ser un creyente para sorprenderse por su esplendor. Relieves muy complejos representan escenas bíblicas y de la naturaleza; frescos dorados brillan a la luz del sol. Visítela antes del mediodía y es posible que cantantes sombríos carguen velas y le ofrezcan una improvisada actuación coral.
  9. Un paraíso para los amantes del vino. Cuando arqueólogos desenterraron la bodega más antigua del mundo con una antigüedad estimada en 6.100 años en el sur de Armenia hace tres años, todos quedaron boquiabiertos, excepto los armenios. El vino ha sido durante mucho tiempo el alma de la cultura local, consagrado en misas apostólicas, bebido en elaboradas fiestas tradicionales y consumido en salidas nocturnas ruidosas. Pruebe algunas de las mejores botellas del país en In Vino, donde los geeks del vino pagan altas sumas de dinero por etiquetas galardonadas como Karas y Zorah, o en Wine Republic, donde el menú bistró francés es casi tan variado como su lista de 650 botellas.Fuente: In Vino.
  10. Sobre esta roca. Podría pasar semanas visitando monasterios en Armenia y aún así no vería todos, pero uno es obligatorio: Geghard, Patrimonio Mundial de la Unesco. El complejo laberíntico del monasterio incluye una gran cantidad de khachkars (cruces de piedra), una iglesia del siglo XIII, e incluso capillas y sacristías más antiguas excavadas en el borde de un acantilado, con sus paredes ennegrecidas por siglos de luz de velas.Fuente: Comité Estatal de Turismo de Armenia.
  11. Solo aplique calor. Carne, sal y fuego es todo lo que necesita para hacer khorovats, los pinchos omnipresentes armenios de carne de res, cerdo o cordero a la parrilla. Pero no se deje engañar: los armenios han elevado el kebab común a una forma de arte. Un buen maestro selecciona los mejores cortes, añade la cantidad justa de sal y saca el pincho de las brasas cuando la carne cruje y gotea.
  12. Un memorial inolvidable. El genocidio armenio de 1915 mató al menos a 1 millón de personas y obligó a millones más a huir de su hogar ancestral en el este de Turquía. Este monumento gris e intencionalmente sombrío, que forma parte del Complejo Conmemorativo Tsitsernakaberd, ofrece una vista aérea de Ereván como memorial. Destine un par de horas, y paquetes de pañuelos, para la inquietante colección de artefactos, imágenes y testimonios que permiten comprender la gravedad de esta tragedia nacional.

    13. Revolución de Terciopelo. Armenia se renueva después de la Revolución de Terciopelo pacífica de 2018 y las posteriores elecciones parlamentarias, que reemplazaron a un gobierno oligárquico respaldado por Rusia a cambio de uno más simpatizante de Occidente. El nuevo gobierno, encabezado por el periodista convertido en político Nikol Pashinyan, tiene un difícil camino por delante: 1 de cada 3 armenios vive por debajo de la línea de la pobreza, mientras que el salario promedio ronda los US$355 al mes.

    14. Bebida de elección “¡Cigarros cubanos, brandy armenio y nada de deportes!” Esa trifecta, según Winston Churchill, fue la clave para una larga vida. Pruebe su hipótesis en Yerevan Brandy Co. (tours diarios disponibles), donde el brandy que él adoraba todavía se hace de la misma manera. Envejecido en barricas de roble caucásico y doble destilado, compite mano a mano con el coñac francés.Fuente: Yerevan Brandy Co.

    15. Tierra de los lagos. Cubriendo el 16 por ciento de la superficie de Armenia, el lago Sevan convierte al país sin litoral en un verdadero balneario. Las olas mantienen frescos a los armenios (y a muchos otros ciudadanos vecinos) durante el verano. Incluso si hace demasiado frío para darse un chapuzón, puede sacar fotos dignas de una postal de los monasterios de Hayravank y Sevanavank.Fuente: Comité Estatal de Turismo de Armenia.


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