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El efecto contagio fue la clave de Jaguares

El rugby es un deporte de contagio en el que basta que uno de los 15 jugadores haga algo diferente para que el resto del equipo lo imite. Y algo de eso sucedió ayer en el anochecer de Wellington cuando a los 3 minutos de comenzado el partido Hurricanes tuvieron un penal frente a los palos para sacar una ventaja de ocho puntos pero decidieron ir al line para sumar un nuevo try. El siempre rendidor Petti robó la pelota en las cinco yardas de Jaguares y aún en silencio al segunda línea se le escuchó la voz. Fue el aviso que cambió todo. Porque Creevy lo siguió y detrás de los dos forwards fueron sus compañeros para que aquella paliza que se vislumbró en los primeros pasajes del partido mutara en una victoria que abre una gran ilusión. Y no sólo para lo que queda del Super Rugby.

La franquicia neocelandesa tiene jugadores como Jordie Barrett, Ngani Laumape, TJ Perenara y Ardie Savea que son de lo mejor del mundo en sus puestos y que seguramente estarán en el Mundial de Japón con la camiseta de los All Blacks. Frente a esos monstruos, Jaguares tuvieron individualidades que mostraron un nivel formidable aunque en el mano a mano difícilmente puedan superarlos siempre. Así, Cancelliere y Moyano ratificaron que desde las puntas aportan tackle y poder de try, respectivamente; Moroni y De la Fuente anularon a los centros adversarios (sobre todo a Laumape, un tractor); Cubelli enloqueció a Perenara; Petti ratificó que es cada vez más completo y que siempre juega bien o muy bien; Lavanini y Matera les hicieron sentir el rigor físico a los delanteros rivales; y Creevy y Montoya dieron una nueva muestra de que son guerreros incansables y que con ellos el rugby argentino tiene un par de hookers extraordinarios.

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De todos modos, el párrafo aparte lo merece Díaz Bonilla. Porque frente a una notable pareja de medios el apertura hizo lo que tenía que hacer: no brilló por su habilidad, su manejo o su patada sino que se lució con su inteligencia para jugar siempre la mejor opción, para darse cuenta por dónde pasaron los diferentes momentos del partido y para cambiar el sistema de ataque. Y siempre hizo lo correcto, además.

Claro que por encima de todos ellos apareció el equipo.

Y por eso la cada vez más cercana clasificación a los playoffs es una realidad. Sin embargo, el análisis debe ir más allá. El derrame tiene que llegar hasta septiembre. Si el efecto contagio de Jaguares sigue hasta Japón, nada puede significar un imposible para Los Pumas en el Mundial.

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