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lunes, octubre 3, 2022

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Handball femenino: la transformación de La Garra de la mano de Dady Gallardo

Hace menos de un año, el 23 de agosto de 2018, Eduardo Dady Gallardo comenzó a entrenar al seleccionado femenino de handball. El técnico que encabezó el proyecto más destacado de la historia del handball en Argentina -con el quiebre de los Gladiadores hace ocho años, cuando fueron oro en los Juegos Panamericanos de Guadalajara-, tomó el desafío de agarrar a un equipo que necesitaba ser motivado.

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Uno de los problemas que encontramos cuando llegamos fue la falta de confianza y que cuando un partido se les iba no había forma de revertirlo. Y lo mejoramos mucho. En la clasificación al Mundial contra Brasil, por ejemplo, o en Polonia que sacaron diferencia los rivales y ellas la recortaron. Había déficit integral: en la técnica individual, en la táctica colectiva, en la parte física y en la psicológica. Y se trabajó en todo”, explica el entrenador después del debut en Lima frente a Estados Unidos, en la que La Garra se impuso 26 a 15.

Al mirar el plantel que Gallardo eligió para estos Juegos Panamericanos, de las 14 jugadoras solo dos nacieron a finales de la década del ’80 (Marisol Carratú, de 33 años, y Antonela Mena, de 31). “La mayoría tienen entre 22 y 23 años y la idea es que vayan desarrollándose y puedan mantener la concentración y el orden durante todo el partido. En el debut el equipo fue muy sólido, si bien hubo momentos de desconcentración”, agrega Gallardo.

Dady Gallardo observa a sus jugadoras en el debut en Lima 2019. (Foto Maxi Failla)

Cómo no desconcentrarse con 20 años y un primer partido en un torneo de esta relevancia, como le ocurrió a Malena Cavo, la más joven del plantel. “Cuando me confirmaron que iba a estar en los Panamericanos no lo podía creer. Debuté el año pasado en un torneo de Maceió pero este era mi primer partido en un torneo así, y estaba muy nerviosa. Trataba de controlarlo pero a veces me pasaba que los nervios me ganaban“, le dice a Clarín con una risa nerviosa.

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“Estuvimos trabajando mucho coaching con Daniel -a quien Gallardo sumó desde el arranque del ciclo junto a Hernán Siso, su ayudante, y la PF Priscila Álvarez– y nos sirvió un montón. Yo soy nueva pero por lo que dicen mis compañeras antes nos pasaba que nos costaba sacar esa diferencia en detalles y hoy vemos que es posible hacerlo”, agrega la zurda del club Manuel Dorrego.

Dady coincide: “Se trabajó en creer que no hay imposibles, en ir a jugarle a quién sea y estar convencidos de que les podemos ganar. Con los varones pasó eso: cuando dimos el salto de calidad, en el Mundial de Suecia y los Panamericanos de Guadalajara en 2011, fue porque se cambió esa mentalidad. Tratamos de hacer ese camino con las chicas”.

“Mi forma de trabajar es una, y es la misma con hombres y mujeres. Por eso busco soporte: tenemos mucha gente que colabora con lo que es el sentido de pertenencia de la selección femenina como se hizo con los varones“, agrega el entrenador.

Macarena Gandulfo, que tiene 25 años y experiencia internacional en España (en la última temporada se desempeñó en el Rincón Fertilidad de Málaga), también resalta lo positivo del primer paso en Lima: “Estamos contentas. El debut a veces genera nervio y es pasarlo. Por suerte se nos dio bastante bien. Hubo errores que vamos a analizar para ir mejorando, pero estamos contentas. La idea era seguir sacando diferencia y mantener la concentración, que a veces cuesta en estos partidos, pero intentamos dejarlo todo”.

Macarena Gandulfo prueba al arco frente a Estados Unidos. (Foto Maxi Failla)

Es ella también la que le confirma a Clarín que decidieron no ir a la ceremonia inaugural de este viernes en el Estadio Nacional: “Al desfile no vamos a ir porque hay que estar muchas horas paradas y es un desgaste físico que no estaría bueno tener. Somos pocas jugadoras, 14 que rotamos todo el tiempo, y priorizamos el descanso”.

Aunque Malena pudo haberlo soñado, deja de lado el entusiasmo de sus 20 años y se muestra en sintonía con su compañera: “Es un plantel recontra corto. La ceremonia son seis horas paradas. Al otro día jugamos y ese es el único día de descanso que tenemos, después de dos partidos seguidos. Todas estamos decididas a descansar. Buscamos que el premio esté dentro de la cancha, es la gran ilusión. Estamos muy bien de cabeza”.

Lima, Perú. Enviada especial.

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