Menú

sábado, octubre 1, 2022

Seguínos

Marcello Fonte, de ilustre desconocido a mejor actor del Festival de Cannes


Marcello Fonte, en una escena de Dogman

A Marcello Fonte le cuesta concentrar la mirada en un solo punto. Todo parece llamarle la atención. Especialmente en el momento en que se dispone a conversar con LA NACION en uno de los puntos de encuentro del Festival de Cine de Toronto, en septiembre del año pasado. Hasta allí llegó
este menudo e inquieto actor calabrés de espalda arqueada, sonrisa amplia y palabra generosa, acompañando la proyección especial de

Dogman, la película que le dio la consagración definitiva en el mundo y que se estrena hoy en la Argentina
. Con ella pasó en una semana de ser un total desconocido a recibir la consagratoria distinción al mejor actor en Cannes 2018.

“No creo que un premio pueda definir la capacidad o el talento de un actor. No es un título universitario. Conozco muchísimas personas que nunca pudieron recibirse o conseguir un título y son buenísimas en lo que hacen. Hay muchas palmas de oro dando vueltas por el mundo y nadie las conoce”, contaba en ese momento Fonte con una voz enfática y elocuente que le salía literalmente del fondo de la garganta. Se sentía obligado a elevar un poco la voz porque alrededor suyo había una marea de público que iba y venía de las salas en las que se exhibían las películas de ese multitudinario festival. Fonte no parecía sentirse muy cómodo en ese entorno. No lo disimulaba, por eso siguió mirando a su alrededor, como si buscara algún refugio.

Cuando nadie sabía de él,
Matteo Garrone (el director de Gomorra y otras laureadas obras del reciente cine italiano) eligió a Fonte para protagonizar
Dogman. En esta película encarna a un peluquero canino de un paupérrimo suburbio envuelto por una mezcla de azares y destinos en una historia tan sórdida como la de ese entorno. Dijo una vez Garrone que Fonte podía atravesar “en un abrir y cerrar de ojos” todas las emociones de la historia que cuenta
Dogman “gracias a las mil vidas que le tocó vivir”. Después de su primera proyección en la Argentina en el reciente festival de cine italiano,
Dogman finalmente se estrena comercialmente en el país y es una de las películas para empezar agosto a todo cine.

Trailer del film Dogman

01:04

Video

El más joven de un hogar de siete hermanos,
Fonte creció en una modesta barriada de Reggio Calabria. Su hogar se construyó con paredes y techo de chapa a partir de los materiales descartados en otras construcciones. Fue pintor de brocha gorda, carpintero, electricista y mecánico, entre muchísimas otras cosas. En cada oficio reconoce a un maestro. El último de ellos, y seguramente el más importante, fue Garrone. “Voy sumando maestros a mi lista de los tantos que tuve. El primero fue mi padre. Después vinieron otros. Uno me enseñó a trabajar como mecánico, otro a hacer bien los crepes y de otro aprendí cómo hay que cortar el pelo. Me enseñaron a tallar la madera, a cambiar el cuerito de la canilla, a desarmar un motor. Pasaron muchos maestros por mi vida. Y de todos aprendí mirándolos. El que sabe mirar es el que aprende más”, expresó con el lenguaje sencillo de los que conocieron en carne propia la vida modesta.

Se fue a Roma para vivir con un hermano y allí despunto su vocación de actor, que descubrió a los 17 años. En el barrio tradicional de San Lorenzo se sumó a un grupo de artistas y vecinos decididos a evitar que el Nuovo Cinema Palazzo, la sala histórica del lugar, se convierta en un casino por obra de emprendedores inmobiliarios. Allí lo descubrió el director de casting de Garrone. Fonte era el cuidador del lugar y un día tuvo que reemplazar de apuro en un ensayo a uno de los intérpretes de una obra representada por exdetenidos. Se sabía el papel de memoria.

Cuando actor y director se encontraron, Garrone supo que Fonte tenía un conocimiento sobre el cine más grande del que podía imaginarse. “Como a mí me gusta mirar, lo hice en muchas filmaciones. Aprendí viendo a Scorsese mientras filmaba en Cinecittá
Pandillas de Nueva York. Y también a DiCaprio. Todas las maneras posibles de hacer una película pasaron por mis ojos durante mucho tiempo. Hice de extra, pinté escenografías”, relató el actor a LA NACION hace menos de un año en medio del bullicio de Toronto.


Fonte: “El cine tiene que verse en el cine. Punto. El celular es otra cosa, las descargas son otra cosa. No tienen nada que ver con el cine. Yo no veo Netflix, yo voy al cine” Crédito: ICINE

Fonte no para de regalarle elogios al director. “Matteo tiene una manera de trabajar muy artesanal. Usa el cincel y la garlopa. Me dio la oportunidad de descartar todo lo superfluo y de ir al hueso. Me hizo dar la cabeza contra la pared. Eso me ayudó a pulir mis defectos y a crecer como actor y como persona. Cuando trabaja te deja libre para que puedas expresar todos tus sentimientos. No te obliga a seguir reglas estrictas. Lo importante es tener el personaje siempre dentro tuyo y ponerlo en cada escena. Y como Matteo sabe muy bien cómo prepararlas, es muy difícil que te equivoques”, expresó.

A Fonte le pareció oportuno usar una metáfora futbolística para completar su retrato de Garrone: “Lo mejor que me enseñó Matteo es a pasar la pelota. A jugar en equipo. Tengo que estar dispuesto a correr riesgos, inclusive a la posibilidad de perderlo todo. Punto. Pero esa actitud es positiva porque me saco de encima todas las dudas. Así soy yo. Estoy dispuesto a todo. No tengo términos medios”.

Esa contundencia aparece cuando llega la pregunta sobre el presente y el futuro del cine. ¿Tiene espacio fuera de los festivales y del circuito cada vez más estrecho del cine de autor la difusión de una película como
Dogman? ¿Acaso es el mundo del streaming una posibilidad más amplia para que esta clase de títulos pueda difundirse y llegar a más público? “El cine tiene que verse en el cine. Punto. El celular es otra cosa, las descargas son otra cosa. No tienen nada que ver con el cine. Yo no veo Netflix, yo voy al cine. Si usted quiere ver algo en Netflix, véalo. Yo lo voy a ver al cine y en ningún otro lugar”, respondió sin vueltas.

Para Fonte, ir al cine es ante todo una acción. “Es levantar el c… del sillón para salir de casa, caminar hasta el cine, sentarse en una butaca y ver una película con otras personas. Así de sencillo. Compartir un espacio. Después, si hay que ver algo en Netflix lo vemos en Netflix. Pero que no se le ocurra a nadie llamar a eso cine. Dicen por ahí que hay proyectos que no se podrían hacer si no estuviese Netflix en el medio. Falso. La plata está. Lo que faltan son historias y personas con las p… suficientes como para llevarlas al cine”, concluyó quien a partir de hoy será un poco más conocido en la Argentina.

Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellos pueden ser pasibles de sanciones legales. Aquel usuario que incluya en sus mensajes algún comentario violatorio del reglamento será eliminado e inhabilitado para volver a comentar. Enviar un comentario implica la aceptación del Reglamento.

Para poder comentar tenés que ingresar con tu usuario de LA NACION.

Compartir nota

Lo más leído
Noticias Relacionadas
Últimas Noticias