“La Chula”, de El gran premio de la cocina, se defiende de las críticas: “No hay favoritismos conmigo”


La participante del reality habló con LA NACION sobre las críticas que recibe en las redes, donde se convirtió en una figura de alto perfil Fuente: LA NACION

El martes, el reality de eltrece


El gran premio de la cocina


generó mucha repercusión en las redes sociales por

acusaciones de supuesto favoristismo

del jurado

Christian Petersen

hacia la participante

Belén, más conocida como “La Chula”

.

En uno de los segmentos de la competencia, denominado “cocinas del mundo”, en el que los cocineros tuvieron que preparar típicas comidas alemanas, el plato de Belén fue duramente criticado por no haber pelado las manzanas para el puré, servir frías las salchichas y presentar tortillas de papa muy grandes.

Sin embargo, Petersen vio algo diferente a sus compañeros y felicitó a la joven por los sabores y texturas

, lo cual derivó en que Belén se convierta en tendencia en Twitter, con más detractores que defensores.

En diálogo con

LA NACION,

la participante “de la polemica” habló sobre las críticas recibidas, y sobre cómo es formar parte de un reality en medio del contexto de la pandemia de coronavirus.

-¿Cómo era tu vida en Paraná, y por qué decidiste mudarte a Buenos Aires?

-Hace dos años que estoy viviendo en Buenos Aires. Me vine por diferentes circunstancias. Después de darle varias vueltas, decidí quedarme y darle una oportunidad a la gran ciudad para ver cómo me iba a nivel laboral, más que nada.

-¿Qué hacés, además de cocinar?

-Soy martillera pública, corredora de comercio, gestora del automotor, y estaba trabajando muy bien en Paraná. Siempre tuve un microemprendimiento, la renta de departamentos temporales para vacaciones, y eso sigue porque lo hago online. Y también trabajaba en una empresa de construcción. Cuando decido venirme a acá, me propongo hacer algo que a mí me gustaba: dedicarme a dar clases de entrenamiento, como personal trainer. Siempre me gustó mucho la actividad física, los deportes, la acrobacia aérea, la danza. Hace años que bailo también en el carnaval de Gualeguaychú y este año bailé en el carnaval de Corrientes. Y quise abocarme a hacer algo más que me dé diferentes ingresos y me permita estar cómoda acá, en Buenos Aires. Entonces, me empecé a dedicar a las redes para posicionar más mi nuevo emprendimiento como personal y empecé a agregar comidas.

-¿Sos una apasionada de la cocina?

-Siempre me gustó cocinar. Por eso empecé a hacer cursos de gastronomía y me fui dedicando también a eso, a hacer recetas: las más ricas y contundentes, pero también saludables, para darle a la gente ánimo y motivación para cuidarse, fomentar la vida sana y activa en todo sentido. Y el nicho gastronómico se empezó a abrir para mí y empecé a relacionarme, quería estar en eventos. Yo soy una persona que enfoca, sueña y quiere lograr algo. Y pienso siempre que lo voy a poder hacer, y a eso voy. Mis sueños a nivel profesional los he ido cumpliendo.

-¿Cómo vivís la experiencia de estar en el programa?

-Es una gran experiencia, porque se trata de superarse todos los días ante un nuevo desafío, porque son nuevos platos, nuevas preparaciones… Esto es como una beca en un lugar donde vos te podés perfeccionar, desarrollar, experimentar, explorar nuevos sabores, ver cómo te manejás con los tiempos. Ha sido un sueño para mí estar en

El gran premio de la cocina

, porque está relacionado con lo que amo hacer y en lo que me estoy perfeccionando. Lo quiero hacer bien, me gusta cocinar y quiero darle una linda forma desde la fotografía, desde el plato, desde la presentación. Soy muy perfeccionista, exigente conmigo misma, por eso a veces cuando las cosas me salen mal me frustro, pero es un mismo empuje para después hacerlo mejor o aprender mucho de esos errores.

-¿Cómo te sentiste al leer todas las críticas en tu contra? ¿Te sorprendieron las acusaciones de tener favoritismo por parte de un miembro del jurado?

-Soy consciente de que fui trending topic en Twitter y en todos lados. Entiendo que la gente por ahí hable sin saber, que quiera generar un tema. Uno dice algo y después todos opinan sobre lo mismo y se va generando una cadena, pero para uno, que está del otro lado, que lo vive, que sabe cómo es, lo lee y dice: ‘¡El nivel de imaginación que tiene la gente!’. Primero, no es así, no hay favoritismo. No existe eso para nadie. Es una competencia totalmente sana, linda. Se viven los nervios, se vive la presión, se vive todo. Esta fue una temporada en la que vi que hubo mucho compañerismo, nos pudimos complementar entre todos muy bien y el jurado es súper estricto. De hecho, la gente ha podido ver mi evolución en el programa y yo empecé y no podía manejar los tiempos, no podía cocinar, no entendía, no me hallaba en la cocina. No lograba un plato. Presentaba cosas que realmente a mí me daban vergüenza como cocinera y me sentía muy mal. Y después pude revertir eso y me sentí enormemente orgullosa. Mis compañeros me salvaron, pusieron el voto en mí, dieron fe de que yo podía cocinar. Vieron una cocinera en mí y dijeron: ‘vos tenés que demostrar que podés’. Y lo hice y me siento orgullosa.

-¿Te duelen los cometarios en las redes?

-Bueno, también me acusaban de que no sabía cocinar, y cuando empecé a cocinar bien, he tenido muchos mensajes de apoyo y aliento. Uno se expone a lo bueno y a lo malo, y hay que aceptarlo también. Son opiniones, pero también tengo muchos mensajes de amor que me llenan de emoción y satisfacción. No tengo la experiencia de una chef profesional porque no estudié la carrera y porque tampoco trabajé nunca en ningún restaurante. ‘Decís que no sabés cocinar pero tenés títulos en el Gato Dumas’, ponían en Twitter. Sí, hice cursos en el Gato Dumas y si se ve o averiguan, en el Gato Dumas no solamente hay carerras profesionales de años con títulos universitarios de gastronomía, también hay cursos. Uno puede ir y hacer un ABC de pastelería, que es el que hice yo y sirve un montón. También hice el ABC de cocina, que son las técnicas básicas, de corte y demás. Hice un curso de cocina saludable que son cuatro clases, que te sirven y aprendés técnicas pero no necesariamente uno es chef con eso. Tengo ímpetu para todo lo que me propongo.

-Debe ser todo un aprendizaje manejar ese nivel de exposición…

-Cuando entré al programa no sabía cómo era, cómo se manejaba eso, así que empecé a ver cómo la gente se refería a mí y sí, choca ver cómo habla la gente sin conocerte, cómo puede suponer, prejuzgar… Incluso muchas mujeres ponen adjetivos que generan realmente mucha violencia y te sentís muy expuesta en ese sentido. Creo que todos tenemos derecho a opinar pero que hay un límite en todo eso. ¿Con qué necesidad uno tiene que llegar a hacer sentir mal a otra persona? No lo digo por mí, porque uno se expone. Un dicho dice “lo que Juan dice de Pedro habla más de Juan que de Pedro”. Es así. Vos ves en el otro reflejado lo que realmente sos. Me asombra incluso el poder de imaginación. Hay tres jurados y cada uno tiene un paladar diferente. Pero entiendo que cuando hay una competencia y hay tantos fanáticos, y el programa está en un pico alto de rating, tiene que haber siempre alguien a quien le “den” más, le encuentren más los defectos… Entiendo que en este caso me tocó a mí.

-¿Es extraño integrar un reality en medio de una pandemia? ¿Qué medidas sanitarias se toman en el piso?

-Ahí adentro se ve un profesionalismo que estoy orgullosa de estar en un programa así, con ese nivel de profesionalismo y de producción, porque cómo se desarrolla todo ahí adentro y por cómo nos cuidan. Ahora, en este momento que están difícil, en esta cuarentena, ver cómo se modificó la temática del programa para que nos podamos cuidar entre todos. Yo nunca había estado en un piso de televisión pero cuando empezamos, que todavía no estaba declarada la pandemia y la cuarentena la cien por cien, había una cantidad de gente importante y eso se redujo hasta casi menos de la mitad: todos con barbijo, nos cuidamos muchísimo, respetamos las distancias. Se modificó todo en pos de que pudiéramos estar sin ningún tipo de peligro a ningún contagio y además siendo todos muy conscientes de cuidarnos. Siempre nos remarcaron eso.

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