Deseo, muerte y pop: diez películas para disfrutar del universo AlmodóvarEspectáculos 

Deseo, muerte y pop: diez películas para disfrutar del universo Almodóvar


Antonio Banderas y Eusebio Poncela en Matador (1986), una de las grandes obras de los comienzos de la carrera de Pedro Almodóvar

La semana pasada, Pedro Almodóvar anunció formalmente que en octubre próximo iniciará el rodaje de su nueva película, Madres paralelas, la historia de dos mujeres que dan a luz el mismo día y luego viven algunas circunstancias que las conectan. Una de las protagonistas confirmadas es Penélope Cruz, vieja conocida del veterano director español, que aseguró haber escrito un papel especialmente pensado para ella. La noticia da pie a embarcarse en un buen repaso de su vasta filmografía, iniciada hace ya cuarenta años.

Matador (1986)

Un Antonio Banderas por entonces ignoto encarna a un joven con problemas de vértigo que toma clases de con un torero experimentado y aficionado al cine slasher (Nacho Martínez) con el que terminará tejiendo una relación perversa y peligrosa. Al margen de la trama policial, organizada alrededor de una serie de asesinatos de mujeres cuya autoría intenta descubrir el detective que interpreta Eusebio Poncela, la película trabaja sobre los pliegues del sexo y el erotismo con una profundidad que remite al cine de Nagisa Oshima, pero también combina virtuosamente la tragedia con el humor, una marca de estilo que el director iría afinando muchísimo con el paso de los años. Se luce Carmen Maura, en el rol de una perspicaz psiquiatra. Disponible de QubitTV.

La ley del deseo (1987)

Un triángulo amoroso masculino protagoniza esta historia ambientada en una Madrid donde la famosa movida cultural del posfranquismo -díscola y heterogénea- empezaba a languidecer. Menos onírica pero igual de pasional que Matador, contiene muchos de los temas que Almodóvar desarrollaría a lo largo de ese permanente juego de espejos que ha sido hasta hoy su carrera en el cine: la transexualidad, la religiosidad, los traumas infantiles, el amor sin barreras. La gravedad crepuscular del personaje fabulosamente interpretado por Eusebio Poncela se expande y captura la última media hora de una película que respira melancolía. También brillan Carmen Maura y Antonio Banderas como dos adorables amantes forajidos. Disponible en Flow.

Escena de Mujeres al borde de un ataque de nervios – Fuente: YouTube

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Mujeres al borde de un ataque de nervios (1988)

Gran éxito de taquilla, esta película reafirmó definitivamente el “estilo Almodóvar” e inició la proyección internacional del director español. Con una apuesta visual impactante y cuatro protagonistas colapsadas y realmente hilarantes -entre las cuales aparece una abogada feminista (Kiti Manver) en un momento en el cual ese tipo de personajes no era tan frecuente en el cine comercial-, despliega también muchas de las referencias que serían moneda corriente en la filmografía del realizador: melodrama exacerbado, humor disparatado (una de las protagonistas se enamora de un terrorista árabe), homenaje a clásicos de Hollywood (en este caso, a Johnny Guitar) y un amor irresistible por el kitsch que era norma en la España del destape. Disponible en QubitTV.

Átame (1990)

Un joven que acaba de salir de un psiquiátrico con la firme idea de cambiar su vida (Antonio Banderas) termina secuestrando a una amante ocasional de la que dice estar enamorado: Marina (Victoria Abril, en un trabajo notable), exestrella porno y adicta a las drogas con la que inicia una relación bizarra y tormentosa. La tórrida atmósfera de la película es potenciada por la magnífica banda sonora compuesta por Ennio Morricone. También aparecen muchos de los tópicos que Almodóvar abordaría con frecuencia en su filmografía posterior, e incluso personajes con perfiles similares a los que serían parte de sus historias en el futuro (el director de cine que compone Paco Rabal tiene más de un punto de contacto con el policía que interpreta Javier Bardem en Carne trémula, por caso). Disponible en Amazon Prime Video.

La flor de mi secreto (1995)

Una imponente interpretación de Marisa Paredes, en la piel de Leo Macías, neurótica escritora que, bajo el seudónimo de Amanda Gris, produce en serie novelas rosas muy populares y entra en una profunda crisis cuando decide cambiar su perfil. Para colmo, la relación con su pareja, un militar obligado por su trabajo a estar mucho tiempo alejado de su casa (Imanol Arias), se empieza a hundir irremediablemente. Hay ecos de Una mujer bajo la influencia (John Cassavetes) y Un rostro de mujer (George Cukor), música de Chavela Vargas (una debilidad del director) y actuaciones memorables de Chus Lampreave y Rossy de Palma, encargadas de introducir la comedia en una película amarga que, sin embargo, tiene un final feliz. Disponible en Flow.

Carne trémula (1997)

Primera película de Almodóvar inspirada en una historia ajena -el guión está inspirado en la novela Carne viva, de la inglesa Ruth Rendell-, arranca una noche de invierno madrileña de 1970, cuando el franquismo decreta un estado de excepción que coarta aún más las libertades civiles, y continúa años más tarde, en la década del 90. Los personajes de esta historia coral, muy tributaria de la gran tradición del cine negro y que incluye tragedias y redenciones, giran alrededor de una estructura dramática circular en la que aparecen barriadas marginales, prostitución lumpen, adolescentes en las cárceles y otras miserias urbanas de una España convulsionada. Excelentes trabajos de Javier Bardem y Ángela Molina. Disponible en Flow.

Trailer de Todo sobre mi madre

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Todo sobre mi madre (1999)

Ganadora del Oscar a la mejor película en lengua no inglesa y considerada por muchos como la mejor película de Almodóvar, cuenta con el soporte fundamental de una actuación memorable de Cecilia Roth, una madre agobiada por la trágica muerte de su hijo de 17 años que recurre al refugio en el pasado como vía de escape al dolor. En su regreso a Barcelona, esa mujer en plena huida se encontrará con una galería de personajes cargados de la extravagancia habitual en las historias del director: una monja non sancta, un travesti descocado, una actriz de trayectoria demasiado solemne… Fiel a su política de diálogo con la tradición, el director juega con más de una referencia a Un tranvía llamado deseo, la obra de Tennessee Williams llevada al cine por Elia Kazan. Disponible en Amazon Prime Video.

Hable con ella (2002)

Después de ganar de Oscar, Almodóvar reaparece en escena con este agudo melodrama en el que se cruzan las historias de dos hombres (Javier Cámara y Darío Grandinetti) ocupados en el cuidado de dos mujeres en grave estado de salud. Como es común en las películas del director manchego, deambulan por la historia madres complicadas, amores fatales y obsesiones prohibidas. Todo condimentado con ballets de Pina Bausch, música de Caetano Veloso, referencias a Virginia Woolf y citas al cine de Murnau, Pabst y Hitchcock. Esta vez son los sentimientos masculinos -en el marco de la imprevisible lógica de la mecánica amorosa- los que están en el foco de un relato agridulce. Disponible en Flow.

La mala educación (2004)

Almodóvar tenía pensado rodarla antes de Hable con ella, pero desistió -según él mismo contó- porque no encontraba el reparto adecuado. Finalmente vio en el mexicano Gael García Bernal al protagonista ideal para una de sus películas más oscuras y formalistas. En un momento especial de su carrera (era un cineasta ya consagrado al que Hollywood buscaba tentar sin éxito), el manchego busca reafirmar su singularidad como creador con una observación aguda y manierista sobre la subjetividad y la memoria como agentes distorsivos. Las historias importan sobre todo por quién las cuenta, le dice un Pedro maduro al mundo. En su largo catálogo de homenajes a los clásicos aquí le toca a La malvada, obra maestra de Joseph L. Mankiewicz. Disponible en Flow.

Los amantes pasajeros (2003)

En plan de comedia desmelenada, Almodóvar dibuja una alegoría, en muchos momentos demasiado subrayada, de una España que considera decadente (la de la etapa inicial de Mariano Rajoy en el poder) y deja colar la amargura que evidentemente le provoca ese estado de cosas, ajeno por completo a los dorados años 80 en los que él emergió como artista. La anárquica circulación del deseo -uno de sus temas predilectos- cobra mayor intensidad en el espacio cerrado donde transcurre la historia, un avión de la aerolínea “Península” que, como la propia nación a la que pertenece, parece irse definitivamente a pique. A pesar de recibir unas cuantas críticas desfavorables, fue un éxito de taquilla en su país. Disponible en Flow.

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