Un estreno o un velorio: un buen entretenimientoEspectáculos 

Un estreno o un velorio: un buen entretenimiento


Nicolás Scarpino y Flavio Mendoza, en Un estreno o un velorio

Un estreno o un velorio. Autor: Marcos Carnevale. Director: Flavio Mendoza. Director actoral: Nicolás Scarpino. Elenco: Flavio Mendoza, Carmen Barbieri, Raúl Lavié, Georgina Barbarossa, Nicolás Scarpino, Patricio Arellano, Franco Rau, Melina Sol Greco, Sol Bardi, Leonardo Luizaga. Escenografía virtual: Louis Medina. Escenografía corpórea: Mónica Lazzarte y Omar Pierini. Luces: Ariel Del Mastro. Coreografías: Facundo Mazzei. Vestuario: Manuel González. Música: Federico Vilas. Teatro: Broadway. Duración: 90 minutos. Nuestra opinión: Buena.

Concebido el verano pasado como un espectáculo para Carlos Paz, esta comedia con elementos de revista de Marcos Carnevale recién pudo arribar la semana pasada a la avenida Corrientes. Lo hizo con un cuerpo de baile más acotado, por cuestiones de protocolo, pero con más figuras convocantes y un alto nivel de producción, increíble para estos tiempos de pandemia.

La idea original es de Flavio Mendoza y se nota de comienzo a fin. Porque entre escena y escena hay números musicales y de acrobacias aéreas, al estilo Stravaganza. De todos modos, lo que aquí prima es una historia con diálogos: la de un estreno en el que Nicky Baker (Mendoza) cubrirá el rol de una gran vedette en una revista que produce un empresario (Raúl Lavié); quien no sólo es su pareja sino también el ex marido de Vilma Luxor (Carmen Barbieri), una diva que para vengarse e impedir el debut simulará su muerte. El vodevil se completa con las irrupciones del hermano de uno y la hermana de la otra, papeles a cargo de Nicolás Scarpino y Georgina Barbarossa.

Barbieri y Barbarossa se sacan chispas en el escenario y se las puede imaginar repitiendo el tándem más allá de esta obra. Scarpino es sin dudas quien mejor aprovecha cada bocadillo y su desempeño como el gemelo rengo y gangoso es hilarante. Lavié, en cambio, está desaprovechado actoralmente (sobre todo después de sus recientes protagónicos en El violinista en el tejado y La jaula de las locas), pero el cuadro en el que canta “El día que me quieras”, acompañado por los bailarines Melina Sol Greco y Leonardo Luizaga y el mismísimo Mendoza, es sublime.

En el haber del espectáculo deben sumarse todos los rubros técnicos, en especial las luces de Ariel Del Mastro y las escenografías virtuales de Louis Medina, y el vestuario de Manuel González, ejemplo de refinamiento y buen gusto.

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