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Cena del enviado de Bolsonaro con empresarios y funcionarios en La Ñata

Viana Rocha había agasajado al embajador argentino en su casa de Brasilia. Ahora Daniel Scioli hizo lo propio en La Ñata. Foto: Twitter

En un nuevo gesto que parece probar que el oscilante temperamento del brasileño Jair Bolsonaro no hace mella permanente en las relaciones entre su país y la Argentina, el secretario de Asuntos Estratégicos de aquella nación, Flavio Viana Rocha, mantuvo reuniones con algunos de los principales ministros del gabinete de Alberto Fernández hoy por la tarde. Por la noche, cerró su primera jornada en Buenos Aires con un asado en Villa La Ñata junto a su anfitrión, el embajador Daniel Scioli, funcionarios del Gobierno nacional y algunos de los empresarios de mayor peso del país.

Según pudo saber PERFIL, entre los invitados a la cena en suelo bonaerense se encontraban Eduardo Eurnekián, Pablo Antúnez (CEO del Grupo Pérez Companc),  Daniel Herrero (presidente de Toyota Argentina) y Marcelo Fernández, titular de la Confederación General Económica de la República Argentina (Cgera). También recibió invitación José Zuccardi, de las bodegas homónimas, y uno de los hombres de negocios de mejor diálogo con el Gobierno nacional en su plan por tejer una alianza público-privada que fortalezca las exportaciones.

Con los empresarios, además de compartir mesa esta noche, el enviado de Bolsonaro se verá en forma privada en su segunda y última jornada del viernes, antes de retornar a Brasil.  

Por el lado del Gobierno, fueron convocados a La Ñata el secretario de Asuntos Estratégicos local, Gustavo Beliz; el secretario de Industria de la Nación, Ariel Schale; Guillermo Justo Chaves, jefe de Gabinete de la Cancillería y Jorge Neme, secretario de Relaciones Económicas Internacionales del mismo ministerio. Desde el gobierno de Alberto Fernández buscan fortalecer los puentes económicos con el principal socio comercial ahora que el diálogo político pareciera fluir con mayor naturalidad, no exento de algún que otro sobresalto.

La agenda que trajo Viana Rocha durante su estadía de 48 horas hasta el sábado a la madrugada tiene un capítulo político y uno con fuerte énfasis en el sector privado.  El primero transcurrió con diversas citas hoy que lo llevaron desde la Casa Rosada a la Cancillería y al Ministerio de Defensa. Con los empresarios, además de compartir mesa esta noche, se verá en forma privada en su última jornada del viernes.  

A su primer encuentro del día con Beliz en sus oficinas de la Rosada, se sumó también el ministro de Economía, Martín Guzmán. Fuentes del Ejecutivo aseguraron que prevaleció la idea de un trabajo en conjunto en la conversación que se extendió por casi dos horas. De la reunión también formaron parte Scioli y Reinaldo Salgado, el flamante embajador de Brasil en la Argentina.

Acorde a lo que pudo reconstruir PERFIL, Viana Rocha compartió un mensaje del presidente Bolsonaro de estrechar relaciones con la Argentina y no solo en términos políticos sino con la posibilidad de establecer acuerdos comerciales. De ello habló también con Felipe Solá más tarde en la Cancillería. En particular sobre el desarrollo en el sector automotor y la posibilidad de “incrementar la integración productiva y alcanzar un comercio equilibrado y sostenible”, acorde a lo consignado en el parte informativo posterior de la Cancillería. 

En este sentido, hay varios productos sobre los que la Argentina quiere avanzar para habilitar su venta al país vecino, como ser los langostinos, la uva de mesa y el mosto de uva. Luego hay otras iniciativas más ambiciosas en torno a una mayor producción conjunta a nivel militar y hasta interés por exportaciones de gas para la industria del sur de Brasil.

A lo largo de 2020, Viana Rocha se convirtió en un interlocutor clave con la Argentina. Hay quienes lo definen como el canal preferido a la hora de destrabar cuestiones de índole bilateral.

Viana Rocha habló sobre la posibilidad de “desatar nudos” y avanzar en un nuevo vínculo bilateral. Y aseveró que transmitía el mensaje del gabinete de Bolsonaro de ponerse a disposición, cada uno desde su ministerio, para articular una mayor coordinación entre ambos países. Con el ministro de Defensa, Agustín Rossi, a quien visitó en sus oficinas tras salir de la Rosada, también el intercambio giro en torno a los proyectos conjuntos. Uno de ellos es la posibilidad de patrullar en conjunto la costa Atlántica, siguiendo un modelo similar al que la Argentina ejecuta con Chile en las aguas antárticas durante el verano.

Otro tema que se discutió fue el plan de avanzar en el acuerdo por la adquisición de los blindados 6×6 “Guaraní” que Iveco fabrica en Mina Gerais con componentes argentinos, específicamente, su motor y el chasis. El Gobierno quiere asociarse al brasileño con la oferta de que el ensamblado completo del anfibio se realice también en la fábrica de Iveco en la provincia de Córdoba. Por ahora, la negociaciones siguen su curso, con “influencia positiva” de la contraparte de Defensa brasileña, mientras en Buenos Aires se analizan otras alternativas de equipamiento para las fuerzas argentinas de origen chino y estadounidense.

A lo largo de 2020, Viana Rocha se convirtió en un interlocutor clave con la Argentina. Hay quienes lo definen como el canal preferido a la hora de destrabar cuestiones o agilizar respuestas por parte del gobierno de Bolsonaro. Fue en una cena en el quincho de su casa, en Brasilia, de la cual participó Scioli junto a otros embajadores de la vecindad, que se empezó a gestar la primera bilateral por Zoom que mantuvieron ambos Jefes de Estado el 30 de noviembre del año pasado. Sentado, entre Scioli y Viana Rocha, estuvo Eduardo Bolsonaro, uno de los hijos del presidente de Brasil y de los miembros del círculo íntimo de poder que más escucha en temas de política exterior el mandatario brasileño.

También fue gracias al secretario de Asuntos Estratégicos vecino que Argentina pudo importar de aquel país, en plena pandemia, un inductor de sueños clave para el tratamiento con respirador de los pacientes más graves de Covid-19 cuando había faltante global y Brasil mantenía sus exportaciones sanitarias celosamente cerradas. Se adquirieron 1,5 millones de dosis de Midazolam. De igual modo, cuando el gobierno brasileño firmó el decreto 10.557 para fijar una exportación de 750 mil toneladas de trigo anuales extra-Mercosur con arancel cero y Scioli debió intervenir para garantizar las 6 millones de toneladas que la Argentina le vende a su vecino, Viana Rocha hizo posible la garantía de que el cupo argentino no se pondría en peligro.

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