masterchef-celebrity:-los-mejores-y-un-desafio-retro-que-les-complico-la-nocheEspectáculos 

MasterChef Celebrity: los mejores y un desafío retro que les complicó la noche

El que piensa que MasterChef Celebrity es solamente “un programa en el que se cocina” está muy equivocado. Detrás de las hornallas, el queso brie y las sartenes hay un programa de entretenimiento que se esfuerza (a veces demasiado) en darle una vuelta de tuerca a las consignas.

Aunque en definitiva siempre se llega al mismo destino: un plato o varios a resolver en una hora más tres minutos de mercado, el intento de sorpresa es constante e inagotable. El miércoles último, en la noche en que se enfrentaron los mejores de las dos galas anteriores, la producción decidió aggiornar la vieja “cabina de australes” que tan bien rendía en el Finalísima de Leonardo Simons, allá por los años 80. Para los más jóvenes: un cubículo con un ventilador en el piso que hacía volar en su interior cientos de billetes y el concursante tenía que agarrar en el aire la mayor cantidad que pudiera.

En esta versión siglo XXI, el dinero -tan devaluado como aquel- llevaba impreso el logo del programa y le iba a servir a cada dupla para “comprar” los ingredientes de sus platos.

El equipo de Juanse y María O’Donnell obtuvo muy buenos beneficios gracias a la picardía del músico (que evidentemente miraba el programa de Simons), seguido por el de Sol Pérez y Gastón Dalmau, y un poco más atrás Flavia Palmiero y Dani “La Chepi”. A quien no les funcionó ni los reflejos ni la astucia fue al dúo de Georgina Barbarossa y a Cande Vetrano, que no llegaron a manotear ni lo mínimo indispensable para cubrir la cantidad de ingredientes.

Y, sin embargo, lo que son las cosas: a la hora de la verdad, la dupla de actrices obtuvo la emoción y felicitación del jurado, lo que las llevó directamente a la siguiente ronda.

No sucedió lo mismo con Juanse y O’Donnell, que recibieron la condena del trío de expertos por la poca gracia de sus platos, y ni hablar de Sol Pérez y Dalmau, que directamente quedaron como los peores de la noche. Como resultado, pasó ella a la gala de eliminación del próximo domingo.

A excepción de Barbarossa y Vetrano, el resto no quedó nada conforme con el jurado. Y mientras Sol Pérez decía entre lágrimas que su sentencia fue “una injusticia”, Juanse resumió el sentir de sus compañeros con una frase lapidaria: “Yo creo que lo único que tuvo coherencia toda la noche fue cuando dijeron: ‘Manos arriba’, porque nos sentimos asaltados”.

LA NACION

Más información

Articulos relacionados