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Late night: un formato subestimado que, cada tanto, funciona como el huevo Kinder de la TV

Cada tanto sucede. Un rostro que no pertenece a la repetidísima galería de astros de la Tv argentina aparece en el firmamento. El caso de Jay Mammon, un nombre extraño para una personalidad extravagante, emergió del sustrato del teatro underground y la radio para empezar a brillar a la medianoche por la pantalla del canal América. El caso es interesante, no sólo por el personaje, sino por la idea del horario y el formato del programa Los Mammones, que conduce. Los late night, o sea programas nocturnos que entran en un horario marginal para el rating, son muy exitosos y hasta célebres en otras partes del mundo con Johnny Carson, David Letterman y Jymmy Fallon, sólo por mencionar a algunos conductores conocidos globalmente. En la Argentina, en cambio, no suelen resultar apuestas demasiado estudiadas y, muchas veces, se trata de meros ensayos para los canales de aire. Los llamativo es que muchos de esos experimentos se convirtieron en ciclos históricos como Semanario insólito (1982-1983), Noti-Dormi (1988–1990), Videomatch (1990-2004), La TV ataca (1991–1993) o, el tal vez menos renombrado, pero exitoso Duro de domar (1997–1998). Marcelo Tinelli surgió, justamente, de uno de estos formatos sólo para llenar el aire con bloopers hasta que arreciara la señal de ajuste; Roberto Pettinato, periodista y saxofonista de Sumo, eligió estudiar mejor el perfil del conductor de late night, tal como funcionaba en la tv americana, y entró en el público masivo; Mario Pergolini flotó de la radio a la Tv nocturna sin muchas expectativas y terminó en un horario central con Caiga Quién Caiga (CQC).

Los late night en la Argentina funcionan al azar. Suelen probarse en la TV de verano y con mínimo presupuesto. Accionan casi como una ventana por la que suelen colarse al gran escenario del rating propuestas a las que nadie les otorga demasiado crédito. El concepto básico es un ciclo de entrevistas (monólogos y entrevistas dentro de un programa de variedades) que pueden incluir sketches satíricos, parodias y hasta crítica política. En estos formatos, la música en vivo siempre tuvo un lugar de privilegio, aunque ese aspecto, al menos en nuestro país, desapareció por completo.

Jay Mammon empezó el año pasado con un ciclo de apenas media hora (12 a 12,30) que bautizó con unos de sus personajes: Estelita en casa. En plena cuarentena realizaba entrevistas por zoom desde su propia casa a personajes famosos y, Eureka, funcionó. Casi como un huevo Kinder de la Tv que trae sorpresa adentro. Desde el 4 de enero, el canal América subió la apuesta con Los Mammones (de 23,30 a 1 de la madrugada). Las mediciones de rating le dan un promedio de entre dos y tres puntos, algo que lo convirtió en un fenómeno televisivo en un verano deprimido por la pandemia. Cada tanto sucede. Y cuando sucede, la audiencia acompaña.

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