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Rodríguez Saá, el cómplice de la dictadura que nunca pidió perdón

Se cumplen 45 años del atroz golpe de Estado que desapareció, asesinó, robó y torturó personas. La complicidad civil fue fundamental para llevar adelante el proceso que se extendió hasta 1983. El Gobernador de San Luis fue uno de los tristes personajes que colaboraba con la dictadura, firmó una carta dirigida a Eduardo Emilio Massera en la que pedía “castigo ejemplar” hacia otros ciudadanos

“Muchas veces me preguntan si los perdono, pero ellos nunca pidieron perdón”, dijo Graciela Fernández Meijide en una de las entrevistas concedidas en el aniversario del Golpe de 1974 y en referencia los genocidas y sus aliados civiles.

A luz de los hechos el Gobernador de San Luis nunca pidió perdón, jamás se inmutó por ser colaboracionista del proceso y usufructuó de la democracia el bien más preciado para perpetrarse en el poder y someter a su pueblo.

A 45 años de aquella jornada que marco una sucesión de interminables días oscuros, Rodríguez Saá sigue gozando de las bondades que le ofrece el estado de derecho el mismo que repudió hace cuatro décadas atrás.

En 1978 veinticuatro vecinos de la provincia de San Luís enviaron una carta al entonces Almirante Emilio Eduardo Massera (miembro de la Junta Militar de Gobierno). En ésta, solicitaban al gobierno dictatorial la “investigación exhaustiva” y el “castigo ejemplar” de “eventuales negociaciones realizadas en perjuicio del Estado y vinculadas a organizaciones subversivas”. Tal requerimiento fue acompañado por la firma de vecinos y también por la de algunas figuras de la es

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