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Nuevas restricciones: los restaurantes anticipan una segunda ola de quiebras

Ante los anuncios de restricciones a la nocturnidad, los empresarios gastronómicos alertaron que no están en condiciones económicas ni financieras para hacer frente a un cierre extendido de sus locales y anticipan una segunda ola de quiebras de negocios.

Finalmente, el Presidente anunció el cierre de bares y restaurantes desde las 23 horas y no desde las 22 como se esperaba. Sin embargo, eso no deja tranquilo al sector. “Cambia poco, porque a las 23 ya tengo que tener cerrado el local. Más los líos de circulación del personal. Es una aspirina para una enfermedad grave”, explicó a LA NACION Jessica Lekerman, dueña de la cadena de restaurantes Möoi.

“El cierre a las 22 horas era un golpe de knock out para el sector. Hoy estamos quemando los ahorros personales para mantener los negocios abiertos, pero no estamos en condiciones de soportar un cierre generalizado durante más de unas semanas, porque, a diferencia de lo que ocurrió el año pasado, estamos muy endeudados y no hay señales de que vayamos a tener apoyo del Estado”, aseguró a este medio Gerardo Freideles uno de los referentes del movimiento Sillas al Revés y socio de la cadena Green & Co, con presencia en los patios de comida de los principales shoppings.

En el sector aseguran que, según cómo evoluciones la situación, deberán evaluar empezar con los despidos del personal. “Si nos quedamos sin cena, no vamos a poder sobrevivir. Hoy estamos trabajando al 60% de los niveles previos a la pandemia en los locales que tenemos mesas en el exterior, mientras que en los que no tengo vereda estamos en un 35%. Pero no podemos seguir, con 200 empleados y una presión impositiva que nunca aflojó”, explicó Lekerman, y agregó: “Seguimos con los cinco locales que tenía antes de la pandemia pero no sé por cuánto tiempo más. A los restaurantes los pude mantener poniendo plata de mis ahorros, pero todo tiene un límite”, explicó.

“Ya es muy difícil operar como lo estamos haciendo ahora, con solo ocho personas por mesa en el exterior y un aforo de apenas el 30% de la capacidad adentro”, agregó la dueña de Mooi.

Freideles explicó que la industria gastronómica no está en contra de ajustar las medidas sanitarias, pero destacó que el esfuerzo no puede correr únicamente por parte del sector privado. “No estamos en contra de intensificar todo lo que sea medidas sanitarias y eventualmente cerrar durante un tiempo. Pero lo que no puede pasar es que todo el costo sea asumido por los empresarios gastronómicos. El Estado tiene que estar presente”, explicó.

El dueño de Green & Co destaca que el panorama para el sector gastronómico es especialmente complicado en los shopping centers. “La verdad es que de parte de los shopping recibimos apoyos con el tema de los alquileres, pero la situación también es insostenible. Hoy los patios de comida están trabajando con el 30 o 35% de los tickets que teníamos en febrero de 2020, cuando el panorama ya era muy malo”, explicó el empresario.

Freideles explica que ya tuvieron que ajustar la cantidad de locales. “En Abasto estábamos operando tres locales con diferentes marcas y nos quedamos con dos. Y lo mismo pasó en el DOT pero ahora no sabemos cómo vamos a seguir”, explicó a LA NACION.

De acuerdo a los datos que manejan en el sector, durante la pandemia cerraron sus puertas en forma definitiva más de 10.000 locales gastronómicos y se perdieron 150.000 puestos de trabajo. El panorama es especialmente duro en la ciudad de Buenos Aires, donde 2000 restaurantes y bares bajaron las persianas definitivamente.

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