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La Argentina se quedó sin vacunas para frenar la inflación

La Argentina se quedó sin vacunas contra el coronavirus y tampoco las tiene contra la inflación. El diagnóstico es multicausal, pero los remedios que viene aplicando el Gobierno atacan sin resultados concretos los síntomas marginales e ignoran las causas de la enfermedad.

El pronóstico no es bueno por lo menos por tres motivos: por un lado, son muchos los “médicos” que opinan; por el otro, quienes ganaron la pulseada sobre el diagnóstico apuestan a profundizar las recetas que intoxican al paciente y, por último, el contexto obliga a esos “médicos” a reavivar las causas que generan la enfermedad inflacionaria: el gasto y la emisión.

El déficit fiscal primario de 2020, luego del gasto del Estado y la caída de los ingresos, fue el más alto de la historia. Solo un momento se acerca a esa experiencia para las cuentas públicas: el Rodrigazo, en los 70.

Ese agujero fiscal fue solventado con la impresión de más de $2 billones, que volatilizaron el mercado cambiario en septiembre (con un dólar blue a $195). A ese problema se sumó, tras la flexibilización de la cuarentena, una economía que buscaba recomponer márgenes perdidos tras la peor caída del consumo privado desde 2002. Diciembre mostró un alza de 4%. Enero repitió ese número. Febrero tuvo un 3,6% y el mes pasado el termómetro tocó un 4,8%, el dato más alto tras la devaluación posterior a las PASO de agosto de 2019. Vale aclarar: hoy el Banco Central atrasa el tipo de cambio.

Una góndola con Precios Cuidados

Según el Gobierno, todo es fogoneado aún más por los precios internacionales, sobre todo de alimentos muy demandados, pero no hay un país en el top ten exportador en el mundo que tenga más de 4% anual de inflación.

“La inflación es un problema macroeconómico”. El mantra de Guzmán es licuado por la política (del Frente de Todos) en un año electoral con más controles de precios, congelamientos, inspectores, regímenes de información, acuerdos desmentidos o amenazas de cierres de exportaciones.

Las vacunas contra el Covid no llegan. El Gobierno profundiza las restricciones y vuelve a afectar a la economía, lo que obliga a tirar más pesos a la calle. El financiamiento en pesos empeora. La máquina vuelve a prenderse y todos miran al dólar. La vacuna contra la inflación tampoco aparece.

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