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“El nuevo hospital es un palacio de la salud”, dijo el embajador de Bolivia

Abr 19, 2021





Invitado por el Gobierno de la Provincia, Jorge Ramiro Tapia Sainz destacó la obra que fue inaugurada el viernes.

El embajador de Bolivia en Argentina, Jorge Ramiro Tapia Sainz, no tuvo tiempo de conocer los paisajes puntanos. Invitado por el Gobierno de la Provincia para la inauguración del Hospital Central “Doctor Ramón Carrillo”, el diplomático contó con una apretada agenda en la que mantuvo reuniones con referentes de la comunidad boliviana en San Luis y la delegación del Inadi. Su consuelo fue la vista que la habitación del Hotel Potrero de los Funes le ofrecía del dique, en días extrañamente veraniegos. Tapia, que es médico, fue ministro de Salud durante uno de los gobiernos de Evo Morales, cónsul general y desde el año pasado es embajador, no dejó de destacar la importante obra que en pocos meses dará servicio a los puntanos. Bolivia atraviesa una pandemia que afecta a todo el mundo por igual, pero también sale de una reciente crisis política que puso al país en jaque. Tapia hizo hincapié en la importancia de la salud pública y obras como las que impulsa la Provincia en medio de la crisis sanitaria que vive el planeta.

—Con su experiencia de médico, ¿qué opina de las características del nuevo hospital?

—De los muchos hospitales que conozco en el mundo y como exministro de Salud en Bolivia, creo que por lo menos la fachada es incomparable. Es un palacio de la salud, una obra de arte, y es un paso importante para los que trabajamos en salud. Vale decir que un hospital debe ser acogedor, no debe ser deprimente, y en este caso llena las expectativas de sobra.

Además, he tenido la oportunidad de visitarlo en su interior y tiene tecnología de punta, elementos de diagnóstico y laboratorio de los más sofisticados. Y al margen de esta gran infraestructura, tengo entendido que tiene convenios con entidades académicas como la Universidad de Buenos Aires, por lo que va a ser un aporte significativo a la salud argentina, latinoamericana y mundial.

No me canso de elogiar la labor del Gobernador y de los habitantes de San Luis. Tienen que mantener el orgullo de tener uno de los mejores hospitales, con un plus añadido, que es para todos, público, donde todos pueden acudir. Le agradecí, porque generó empleo para compatriotas nuestros que fueron a trabajar allá, que colaboraron en la construcción. Nuestra colectividad reconoce que cuando tenemos gobernadores como el de San Luis, tenemos un verdadero hermano y la hermandad la fomentamos, la llevamos adelante y estamos muy agradecidos.

—La comunidad boliviana es una de las más numerosas de las que viven en Argentina, ¿cómo se trabaja la integración entre ambos países ante problemas como la xenofobia, el trabajo no registrado y los ingresos ilegales?

—La gente ha venido a este gran país porque no había políticas de integración en el nuestro. No había carreteras. A Bolivia se la conoce por el altiplano, pero dos tercios del territorio es amazonia, que no hemos podido poblar porque no hay caminos. Pero en el proceso de cambio que ha tenido Bolivia, con un gobierno que ha trabajado a favor de los intereses de la población, hoy tenemos carreteras. La emigración de bolivianos a la Argentina ha disminuido sustancialmente, de un 10% o 12% hemos pasado a un 4% porque además las alternativas de trabajo en Bolivia han crecido.

El gobierno de Cristina Kirchner tenía el mejor sistema migratorio, donde una persona que venía a este país y conseguía un trabajo digno podía traer a sus familiares. Lamentablemente, el gobierno posterior de Mauricio Macri impuso un DNU que nos indicó que teníamos que andar cuidándonos, que aquel que no tenía un documento podía quedar detenido, privado de libertad. Felizmente hace unas semanas se ha derogado ese DNU, que fomentaba el racismo y la xenofobia.

Hemos tenido un aliado, que es el Inadi, por el que hemos suspendido partidos de fútbol cuando ha habido cánticos discriminatorios, lo que sienta un precedente, y hace pocos días hubo un atropello a ciudadanos bolivianos en Mendoza, en el que hemos actuado inmediatamente. Tenemos un gobierno diferente al anterior, que creo que también nos va a colaborar, porque la convivencia es un derecho de todos, el migrar es un derecho humano fundamental.

—En lo político, Bolivia también ha sufrido una grave crisis de la que parece haber salido, al menos desde afuera. Un golpe de Estado, el exilio de Evo Morales y finalmente las elecciones que dieron como presidente a Luis Arce, con el Movimiento Al Socialismo (MAS), ¿cómo se vivió el regreso al poder de esta fuerza política, tras el gobierno de facto?

—Creo que el hecho histórico más importante que se ha realizado en Bolivia es la elección del año pasado, cuando teníamos a nuestros líderes exiliados, hubo muertos, persecución, tomaron el poder a la fuerza y crearon un tribunal electoral a favor de ellos, además de diezmar empresas estratégicas. Devastaron nuestro país y hubo corrupción del máximo nivel. Este proceso tuvo una respuesta contundente, contra un tribunal adverso, Policía, Fuerzas Armadas y todo el aparato estatal en contra. Creo que la mejor lección que dio el pueblo boliviano fue concurrir a las urnas, elegir al MAS y tener una victoria contundente del 55%.

Esto significaba devolver la esperanza, la libertad y volver a la democracia. Nos estamos levantando y en este caso, hoy tenemos un presidente que manejó una de las mejores economías a nivel macro y microeconómico de todo el continente y con él se está haciendo el esfuerzo de retomar el terreno perdido.

—¿Y el regreso de Evo Morales al país?

—Evo Morales es el líder del MAS, está viviendo en Cochabamba, en el lugar en el que él trabajaba, la provincia de Chapare, colaborando en el proceso de cambio, unificando las bases. No tiene participación en el Ejecutivo, ni en otros sectores, él ha decidido trabajar sobre las bases formando a las nuevas generaciones. La presencia de Evo ayuda y sinergiza el proceso de cambio que vamos a tener, pero las malas interpretaciones de que él está en función de dirección no son correctas. Respetamos el voto de la mayoría, Luis Arce tiene todo el apoyo y estamos más unidos que antes y Evo es parte del proceso, pero conjuntamente con Luis, David (N. de R.: Choquehuanca, vicepresidente), son los que trabajan por los mejores días para Bolivia.

—¿Cómo están viviendo la pandemia en Bolivia?

—Como todos los países del mundo tenemos una enorme preocupación, nos hemos enfrentado ante un enemigo invisible, letal, que es difícil de ser combatido, porque tiene mutaciones. En Bolivia han incrementado los casos, no como otros países, pero también tenemos que tener cuidado en relación al número de habitantes que tenemos. Y debe haber una solidaridad colectiva, no puede ser que la oposición esté trabajando en contra de medidas que favorecen a todos. Parecería que quieren que nos vaya mal en este manejo. Esto sucede acá en Argentina, Chile, Perú y por supuesto que sucede en Bolivia.

En Bolivia igual hemos adquirido vacunas, todavía no está llegando la totalidad que quisiéramos, pero estamos en campaña. Un hecho significativo es que hemos vacunado al 95% del personal de salud y nos llama poderosamente la atención que ese sector que está vacunado, conducido por malos dirigentes, tenga la osadía de decir que van a entrar en un paro, es decir, se les protege y no quieren trabajar. En este caso creo que la solidaridad debe ser por la salud, no tener criterios políticos para trabajar.


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