la-polemica-por-el-beso-de-blancanieves:-dos-cineastas-debaten-sobre-la-censura-y-las-escenas-en-la-mira-por-el-cambio-de-epocaSin categoría 

La polémica por el beso de Blancanieves: dos cineastas debaten sobre la censura y las escenas en la mira por el cambio de época

El 7 de julio de 2020, el escritor Thomas Chatterton Williams publicó una artículo titulado Una carta sobre justicia y debate abierto en Harper’s Magazine. Esta misiva arremetía contra la “cultura de cancelación” señalándola como una forma moderna de censura.

// “Stranger Things”: el inquietante recuerdo de la infancia de “Eleven” que aparece en un adelanto de la nueva temporada

“Hay una intolerancia a los puntos de vista contrarios, un gusto por avergonzar públicamente y condenar al ostracismo y una tendencia a disolver cuestiones políticas complejas en una certeza moral cegadora”, aseguraba el texto que firmaron más de 150 figuras destacadas entre las que se encontraban Noam Chomsky, Margaret Atwood y J.K. Rowling.

La escritora canadiense Margaret Atwood, autora de “El cuento de la criada”, es una de las firmantes de la carta abierta que alerta contra los peligros de la “cultura de la cancelación” (Foto: prensa).

Pero esa no es la única manera de analizar este fenómeno. Para otros pensadores se trata de un nuevo cambio de paradigma en la forma en la que la sociedad percibe lo que consume. Y, por primera vez, dada la potencia que tienen las redes sociales, también se siente como una forma de democratizar el poder sobre la cultura; evitar que solo unos pocos tomen decisiones sobre que representaciones son válidas y cuáles no.

Lo cierto es que ambos extremos deberían tocarse en alguna parte: no se puede limitar el debate a las amoralidades de la censura ni a las bondades de la libertad de expresión.

// Adam Sandler le respondió con sarcasmo a la moza que no lo reconoció y le pidió que esperara media hora en un restaurante

Esta “cultura de la cancelación”, tanto en Hollywood como a nivel local, llevó a que producciones y personas sean “dadas de baja” por motivos tan diversos como incomparables: desde delitos graves, pasando por actitudes repudiables hasta un chiste de mal gusto de hace más de una década.

Pasado, presente, futuro. Todo se puede impugnar y la industria del entretenimiento lo tiene claro. La corrección política se ha vuelto una zona de confort para evitar una mínima controversia y también existe una suerte de ajusticiamiento histórico con viejas películas que están grabadas en la cultura popular y no resisten un visionado crítico.

HBO le agregó una presentación a Lo que el viento se llevó para aclarar que el film idealiza la esclavitud y perpetra estereotipos racistas, mientras que Disney advirtió que algunos episodios de Los Muppets tenían contenido ofensivo. La misma suerte corrieron clásicos como Los Aristogatos, Dumbo y Peter Pan.

La clásica serie tiene una advertencia por contenido ofensivo en 18 de sus 120 episodios. (Foto: AP/Disney Enterprises, Scott Garfield)

Sin ir más lejos, en las últimas horas, el beso a Blancanieves con el príncipe se volvió un tema de debate. Pero en ese caso, la etiqueta de “cultura de la cancelación” no sería tan idónea. A principios de mes, el medio SFgate publicó una nota sobre cómo se modernizó la atracción en Disneyland dedicada a este cuento de hadas.

En ese sentido, los autores de este informe que levantó la polémica se preguntaron si no sería interesante reformular el beso que rompe el hechizo para que sea consensuado y se ajuste a la sensibilidad de estos tiempos. Una pregunta que no cayó bien en las redes, donde cuestionaron este análisis y lo tildaron de excesivo.

El beso está en una de las partes principales del juego de Disneylandia. (Foto: Disneylandia)

Sin embargo, el artículo sirvió para que nuevamente se vuelvan a plantear algunos temas que sacuden a la industria en estos tiempos: ¿se puede cuestionar a una producción que surgió en otra idiosincrasia? ¿Hay una hipersensibilidad por parte de la audiencia?

“El mayor riesgo es la autocensura”

En diálogo con TN Show, el cineasta Carlos Sorín dio su visión acerca de los nuevos paradigmas a los que se enfrenta el mundo del cine. “A mí me parece que después de siglos y siglos de humillación y discriminación que ha sufrido la mujer, tanto en la sociedad occidental como en la oriental, cuando se rompen las cadenas, en general, se sobreactúa. Y la repercusión que tomó el beso de Blancanieves me parece una sobreactuación. Después se vuelve a un cause más normal, con un nuevo nivel y una nueva realidad”, expuso.

Luego, agregó: “Es consecuencia de lo explosivo que fue el Me Too. Se dispersó por todas partes. Fue una ruptura, como la Revolución de Octubre para el comunismo. Ahí empezó todo. Yo creo que una buena parte de la sociedad está muy sensibilizada con el tema, pero hay que ubicarlo en este contexto histórico”.

Para el realizador detrás de films como Historias Mínimas, El Camino de San Diego, Joel y El Cuaderno de Tomy, la autocensura en la que pueden caer los realizadores en este contexto es más preocupante que el revisionismo crítico -que no considera el contexto en el que se produjeron las obras-. “Es peor que la censura porque nunca llega a haber una pieza. La censura política o gubernamental es posterior a la obra”, analizó.

// El beso de Blancanieves en la mira: qué otras películas generaron polémica por escenas de abuso o racismo

Como consecuencia positiva de la activa participación que tienen los espectadores en las redes sociales y los cambios que se impulsan a través de distintos colectivos, Sorín ve una mayor apertura en la industria. “En una época de cambios por el Me Too, el Black Lives Matter y la pandemia por supuesto, evidentemente algo tan cerrado y sólido como Hollywood está empezando a cambiar”, señaló. Y, en ese sentido, remarcó que esa transformación se refleja en el reconocimiento que tuvo Nomadland, la gran ganadora en la temporada de premios.

“Es una gran película, tiene algunos excesos, pero me parece una gran película. Era inimaginable hace 10 años que un film, que por momentos parece experimental, ganara un Oscar. Eso revela un cambio enorme en los Estados Unidos y, por lo tanto, en el mundo. Los prejuicios que nosotros teníamos antes sobre la industria se quiebran un poco.”, sentenció.

Cómo afronta la industria este cambio de paradigma

Para saber cómo se perciben estos cambios en la industria a la hora de encarar una producción, TN Show conversó con el cineasta Néstor Sánchez Sotelo. “De una u otra manera en cada proyecto que comienza me pregunto cómo va a llegar a una sociedad que se transforma con intensidad”, explicó.

Para el director de Los Nadies, Caída del Cielo y El Día que Me Muera, y productor de más de 20 películas, la revisión de los conceptos de las obras artísticas está empezando a democratizarse. Y para él, eso solo puede ser positivo. “La revisión se hizo durante toda la historia de la humanidad de acuerdo a los preceptos morales y los gustos de cada cultura en cada época. Sin embargo, esos cambios se hicieron paulatina y sutilmente especialmente por parte de quienes tenían el poder de ‘editar’ dichas historias”, reflexionó.

En ese sentido, añadió: “Hoy ese revisionismo está en manos de un público ávido de opinar libremente. A la vez se acelera en forma aritmética cuando las tendencias toman impulso y las audiencias pueden sumarse a ese flujo en forma instantánea por las redes sociales. Esa renovación toma aires saludables, en general, basándose en una ética constructiva que se amplifica”.

Esta participación activa de los espectadores obliga a que exhibidores y productores a evaluar las tendencias para pararse en un lugar que puede rosar la demagogia. “Las películas nominadas y premiadas en los últimos Premios Oscar son un ejemplo impecable de esta situación que no sorprende en lo absoluto”, afirmó.

// A 17 años del final de “Friends”, los secretos de un desenlace con emociones delante y detrás de cámara

En ese sentido, destacó que no solo se trata de una cuestión corporativa: el artista también puede llegar a tomar ciertos reparos a la hora de afrontar un nuevo proyecto. “Sin duda la autocensura será una máquina que funcionará con precisión en los próximos tiempos. ¿Está bien o está mal? Solo puedo decir que es inevitable que los productos audiovisuales masivos busquen agradar al espectador”, argumentó.

Sotelo concluyó que lo “incorrecto” se ubicará en los nichos y será considerado como un consumo marginal: “Al fin y al cabo eso siempre ocurrió”.

Articulos relacionados