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A un club platense le están por rematar la cancha por una patada de hace 30 años

Es invierno y llueve, pero ni el frío ni el agua intimidan a Liliana Guadarrama. Está pegada al alambrado sufriendo con su querido Unidos de Olmos, que disputa un partido duro y en cancha embarrada frente a Los Tolosanos, por la Liga Amateur Platense.

Ni se imagina que esa jugada que acaba de quitarle el aliento será, más de treinta años después, la razón por la que el club en el que se criaron sus hijos puede perder la cancha.

La pelota está en el aire y Liliana no le saca los ojos de encima. Su equipo se defiende en el área, demasiado cerca del arco.

Un jugador del local va con todo hacia la pelota y golpea de manera violenta al delantero de Los Tolosanos, que se queda en el piso, inmóvil. Nadie reclama penal ni le protesta al árbitro. Todos están pendientes de ese joven que sufrió una grave fractura y debe ser llevado al hospital.

“Se escuchó clarito el golpe, fue tremendo”, asegura Liliana mientras repasa mentalmente la escena. Ese flashback minucioso lo hace a pocos metros del lugar en el que el futbolista visitante quedó tirado en el piso. Es que vive justo frente a la cancha desde hace más de cuarenta años.

Buena parte de su vida y la de sus hijos la pasó viendo por las ventana el verde del estadio de Unidos de Olmos.

Pasaron más de treinta años de esa tarde fría y lluviosa de invierno pero por estas horas la escena vuelve una y otra vez a su cabeza. Aún recuerda cómo el jugador de Los Tolosanos fue retirado del campo y llevado a un hospital.

Las horas posteriores fueron dramáticas para ese joven futbolista amateur, a quien días después de haberlo enyesado tuvieron que amputarle la pierna debido a una complicación.

Juicios y anuncio de remate

El jugador de Los Tolosanos le hizo un juicio a la Liga Amateur Platense, al rival que lo lesionó y a Unidos de Olmos, y en las últimas horas el club supo que, si no llegan a un acuerdo con el denunciante, le rematarán cuatro terrenos que son parte de su estadio.

“Puede ser porque tenemos bienes o porque nunca se le dio bola al juicio, estamos declarados en rebeldía. Desde que estoy nunca recibí una notificación y de hecho me enteré de cómo está la situación porque me llamó un familiar del muchacho (que perdió la pierna)”, detalló a Clarín el presidente de la institución que es emblema en Lisandro Olmos, la localidad ubicada en el partido de La Plata.

Pérez asumió hace dos años pero asegura que no estaba al tanto del avance de la causa. Ahora hay muy poco margen para negociar. La familia del lesionado reclama 5 millones de pesos y el club asegura que no tiene forma de juntar ese dinero en un corto plazo.

“La fecha del remate no está pero sí designaron el martillero”, agregó Pérez, quien junto a la comisión directiva comenzó a pedir ayuda a los socios para evitar el remate.

“Sabemos que el momento es complicado pero necesitamos la colaboración de todos para poder recaudar y afrontar la conciliación necesaria con el demandante”, sostiene el club en el comunicado con el que le pide ayuda a los socios.

La cancha está ubicada en la calle 43, entre 183 y 184. Los terrenos que la Justicia rematará si no un acuerdo entre las partes, son cuatro lotes que ocupan la mitad del campo de juego.

Unidos de Olmos recibe diariamente a cientos de niños y jóvenes que juegan al fútbol en sus distintas divisiones, pero también son cientos los socios que utilizan las instalaciones del club en otras disciplinas. 

“En Unidos jugó mi marido y jugaron mis tres hijos”, cuenta con énfasis Liliana, y enseguida remarca que pasó “toda una vida” en el club y pide ayuda para evitar el remate.


Unidos de Olmos festeja el titulo en el estadio Ciudad de La Plata. Foto: Unidos de Olmos.

La última gran alegría de Liliana con “Unidos” fue en agosto de 2019, cuando el club se consagró campeón de la liga platense y consiguió el boleto para participar del Torneo Federal B, que empezó en enero del 2020 y fue interrumpido pocos meses después por la pandemia de coronavirus. Juan Carlos, su esposo, era el entrenador de ese equipo campeón.

Eran otros tiempos. No había un virus que acechaba ni tampoco una tarde fría y lluviosa con cancha embarrada que le repetía una escena que preferiría olvidar.

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