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Boca – River y un Superclásico que otra vez los encuentra en los extremos opuestos

​Los avatares del fútbol-juego suelen tener su propia impronta, imprevisible, claro. Pero siempre cuentan los detalles para el apasionante mundo de los pronósticos. Que muchísimas veces no se cumplen. La AFA determinó, por fin, que el partido por los octavos de final de la Copa Argentina entre River y Boca se juegue este miércoles, 4 de agosto. Era la postura que mantenía River, al cabo el único equipo clasificado en copas internacionales (la Libertadores​, en su caso) y, por lo tanto lo espera una agenda apretada en este mes que se inicia.

Boca pretendía correrlo hacia setiembre. Especialmente, antes de su polémica eliminación de la Copa ante Atlético Mineiro. No pudo ser. Se encontrarán entonces el entonado River -ganó tres partidos en una semana, incluida la victoria ante Argentinos Juniors por esa misma Libertadores- con su nueva contundencia goleadora y el golpeado Boca de Miguel Russo.

Es como si las diferencias hubieran explotado en los últimos tiempos con mayor rigor.

El equipo de Marcelo Gallardo -siempre ofensivo- provocaba situaciones de gol pero no las concretaba. Incluso comenzó su participación en este campeonato de la Liga con una derrota ante Colón de Santa Fe (el último campeón) en el propio Monumental.

De pronto Bruno Zuculini -postergado últimamente- le manifestó al técnico sus deseos de emigrar (tenía una oferta en el ascenso del fútbol italiano) ya que no lograba continuidad. Gallardo le dijo que los iba a tener en cuenta. Y lo tuvo rápidamente: cambió el dibujo táctico y lo incluyó como doble volante central, al lado de Enzo Pérez.


Bruno Zuculini se convirtió en una pieza clave del nuevo River. Foto: AFP

El éxito fue inmediato. Zuculini no sólo se transformó en figura sino que también se anotó en los goles. Mientras en Boca dudan y trastabillan desde hace meses en la búsqueda de un 9 de área, necesario para el equipo desde la desintegración del plantel anterior (se fueron 9 jugadores) en River encontraron en un par de días a Braian Romero, que estaba en Defensa y Justicia. Gallardo, quien suele esperar la adaptación de los refuerzos, lo mandó a la cancha de entrada.

Y el delantero -de 30 años- respondió con 3 goles en dos partidos y unos cuantos pases decisivos. Los buenos vientos aparecieron por Nuñez con toda fuerza. El equipo se colocó a un punto de los líderes Independiente y San Lorenzo, luego de tres fechas. Y espera confiado a Atlético Mineiro, el injusto verdugo de Boca, que ahora -seguramente- será más “observado” con mayor severidad luego de su conflictiva clasificación.

La otra cara

La actualidad del plantel que comanda Riquelme y que dirige Miguel Russo viene por el camino contrario.

Luego del doble despojo de los brasileños (Boca había marcado goles lícitos en ambos partidos y se los anularon con la sospechosa actuación del VAR, un arma peligrosa que se le agregó al fútbol, acostumbrado a convivir con los errores arbitrales pero no con éstos de la confusa inclusión tecnológica, manejada por personas, claro) la novela no terminó tras la derrota por penales en Belo Horizonte.

Se prolongó en una gresca en el vestuario y en una espera de 11 horas (la mayoría del plantel dentro de un omnibus) en la comisaría.


Integrantes y jugadores del equipo de Boca Juniors, de Argentina, en la puerta de una comisaría de Belo Horizonte. Foto: EFE

El Ministerio de Salud consideró que se había roto la burbuja sanitaria y dictaminó un aislamiento de siete días para la delegación cuando arribó a Ezeiza. Era jueves. La Liga marcaba un compromiso para el sábado en cancha de Banfield. Boca pidió una postergación de ese partido y el del martes siguiente en el que debía enfrentar a San Lorenzo en la Bombonera. Mientras tanto, presentó su equipo de Reserva para jugar el viernes a la mañana con Banfield.

La solicitud para la primera postergación fue denegada y los jóvenes que habían jugado el viernes volvieron a hacerlo el sábado en la Primera. Empataron 0-0 con una muy buena actuación que había merecido -incluso- la victoria.

Se produjo entonces un fuerte intercambio entre Román Riquelme y Marcelo Tinelli, presidente de la Liga. El vicepresidente de Boca declaró que el conductor televisivo le había adelantado la posibilidad de las suspensiones. Como esto no ocurrió, salieron las versiones contradictorias de uno y de otro. Con el agregado de la chicana de Riquelme recordando que Tinelli (presidente de San Lorenzo en uso de licencia) quería aprovechar la ventaja, justamente en el enfrentamiento entre ambos equipos.

Tinelli se escudó en que la decisión partió de la Mesa Directiva de la Liga. Y lo cierto es que los jóvenes de Boca debieron completar el absurdo de tres partidos en cinco días, cuando la fecha estaba partida entre el martes y jueves y bien podía postergarse. (Fabra y Cardona participaron un rato).

Lo real es que San Lorenzo ganó 2 a 0 y llegó a la punta del torneo. Y Boca quedó con dos puntos en tres partidos, cerca del último puesto.

La relación entre ambos clubes se tensó más cuando Boca logró forzar la transferencia de Juan Ramírez (jugador de San Lorenzo) luego de que Riquelme (compañero de él en Argentinos Juniors en 2014) lo convenciera del cambio.


Sebastián Villa, marcado por Gonzalo Montiel, se quiere ir de Boca. Foto: EFE/Marcelo Endelli POOL

Pero los problemas de Boca no terminaron ahí. Sebastián Villa (el delantero más desequilibrante del equipo), enojado por el nuevo rechazo del Consejo de Fútbol a una propuesta del Brujas de Bélgica, se dice de 7 millones de euros por el 70% del pase que le pertenece a Boca (el otro 30% es del Deportes Tolima), tomó sus pertenencias del club y no se presentó a entrenar. Su cláusula de rescisión es de 40 millones de dólares y su contrato vence el 31 de diciembre de 2024. Además, el jugador debe enfrentar un juicio oral por violencia de género promovido por su ex pareja.

En estas condiciones Boca -ya titular- viaja a Córdoba para enfrentar a Talleres por la cuarta fecha del torneo, mientras que River -aliviado por su actualidad- recibe a Huracán. El miércoles, a las 19 se enfrentará estadio Ciudad de La Plata por los octavos de final de la Copa Argentina. Las realidades son disímiles, sin dudas. Pero esto es fútbol. Y siempre es inútil hacer cuentas por adelantado.

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