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Barbijo en la calle: qué hará la Ciudad y qué esconde el anuncio del Gobierno nacional

En el Día de la Primavera, la ministra de Salud, Carla Vizzotti, dijo este martes por la mañana que se terminaba la obligatoriedad del uso del barbijo en la vía pública. Lo extraño es que no existía una norma nacional que lo exigiera.

Para la Nación, el uso del barbijo era una recomendación: “El Gobierno argentino recomienda que todas las personas usemos barbijos. En algunas provincias y en la Ciudad de Buenos Aires su uso es obligatorio”, se puede leer en el sitio Argentina.gob.ar.

Efectivamente, el uso del barbijo es obligatorio en el distrito gobernado por Horacio Rodríguez Larreta y en al menos otros 14 distritos. Algunas provincias, como Catamarca, hasta habían instaurado incluso la obligatoriedad del doble barbijo.

“Levantamos la obligatoriedad del uso del tapabocas al aire libre”, dijo Vizzotti con el flamante jefe de Gabinete, Juan Manzur, a su lado. Y aclaró: “Sin personas alrededor, sin contar con aglomerados de personas”. Acto seguido, aseveró: “Continúa recomendándose la obligatoriedad del tapabocas en todos los espacios cerrados”.

Claramente, hay una contradicción entre obligatoriedad y recomendación. En el primer caso es una medida cuya transgresión merecería una pena. En el segundo, es algo que se puede acatar o no. Es decir que Nación deja de prohibir algo que legalmente nunca exigió y sólo recomendó.

Porteños con barbijo en la calle, este martes. Foto: Luciano Thieberger

La diferencia queda en evidencia, también, al revisar el sitio porteño buenosaires.gob.ar/tapaboca: “El uso de tapabocas o de elementos de protección que cubran nariz, boca y mentón son obligatorios para circular y permanecer en el espacio público, en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. También para ingresar o permanecer en locales comerciales, en dependencias de atención al público del Gobierno de la Ciudad y en medios de transporte público o transporte privado cuando haya dos o más personas”.

Fuentes del Gobierno porteño dijeron a Clarín que todavía no tienen una postura adoptada sobre el anuncio que hizo Vizzotti. “No sabemos qué formato legal va a tener la medida”, que en principio -según se dijo- empezaría a regir desde el 1° de octubre.

Para el ministro de Salud porteño, Fernán Quiros, sería cuanto menos una decisión apresurada. De hecho, hace pocos días se mostró en contra de liberar los rostros, al afirmar que aún no era el tiempo de hacerlo. “Es una medida que es mejor llevarla a cabo paulatinamente”, dijeron este martes en su entorno.

Se trata de un momento complejo: si bien los casos de coronavirus están en franco descenso, la variante Delta está al acecho y dar de baja una medida de prevención naturalizada podría generar en el corto plazo más costo que el beneficio transitorio pre electoral.

Además, la realidad sanitaria no es la misma en todo el país. Hay distritos que ya superaron el 50 por ciento de su población vacunada con dos dosis, mientras que otros se encuentran bastante por debajo de esa marca. Sin embargo, con su anuncio -que en principio sería abstracto dado que no existe regulación nacional al respecto- Vizzotti iguala a todos las provincias.

Algunos porteños ya iban sin barbijo tras el anuncio. Foto: Luciano Thieberger

Un ejemplo parecido, pero a la inversa, ocurrió con el tema de las clases presenciales. Fue cuando el presidente Alberto Fernández decidió que siguieran suspendidas en todo el AMBA, cuando la Ciudad quería sostenerlas. Al punto que el caso llegó a la Corte Suprema y el fallo terminó priorizando la autonomía porteña.

¿Es posible que con los barbijos termine ocurriendo algo similar y que para caminar por la calle haya que ponérselo o sacárselo según del lado de la General Paz en que se esté? Habrá que ver cómo se termina definiendo la cuestión legal, sanitaria y política.

Desde el punto de vista sanitario, en la Ciudad adelantaron que sería más conveniente llegar a un nivel de segundas dosis aplicadas del 75 por ciento. Eso, en rigor, podría ocurrir en los primeros días de octubre. Es decir que la puesta en marcha de la medida finalmente podría llegar a coincidir con los tiempos que hoy manejaba Nación. Pero hay una diferencia no menor: quién hizo el anuncio en pleno intento por remontar la derrota en las PASO.

PS

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