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Cómo pasó Provincia de tener el 80% de las escuelas cerradas a anunciar clases los sábados

En poco más de tres meses –con derrota electoral en el medio- el gobierno bonaerense pasó de tener casi el 80% de las escuelas cerradas a impulsar un programa para que los estudiantes con dificultades de aprendizaje por la pandemia asistan a clases presenciales los sábados y en horarios a contraturno, de lunes a viernes.

El programa de refuerzo educativo alcanza a todos los niveles de la enseñanza (inicial, primario y secundario) y a establecimientos estatales o subsidiados por el Estado. Las actividades complementarias serán dictadas por 30 mil docentes contratados para esta tarea entre septiembre y diciembre de 2021 y en febrero y marzo de 2022.

Anuncio sobre clases presenciales los sábados de Axel Kicillof, este martes.

Los docentes o profesores serán los encargados de determinar quiénes son los niños y adolescentes que deberán asistir a las aulas fuera de los horarios habituales. En el caso de los secundarios las escuelas, a partir de los registros de trayectoria educativa de cada estudiante, informará a las familias qué estudiantes deben asistir como condición para acreditar el bienio 2020/2021 y cuáles son los estudiantes a los que recomienda asistir para reforzar contenidos o aprobar materias “previas”.

Aunque el plan debía empezar este mes, aún no es homogéneo en toda la provincia. Algunas ciudades ya tienen designados los educadores y están dando clases los sábados. Otros, están en la etapa de selección de los profesores. Y otros anuncian que las clases extras serán desde octubre, según pudo relevar Clarín en varios establecimientos de la provincia.

El manejo de la educación en pandemia fue controversial en Buenos Aires. Recién el 10 de junio Axel Kicillof anunció que se reabrirían las puertas de más de 9.000 centros educativos públicos y privados del Gran Buenos Aires que habían permanecido cerrados desde el 20 de marzo de 2020, excepto las primeras cuatro semanas del ciclo lectivo 2021.

Fue una apertura empujada por reclamos de padres autoconvocados y de los dirigentes opositores que exigían la vuelta a la presencialidad. Se hizo con protocolos, burbujas y por tandas de estudiantes, en los cursos que tenían más de 20 inscriptos.

Muchos edificios escolares no pudieron recibir a los alumnos por problemas de infraestructura. En la primera semana de aplicación de la medida de flexibilidad, hubo más de 300 escuelas que no tenían en condiciones los sistemas eléctricos o de calefacción.

El plan de reapertura tuvo otros contratiempos. Kicillof sólo habilitaba la presencia de alumnos y maestros en el aula en los distritos que salían de la llamada “fase 3” de la situación epidemiológica. Y entonces la prohibición se trasladó –junto con el impacto de la segunda ola del coronavirus- a localidades del interior.

Agustina Vila, la Directora de Escuelas de la Provincia de Buenos Aires.

Las autoridades, aferradas al estricto “Plan Jurisdiccional de Retorno Seguro a Clases” impedían que en pueblos de menos de 2000 habitantes, de la pampa profunda, tuvieran actividades en las escuelas. Incluso en las rurales donde asisten entre 5 y 10 chicos.

A principios de septiembre –a dos semanas de las elecciones PASO- el gobierno provincial amplió los horarios para los colegios de doble jornada y dejó a un lado el sistema de burbujas. Todos podían volver al aula, aunque se mantenían las medidas de sanitización y de ventilación de los ambientes.

Ahora, el gobierno avanza un paso más. Luego de la derrota en los comicios internos de medio término y a partir de planteos que hicieron intendentes oficialistas que tuvieron malas experiencias electorales, Kicillof intenta apuntalar la gestión educativa.

El gobernador anunció que el programa –denominado +ATR– implica una inversión de 2.500 millones de pesos por mes.

En las escuelas primarias se promueven talleres de lectura, escritura y matemática para afianzar la autonomía en el proceso de aprendizaje. Estas actividades son para estudiantes de 1º y 2º año, “independientemente de los saberes alcanzados. Así, quienes comenzaron durante la pandemia fortalecen lo aprendido y afianzan su vínculo con la escuela”, según explicó Vila.

La funcionaria aseguró que habrá también un diseño para quienes quedaron “desvinculados” del sistema. No hay datos certeros, pero la estimación es que más de 50 mil chicos de los últimos años de secundario abandonaron. “En estos casos, los nuevos docentes designados realizarán visitas domiciliarias y tutorías para luego convocarlos a las clases a contraturno”, informaron.

Para este programa, el gobierno tiene el acompañamiento de los gremios de docentes estatales. Como ocurrió con todas las mediadas en pandemia, los sindicatos apoyan las decisiones oficiales. “Si convocan y pagan lo que corresponde, no podemos oponernos a dar clases los sábados”, dijo uno de los gremialistas a Clarín.

La Plata (Corresponsalía)

RB

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