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Loncopué, el pueblo que tuvo el primer brote masivo de Covid y hoy recuerda a sus muertos con un monumento

“Hoy Loncopué se puso otra vez de pie”, le dijo a Clarín el intendente Walter Fonseca. El pequeño pueblo neuquino de 7 mil habitantes, fue noticia en abril de 2020 por ser el primero en tener un contagio masivo de Covid entre sus habitantes. En un día hubo 19 casos y 60 personas aisladas. Y los dos primeros muertos, cifra que hasta hoy llega a 28. Loncopué no olvida aquellos 57 días de puertas cerradas, de pueblo aislado y partido en cuatro, con comercios que solo abrían durante 3 horas al día.

Pero como está de nuevo “de pie”, decidió hacer un pequeño monumento que recuerde para siempre a las víctimas de la pandemia que llenaron al pueblo de tristeza. “Aquí somos más que vecinos, somos amigos. Y de alguna manera u otra, las muertes nos tocaron a todos”, dijo Fonseca.

El de Loncopué, ubicado a 314 kilómetros de la capital neuquina, es el primer monumento que se realiza en el país para recordar a las víctimas de la pandemia. Está ubicado en una de las calles principales del pequeño pueblo. Y además, se pusieron 28 plantas, en otra calle, con una piedra que recuerda el nombre del vecino que se fue.

Antes de la inauguración. Una bandera argentina cubre el monumento. “Muchos nos quebramos”, dijo el intendente/LMN

“Fue el vecino Bladimiro Molina quien un día llegó al municipio con la idea. Enseguida le buscamos un lugar y comenzamos a trabajar. Con la estructura municipal y la colaboración de otros vecinos, lo pudimos construir. Es como una rueda redonda que tiene placas con el nombre de los fallecidos y además una rosa para que en tiempos de primavera florezca. Es una manera de tenerlos con nosotros”, agregó el intendente.

El acto de inauguración se realizó el miércoles 15 y el viernes se colocaron las plantas. “Fue un acto muy emotivo. Hubo una suelta de globos y un video recordando a los vecinos que ya no están. Muchos o mejor dicho todos, nos quebramos. Fue un momento de tremenda emoción pero a la vez también de mucha entereza de parte de quienes habían perdido a un ser querido. La mayoría no pudo darle un beso de despedida, no pudieron verlos.

Por eso digo que estamos nuevamente de pie, para seguir adelante. Hoy no tenemos ningún caso de Covid. La gente respeta el distanciamiento y la utilización del barbijo. Hemos aprendido”.

El monumento poco antes de su inauguración. Fue la idea de un vecinos para recordar a los que se llevó la pandemia/LMN

Todo se inició en un cumpleaños en aquel abril de 2020. El hombre que festejaba sus 64 fue el primer fallecido. Lo siguió otro de 68, a quien había visitado para hacerle una reparación de un artefacto. Por entonces, la pandemia recién llevaba algunas semanas en el país y poco era lo que se sabía. Estaba en vigencia la cuarentena estricta en toda la Argentina y los casos iban creciendo. Pero en ningún lado como en Loncopué, el pueblo que en pocas horas cambió toda su rutina. El país miró hacia este pequeño poblado neuquino atacado con ferocidad por la pandemia.

El de abril no fue el único golpe. En septiembre, una nueva ola generó 90 casos. Pero ya la gente había aprendido mucho del aquel primer cachetazo. “Nos llegó la segunda ola y tuvimos que hacerle frente con una gran fuerza. Porque se nos podía disparar. Por fortuna los casos fueron bajando y pudimos superarla”, contó el jefe comunal.

Loncopué es un pueblo netamente ganadero. Pertenece al departamento cárnico más importante de la provincia. Y mucha de su gente trabaja en las termas de Copahue. Además, durante el primer brote, todo el personal del matadero se contagió. Y surgió la solidaridad: desde Las Lajas, el pueblo vecino, llegó gente para trabajar allí, se pudo faenar y las carnicerías no sufrieron desabastecimiento.

“Ahora estamos tratando de promover eventos. Para que la gente pueda visitarnos. El 20 de octubre tenemos la celebración de nuestro aniversario. Además, los días 9, 10 y 11 de ese mes se realiza aquí la selección para el Festival de Jesús María. De aquí saldrán los representantes de Neuquén a esa gran cita de la doma y el folclore. Estamos naciendo de nuevo, acostumbrándonos a convivir con la pandemia de la mejor manera posible”, expresó Fonseca a Clarín.

El pueblo estuvo cerrado durante 57 días. Una pesadilla que dejó 28 vecinos fallecidos/Archivo

Hoy funcionan las oficinas públicas, hay clases normalmente en las escuelas. El pueblo está recuperando el ritmo habitual. Pero sin olvidar la pesadilla que pasó. Aquellos días fatídicos de pandemia y encierro. Nadie entraba ni salía de Loncopué. Pocos se asomaban a las ventanas y se atrevían a caminar por sus calles.

“Por más fuerte que sea la tormenta, siempre será más fuerte nuestra gente”, dijo el intendente. En el monumento ancho y redondo vivirá por siempre el espíritu de quienes se fueron. Se los recordará cada día en el color y la belleza de sus rosas, en las piedras con sus nombres, en las plantas que nadie dejará morir.

Chubut. Corresponsal.

MG

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