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Diseño UX: las claves de un buen diseñador

Cuando nos encontramos con productos y servicios que resuelven problemas reales; suele ser el resultado de un buen trabajo de diseño de productos digitales

Según la consultora McKinsey, las empresas de tecnologías de la información (TI) que se destacan en diseño duplican en ingresos y rentabilidad a aquellos competidores que no lo hacen. ¿Qué significa “reducir la complejidad del diseño” y cómo un buen diseño puede transformar no sólo productos y servicios, sino también organizaciones enteras?

Cuando nos encontramos con productos y servicios que resuelven problemas reales; con una excelente experiencia del cliente en cada punto de contacto con la marca y con una centralidad total en el cliente, todo ello suele ser el resultado de un buen trabajo de diseño en el desarrollo de productos digitales.

Es cierto que muchas personas, incluidos quienes son responsables de la toma de decisiones importantes en el negocio, todavía ven el diseño como “hacer las cosas atractivas visualmente” en lugar de pensar que hace posible que sean exitosas en el mercado. Suelen pensar que solo se trata de bellos efectos visuales y buen gusto.

Bueno, no lo es. El diseño, en el ámbito de los productos digitales, conecta empresas, usuarios y tecnología. Se trata de resolver un problema de una manera óptima y centrada en las personas. Y cuando la resolución de problemas impulsada por el diseño está en marcha, se encuentra en el mejor camino hacia una innovación interesante.

Hoy en día, el diseño está cada vez más involucrado en todos los aspectos que rodean al desarrollo digital y a los negocios modernos como tales: los diseñadores ponen cada vez más énfasis en el impacto ambiental y social, con temas como la sostenibilidad, la economía circular o la accesibilidad. Entonces, si algo se ve bien, eso es solo la superficie; lo que me interesa como diseñador es si es amigable para usar y si hace la vida más fácil.

El diseño moderno ayuda a reducir la complejidad del mundo en el que vivimos. Con una actitud impulsada por el diseño, las personas, y las organizaciones en consecuencia, pueden empatizar mejor con los usuarios y clientes, integrar las mejores prácticas y adaptarse a las nuevas circunstancias más rápidamente.

El diseño, en el ámbito de los productos digitales, conecta empresas, usuarios y tecnología.

Lógica basada en el servicio

El diseño brinda a las personas las herramientas para mantenerse conectadas, en todas las organizaciones, y confiar mejor en su intuición. Se vuelven más pragmáticos. No siempre se sigue un plan; hay margen para ajustes, si eso es lo que nos lleva más lejos.

La transformación digital debe estar centrada en el usuario. Si se digitaliza un producto puramente físico, no necesariamente se terminará con uno digital. Para lograr una transformación digital exitosa se requiere de una “lógica basada en el servicio”, y debe desarrollarse teniendo siempre en mente la facilidad, la adaptabilidad y la capacidad de respuesta. Si se vuelve digital un proceso defectuoso, se terminará con un proceso digital defectuoso también.

¿Mi producto digital es bueno? ¿Va a resonar en el usuario? ¿Va a generar ingresos? ¿Puedo escalarlo? Si no se ha contemplado la variable del diseño de antemano, es posible que debamos contar con el factor suerte. Los milagros suceden, las ganancias a corto plazo son posibles, pero si se está buscando resolver problemas con la tecnología, mantenerse al día con las demandas cambiantes de sus usuarios y el panorama tecnológico en constante evolución, debe incorporarse el diseño en el desarrollo de productos digitales desde el comienzo.

Cuando se piensa como diseñador, se piensa en las necesidades del usuario.

Interesados en las personas. Curiosos por naturaleza. Buenos oyentes, con escucha empática. Esto último no es solo una expresión, realmente funciona y conduce a una mejor comprensión de la otra persona o de un problema. Cuando se piensa como diseñador, se piensa en las necesidades del usuario, se profundiza, desafía las suposiciones y no dejan de hacerse preguntas hasta que se sabe que se tiene algo real, tangible y rentable. Un gran diseño está ahí para satisfacer a los usuarios, transformar los productos y abrir nuevas oportunidades interesantes para las empresas.

(*) Líder del Laboratorio de Innovación de intive.

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