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Con $400 millones, reflotan el proyecto para construir en la base Petrel una nueva pista de aterrizaje en la Antártida

La Argentina busca profundizar su presencia en la Antártida y mejorar su logística y conectividad con la construcción de una nueva pista de aterrizaje en la base Petrel, ubicada en la isla Dundee al norte de la península antártica. Es un proyecto estratégico del cual se habla hace años y que cambiaría la “puerta de entrada” de la Argentina al continente blanco. Desde hace décadas ese rol lo cumple la base Marambio, cuya pista permite aterrizar a aviones de porte como los Hércules.

En la última reasignación presupuestaria a través del decreto 809, del 25 de noviembre, el Gobierno otorgó recursos adicionales al Estado Mayor Conjunto de las Fuerzas Armadas para la “reapertura” de la base, según figura en sus considerandos.

Esa inyección de dinero gestionada por el Ministerio de Defensa que conduce Jorge Taiana fueron $600 millones, de los cuales la mayor parte, $400 millones están destinado al proyecto en Petrel, precisó a Clarín el teniente general Juan Martín Paleo, jefe del Estado Mayor Conjunto de las Fuerzas Armadas, el máximo organismo de conducción militar, que está a cargo de la logística antártica.

La apertura de Petrel como la séptima base permanente es uno de los objetivos de la campaña antártica de verano 2021-2022, y aseguran que esta vez se cumplirá. La base tuvo un incendio en los años 70 y desde entonces solo se uso en forma temporaria en el verano.

Aprovechando las condiciones naturales de Petrel, el proyecto prevé hacer una pista de 1.800 metros, y una segunda alternativa de 1.500 metros, para que en la campaña 2023/2024 puedan aterrizar aviones como el Hércules.

“Es un viejo anhelo entre los antárticos, contar con una puerta de entrada multimodal, aérea y por mar. Petrel tiene una pista natural y características para instalar un muelle seguro. Enlazar ambas cosas tiene un valor importantísimo, desde allí se podrían brindar servicios a terceros países”, expresó a Clarín el comandante Conjunto Antártico, general Edgar Calandin.

La movida, largamente postergada, se da en un año en que se debatió la necesidad y forma de financiar la construcción de un polo logístico antártico en Ushuaía; siempre viendo que Chile -que tiene reclamaciones de soberanía antártica superpuestas con Argentina- mantiene su eje Punta Arenas – base Frey; y con la preocupación de que los británicos aceleran la construcción de su nuevo puerto en Malvinas, con proyección a la Antártida.

Taiana señaló a Clarín que en el ministerio se formó una comisión de seguimiento para la construcción del polo logístico fueguino. Sobre Petrel señaló que “sus condiciones favorables e importancia estratégica son bien conocida por todos aquellos que se interesan en la cuestión antártica”. “Debemos tener la perspectiva de una Argentina que mire hacia el Atlántico Sur, hacia las Islas Malvinas, hacia la Antártida con una visión bicontinental, y la decisión de reabrir la Base Petrel para alcanzar una mayor presencia y un mejor desarrollo científico, son claves para las futuras generaciones de nuestro país”, aseguró.

A principios de noviembre ya cruzaron a Marambio los primeros 72 científicos, militares y técnicos para el recambio de dotaciones. Ocho de ellos están ya en Petrel de “escalón adelantado”. El general Calandin precisó a este diario que hay cuatro etapas en el proyecto. Deberá hacerse un informe de impacto ambiental por parte de 16 especialistas de la Dirección Nacional del Antártico; remover los residuos históricos (del incendio y demás), hacer las mediciones para las nuevas pistas, y restablecer los servicios básicos de la base.

Esperan una “invernada dura” (sin las comodidades de otras bases) pero en la próxima campaña 2022/2023, tener levantada la nueva casa-habitación para 60 personas, con energías renovables, incluyendo laboratorio antártico para 20 personas. “Queremos que sea una de las bases más modernas del norte de la península”, puntualizó el militar.

También deberán llegar ingenieros militares desde Campo de Mayo para armar las estructuras que permitan desembarcar la maquinaria pesada para construir la pista, a partir de 2022/2023, y el muelle de 150 metros. La ubicación a nivel del mar le da ventaja a Petrel sobre Marambio, que está en una meseta donde las condiciones de nubosidad dificultan muchas veces los aterrizajes, y subir en helicóptero toneladas de abastecimiento resulta muy oneroso.

El plan es dejar basados en Petrel los dos helicópteros rusos Mi-17 que se usan en operaciones antárticas -Marambio queda a 80 kilómetros- para que las bases queden enlazadas.

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