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Nervios oficiales por el “off the record” y el Cabildo Abierto de La Cámpora

Apague ese grabador

Esta semana, causó conmoción interna en el Frente de Todos el arribo al país de Luiz Inácio Lula da Silva, el ex presidente de Brasil que se postulará para un nuevo mandato el año próximo. No solo por su participación en el acto del próximo viernes en el Día de la Democracia (10 de diciembre) junto a Alberto Ángel Fernández y Cristina Kirchner, sino también por cómo se manejó la información de su arribo. Es que en el Gobierno nacional hay, actualmente, mucho recelo con el manejo de los datos: la portavoz presidencial quiere centralizar todo lo que sea información oficial y que nadie más hable con los periodistas -por las suyas- sobre lo que sucede en una administración nacional que cuenta con ¡20 ministerios!. Gabriela Cerruti guarda celo por los trascendidos y, mucho más, cuando hay críticas y cruces internos, algo que ha caracterizado al Frente de Todos, la coalición peronista que alberga un abanico amplio y diverso, desde el PJ clásico, al kirchnerismo en todas sus formas (desde La Cámpora hasta Soberanxs) y al Frente Renovador de Sergio Massa. Eso pasó en estos días con la llegada de Lula, quien viene al país de la mano del poderoso gremialista Víctor Santa María, para un convenio entre el Instituto Lula con la UMET, la universidad gestionada por 50 organizaciones sindicales, entre ellos el poderoso SUTERH, gremio de los encargados. Santa María, además, es dueño de varios medios de comunicación; uno de ellos Página/12, donde salió la primicia de que Lula vendría al país a compartir un acto callejero con Alberto y Cristina. Esto también armó jaleo pues la información sobre el aterrizaje de Lula da Silva era resguardada por la portavoz, quien quería que solo se conocieran detalles de su exclusiva voz, cuando habla en la Sala de Periodistas de la Casa Rosada. Esta actitud causa enojos entre los principales ministros y funcionarios del Gobierno, más acostumbrados al caos peronista que a una idea de Politburó. donde el concepto de “centralismo democrático” no cuadra con el pejotismo, acostumbrado a la rosca y los cafés de larga duración. Algunos de esos funcionarios señalan que esa idea de “off the record” restringido tendrá poca duración, atentos a lo complicado que resultarán los próximos dos años de gobierno del FDT con los diversos desafíos a sortear. No news, good news…

Lula y Cristina. Archivo Clarín

Máximo enojo

Donde también hay desconcierto es en el seno de La Cámpora. La agrupación fundada por Máximo Carlos Kirchner atraviesa un momento deliberativo tras la elección del último 14 de noviembre y luego de la marcha “para festejar la victoria electoral” del 17/11, donde los jóvenes kirchneristas se quedaron en la Diagonal Norte, sin ingresar a la Plaza de Mayo, hasta terminado el acto que encabezó el Presidente. Los intercambios de opiniones sucedieron entre los caciques camporistas como Wado De Pedro y Andrés “Cuervo” Larroque con el propio Máximo. Algunos señalan que, incluso, el jefe de La Cámpora perdió el debate interno donde se discutió sobre ir o no ir a la convocatoria que armó el Presidente con la CGT, las organizaciones sociales oficialistas y los intendentes bonaerenses. “La Cámpora es una organización monolítica: pero hoy está en estado de ebullición”, definió un hombre con oficinas en el primer piso de la Casa Rosada. Es más: en la Casa de Gobierno había mucha bronca con Máximo Kirchner (que como se contó en esta columna, se vio con Alberto dos viernes atrás) por el llamado que hizo, días atrás, a marchar esta vez para “reventar (de gente) la Plaza”, cuando en la movilización anterior apenas se mostró en los alrededores. Peronistas incorregibles…

Estadio de Nueva Chicago: Alberto Fernández y Máximo Kirchner. Foto Juano Tesone

Toneladas de piedras

En tanto en la oposición el clima varía según la fuerza política. En el PRO era todo risas al ver que las internas intensas habían cruzado de vereda y esta vez, son sus socios de la UCR los que tienen el rancho alterado. Tan relajados están que Patricia Bullrich fue en bicicleta a la cita que mantuvo, días atrás, con su archirrival Horacio Rodríguez Larreta. “Ven, Pato disfruta de los actos de gestión de Horacio”, chicaneó un larretista demasiado tomado por la tirantez interna opositora.

Reunión de Diputados PRO, con Larreta, Bullrich y Ritondo

Pero realmente el clima estuvo sereno esta semana pues, en una despedida a los diputados y diputadas que finalizaron mandato este mes de diciembre, Larreta y Bullrich estuvieron en sintonía, convocados por Cristian Ritondo, jefe del bloque PRO que continuará en ese rol por cuatro años más. La reunión sucedió entre chistes cruzados y distendidos entre “halcones y palomas” pues lo chicaneaban a Omar De Marchi (actual vicepresidente de la Cámara de Diputados) por “paloma”, porque “una cosa es criticar desde afuera y otra cuando tenés que sentarte a negociar con el oficialismo para incluir tus temas”. Las risas brotaban entre las diputadas Carmen Polledo, Gisela Scaglia y Camila Crescimbeni. También se habló de que quienes terminan mandato ahora entraron en 2017, en “el peor momento que nos tocó, que fue la tonelada de piedras que nos tiraron en el Congreso con la reforma previsional”, lo que fue así recordado por Patricia Bullrich. “Valoremos mucho donde estamos hoy y donde estábamos hace dos años”, dijo la jefa del PRO. Finalmente, todos los presentes se fueron con un pan dulce en la mano, pues el anfitrión Ritondo siempre agasaja con ese imperdible presente del restorán “Plaza Mayor”. Jingle bells, jingle bells…

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