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Hace doce años que la inflación no baja del 25% anual

Argentina lleva 12 años con una inflación anual superior al 25%. Y ya acumula 17 años con un índice de precios anual de dos dígitos. Este 2022 sumará un año mas de fuerte inflación y amenaza con alcanzar el registro más alto desde 1990.

Para este año, el pronóstico de inflación tiene un escenario base del 54% según el promedio del mercado, aunque varias consultoras estiman que estará más cerca del 60%. Si se concreta será el nivel más alto para un año desde la época de la hiperinflación.

Con datos que hoy parecen de otra galaxia, la inflación llegó al 3079,5% en 1989 -con Raul Alfonsín en la presidencia- y al 2314% en 1990, ya en la gestión de Carlos Menem. Luego vinieron los años de la Convertibilidad con inflación mínima y fases de deflación.

En 2002, con la crisis económica y social y la devaluación que marcó el fin del “1 a 1”, hubo una inflación de 40,9%. El mes más alto de ese año fue abril, con 10,5%.

En 2003, el IPC dio 3,7%; subió a 6,1% en 2004; a 12,5% en 2005 y a 10,9% en 2006. Con la reestructuración de la deuda de por medio, y el superciclo de los commodities que garantizaba un fuerte flujo de divisas y superávit en las cuentas públicas, el dólar se mantuvo por cuatro años en torno a los 3 pesos.

Aquellos fueron años de fuerte recuperación de la economía, pero la oferta no crecía al mismo nivel que la demanda y la recuperación del poder de compra de los salarios presionaba sobre los precios.

La solución que encontró el gobierno, en el final del mandato de Néstor Kirchner, fue el “apagón estadístico”, la manipulación de los datos del INDEC para ocultar la suba de precios.

Apagón estadístico

El apagón estadístico se mantuvo en las dos gestiones de Cristina Kirchner. Entre 2007 y 2011, según las mediciones alternativas a las del INDEC, la inflación osciló entre el 25% y el 15% anual. Tocó el 25% en 2010 y desde entonces no perforó el 20%. Esto se dio de la mano del alza del gasto público que hizo desaparecer el superávit fiscal y crecer la emisión monetaria.

En 2012, en el arranque del segundo mandato de Cristina con la instalación del cepo cambiario y pese a que las tarifas estaban congeladas, el índice de precios se consolidó por encima del 20%. El pico de esa gestión se dio en 2014 con el 38%, según mediciones privadas. Fue justamente el año en el que su entonces ministro, Axel Kicillof, devaluó la moneda 23% en un solo día de enero.

En 2016, el primer año de la gestión de Mauricio Macri, la inflación llegó al 40%. Ese año la devaluación llevó al dólar de golpe del $ 9 a $ 14 y hubo subas de  tarifas de hasta 1000% tras una década de congelamiento. 

Aun con el alza tarifaria, la inflación bajó a 25,6% en 2017. Y en 2018, con la economía ya en crisis por la deuda en alza y la escasez de divisas, el dólar empezó a escalar y saltó de 18 a 40 pesos, lo que llevó el índice de precios al 48%. En el medio el macrismo recurrió al Fondo Monetario. Pero el crédito de US$ 56.000 millones no fue suficiente para parar la sangría de divisas y el dólar llegó a 60 pesos tras las elecciones primarias de 2019. Aquel año la inflación tocó el 53%.

En 2020, el primer año de Alberto Fernández y con la pandemia de por medio, que paralizó la actividad por meses con la confinamiento estricto, los precios subieron 36,1%, mientas la economía se derrumbó al 9,9% y crecían el desempleo y la pobreza. Ese año escaló el dolar de 66 a 89 pesos y el Gobierno fue reforzando el cepo cambiario para reducir al mínimo la salida de divisas, al tiempo que aumentaba la emisión monetaria para enfrentar los gastos de la pandemia,

Así llegamos a 2021, con una inflación de 50,9%, pese a las tarifas congeladas, los acuerdos de precios y el dólar atrasado, lo que deja una fuerte inercia de precios para el año que arranca.

“Una inflación promedio anual del 18% durante 30 años es algo realmente preocupante para el desarrollo económico y social. Con esta inflación de 2021, el arrastre estadístico para el año 2022 es de 18,7%. Es decir, que la inflación seguirá en altos niveles durante este año, continuando las distorsiones que genera una inflación alta, principalmente para los sectores sociales de menores ingresos”, indica el economista Nadín Argañaraz.

 AQ

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