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Este nuevo actor llega al mundo de los “influencers”

Contar con los recursos para gestionar contenido audiovisual en las redes no significa que la persona que los comunica sea el mejor profesional

Por Leandro Szachtman (*)

14/01/2022 – 12,14hs

Las redes sociales aparecieron hace más de 15 años. Aprovecharon un vacío y lograron conectar a la mayoría de las personas en plataformas diferentes a través de distintos intereses.

Con el paso del tiempo, se llegó a un punto donde no solo es importante mostrar lo que uno hace sino que también existe la posibilidad de crear un personaje en el mundo digital para lograr una relación mayor con la audiencia seguidora del perfil.

Con estos cambios en las dinámicas de comunicación, muchos profesionales que entendieron a las redes sociales como un canal de comunicación directa con su cliente o potencial cliente.

Comprendieron que se podía construir un puente que permitiese generar una relación más cercana, hablándole de forma directa y mostrando su habilidad, expresada en una capacidad comunicativa.

Hoy es muy fácil encontrar profesionales de la salud en Instagram, YouTube o TikTok que hablan en idioma sencillo sobre las patologías que tratan, traduciendo en un léxico simple lo que ellos aprendieron en sus años de carrera. Buscan así acercar su profesión a los destinatarios finales, que podrían ser sus futuros pacientes.

Podemos encontrar perfiles con cientos de miles de seguidores en distintos temas: odontólogos que dan consejos sobre cómo tener una mayor o mejor higiene dental; nutricionistas que hablan sobre alimentación saludable, formas de bajar de peso; y hasta cirujanos plásticos que muestran el antes y después de sus procedimientos estéticos.

También hay muchas empresas de salud que aplican la misma estrategia: contenido audiovisual y en lenguaje simple de temas de interés popular y posicionarse como líderes de opinión en esas especialidades, en las redes sociales.

Desde el punto de vista del marketing, es una estrategia muy inteligente ya que el profesional se arma de sus propios canales de comunicación, de su propia audiencia, la que a la larga lo va a posicionar como un experto en el tema, pero que también le va a permitir monetizar todo ese esfuerzo a través de tener más pacientes en su consultorio.

Los profesionales sanitarios tienen un rol trascendental en la sociedad.

Los límites de un influencer

Sin embargo, ser un buen comunicador o contar con los recursos para gestionar contenido audiovisual en las redes no significa que la persona que los comunica sea el mejor profesional en su campo, algo que usuarios pueden llegar a creer.

La generación de contenido audiovisual implica horas de producción, grabación y edición, entre otros, lo que se traduce en un profesional de salud que invierte mucho tiempo en medios digitales para transformarse en un influencer de la salud y gestionar una forma directa de captación de nuevos pacientes.

Leandro Szachtman: “Hay límites que deben tenerse en cuenta para que siempre sea un contenido cuidado e informativo.”

Entendiendo que el rol de los personajes digitales es educar y a la vez entretener, hay límites que deben tenerse en cuenta para que siempre sea un contenido cuidado e informativo.

Este límite podría ser definido por todo aquello que no tenga relación directa con su práctica profesional, que no implique educar o informar y que tenga como fin divertir a las audiencias con contenidos no relacionados, teniendo en claro que esto último no es el fin de un profesional de la salud.

La necesidad de adaptarse a los cambios y a las nuevas generaciones, logrando hablar con todos en su mismo “idioma” y por sus canales no debe desdibujar/nos invita también a estar atentos sobre cuáles son los límites que no se deben pasar al tiempo que entendemos la forma de agregar valor al usuario, que puede ser un potencial paciente.

(*) Especialista en marketing y transformación digital.

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