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miércoles, julio 6, 2022

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El Gobierno sigue atrapado en el laberinto de la segmentación de tarifas

El Gobierno parece estar atrapado en un laberinto en torno a la segmentación de tarifas. La idea del ministro de Economía, Martín Guzmán, era remover subsidios al 10% de la población de mayores ingresos. Quería que paguen el “costo total” de las boletas de luz y gas, sin subvenciones del Estado nacional.

Hace dos semanas, hubo tres audiencias públicas La primera fue para un aumento en el gas. Salió el viernes y será del 20%. La segunda, para una suba de la electricidad. También se concretó el viernes y rondará el 16,5% (menos de lo anunciado por el Gobierno, que era entre 20% y 22%). La tercera audiencia fue para hablar de la segmentación. Todavía esa medida parece estar lejos de poder plasmarse.

Hasta dentro del albertismo -donde Guzmán es un estandarte que sostiene el presidente Alberto Fernández- entienden que la segmentación acarrea “problemas”. Se pueden romper los principios de igualdad frente a la ley, dicen sus espadas legales. “Es muy judicializable”, critica el kirchnerismo. “Tomaría no menos de dos meses poder implementarla”, expresan las distribuidoras de luz y gas.

Tanto ex funcionarios como actuales del área energética dicen que Economía no le encuentra la vuelta del mecanismo. El subsecretario de Planeamiento Energético, Andrés López Osornio, preparó un esquema. Allí establecía que se quitaban los subsidios a quienes vivían en zonas de altos ingresos (un concepto que heredó de trabajos previos de la subsecretaría de Energía Eléctrica, encabezada por Federico Basualdo) y le agregó los hogares que tuvieran ingresos por $ 314.000, el equivalente a 3,5 canastas básicas.

Pero esa cifra ($ 314.000)  ya quedó vieja. El nuevo piso de Ganancias es para salarios de $ 280.000 mensuales. Quienes tienen ingresos superiores -sindicatos como camioneros, petroleros, aceiteros- estarían pagando ese impuesto y, además, les correría la “segmentación”, es decir la quita de subsidios en las boletas de luz y gas.

Guzmán dio que delegará  el asunto en Darío Martínez, el secretario de Energía. El funcionario neuquino bascula entre cumplir las órdenes de su jefe (el ministro de Economía) y su lealtad al kirchnerismo, que se resiste a más subas de tarifas. La segmentación no se aplicará en junio, que era la fecha planeada inicialmente. El nuevo objetivo del Gobierno sería entre agosto y septiembre.

El ministro tomó un compromiso con el FMI de reducir los subsidios energéticos, que representaron un 2,3% del PBI (más de US$ 11.000 millones en 2021). Pero eso fue antes que Rusia invadiera Ucrania. Los precios de los commodities energéticos volaron, y las facturas de luz y gas comenzaron a encarecerse en todo el mundo. En España, Italia, Reino Unido, por ejemplo, las boletas eléctricas se duplicaron y sigue la lista de países con ese problema. El Gobierno entiende que no puede tomar ese rumbo. Se desconoce si el FMI podrá ser flexible en el cumplimiento de esa meta por parte del Poder Ejecutivo local.

El grueso de los subsidios energéticos se concentra en el invierno. Allí es donde el Estado se hace cargo de los mayores costos del gas y electricidad. Una “segmentación” (o quita de subsidios) para septiembre no llevaría grandes ahorros en esa partida.

Ya pasó más de un año desde que Guzmán quiso que Basualdo renuncie. Pero el subsecretario, con el apoyo de Cristina Fernández de Kirchner, La Cámpora y el Instituto Patria, siguió en su puesto. Es más, salió fortalecido ante los ojos del cristinismo. Fue el primero en plantarse frente al titular de Economía, antes que al ministro le lluevan críticas desde ese espacio de la coalición de Gobierno, algo que se volvió una constante desde el entendimiento con el Fondo Monetario Internacional (FMI).

La disputa entre Guzmán, y los funcionarios kirchneristas de la secretaría de Energía (encabezados por Basualdo) por las tarifas de luz y gas no cesó. Guzmán quería dos aumentos (para luz y para gas) y la “segmentación”, para quitarle los subsidios a los sectores de mayores ingresos. Basualdo, en cambio, proponía un solo aumento, y aunque rechazó la segmentación, había trabajado un bosquejo al respecto.

Los gobernadores no quieren saber nada acerca de “segmentación”. Quieren que ese mecanismo se restrinja a Buenos Aires. Aunque el Gobierno identificó 920.000 hogares para segmentar, no hay pautas sobre cómo se avanzará al respecto.

Basualdo aceptó avanzar en subas de luz y gas (del 20%, en marzo), pero una sola vez en el año. A Guzmán ese esquema le resultó insuficiente, y puso en marcha un segundo aumento -de otro 20%- en ambos servicios. Basualdo no estuvo de acuerdo por considerarlo “inflacionario”. Cerca del kirchnerismo le endilgaron que iba a “obstaculizar” esas subas. El viernes, ambas fueron comunicadas por la secretaría de Energía.

Durante la semana próxima, el Gobierno subirá un 20% las tarifas de gas y un 17% las de luz. Guzmán se podrá dar por satisfecho (tuvo sus dos aumentos) o insatisfecho (todavía no logró plasmar la segmentación). Del otro lado, Basualdo ve que la segmentación no avanza -Guzmán le quitó esa tarea- y que el segundo incremento de luz fue inferior al previsto. “Flexibilizaron la pauta del segundo aumento”, entienden desde el kirchnerismo.

El incremento de la luz (del 16,51%) fue menor al originalmente anunciado por Guzmán. Esta suba deberá aplicarla cada distribuidora provincial, con la autorización de su ente regulador. En Buenos Aires, será responsabilidad del Enre, que tiene la jurisdicción de Edesur y Edenor.

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