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miércoles, julio 6, 2022

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Tres lecciones de un banquero de EE.UU. para el que quiera ganar y manejar la economía en 2023

John Kenneth Galbraith decía que hay dos maneras de aprender economía. Una, estudiando principios de teoría económica. “La otra, leyendo a quienes hicieron política económica”. Para la primera basta un manual de macroeconomía. Desde Paul Samuelson a Olivier Blanchard. Para todo lo otro están la experiencia y el fracaso.

Ben Bernanke presentó esta semana nuevo libro. Se llama Política monetaria en el siglo 21. Si bien no se trata de un diario de su paso por la Reserva Federal (Bernanke fue chairman, jefe del Banco Central de Estados Unidos, entre 2006 y 2014, justo en medio de la peor crisis de Wall Street desde los 30 y que contó en su libro anterior El coraje de actuar), Política monetaria en el siglo 21 está escrito desde la perspectiva de alguien que se desempeñó en la trinchera.

Ahora, ¿cómo se aplican en la Argentina las palabras de un ex titular de la Reserva? (Argentina ni figura en el índice onomástico del libro).

De la presentación y las 511 páginas pueden extraerse tres enseñanzas.

Primero, bajar la inflación sin apoyo político es misión imposible. Ni siquiera en EE.UU., la economía más grande del mundo, y donde la Fed es altamente calificada e independiente.

Suena a verdad de Perogrullo, pero tratándose de un economista educado en Harvard y en el Instituto Tecnológico de Massachusetts, que Bernanke diga que no es suficiente con las técnicas y la teoría para derrotar la inflación, resulta categórico.

Bernanke, en la primera parte del libro (“El resurgir y la caída de la inflación”) repasa las dificultades que enfrentaron los presidentes de la Reserva Federal en los años 60 y 70 porque ni Lyndon Johnson ni Richard Nixon, y en general ningún dirigente de Washington, estaban dispuestos a respaldar lo que hacía falta para bajar la inflación: subir las tasas de interés.

La segunda lección del libro de Bernanke tiene que ver con la importancia de las ideas económicas: tener apoyo político es condición no suficiente para el éxito. “El presidente de la Reserva en los 70, Arthur Burns, creía que lo que alimentaba la suba de los precios era la demanda de salarios más altos por parte de los sindicatos y que si se respondía a ello subiendo la tasa, la actividad se hundiría”, cuenta Bernanke. “Burns propuso a Nixon controles de precios y eso hizo”.

Tercero, el ex chairman resalta la importancia de la comunicación. Si bien no es ninguna novedad el rol y el aporte de la narración en la política monetaria (hay decenas de papers al respecto), Bernanke detalla con lujo cómo el Banco Central de la economía más grande del mundo adaptó su trabajo a las respuestas profesionales que deben dar a los mercados en una era donde la información se disemina más rápido. Desde aquellas palabras crípticas de Alan Greenspan y sus minutas, a las conferencias de prensa de Powell hoy en día, la comunicación se transformó en un aspecto central del día a día. “El 98% del trabajo es hablar, el 2% es acción”, resumió Bernanke.

El Nobel en Economía, Robert Shiller, escribió tres años atrás un libro llamado Narrativas Económicas, donde detalla cómo las historias e ideas se vuelven virales afectando precios, inflando burbujas y provocando pánicos. Y argumenta que los hacedores de política económica deben contemplar acciones para contrarrestar esas fallas de mercado literarias. Ser ambiguo, confuso o permanecer callado retroalimenta riesgos.

En la Argentina, en cambio, hay ejemplos recientes de funcionarios que justifican una actitud más pasiva en ese sentido. El ministro de Economía en 2008-2009, Carlos Fernández, puso como condición al asumir no tomar contacto con el periodismo. Y el actual presidente del Banco Central, Miguel Pesce, aunque sí habla con periodistas, brindó una sola conferencia desde que asumió (como sí estilan los bancos centrales en el mundo y que no es lo mismo que brindar entrevistas a la hora de moldear expectativas ‘a la Shiller’). Justo tras esa presentación de Pesce sobre el Presupuesto 2020, el mercado reaccionó de tal modo que la brecha cambiaria llegó a 130%. El kirchnerismo lo criticó duramente.

“La palabra del sector público se ha desvalorizado en nuestro país. Es difícil que la sociedad crea”, se defendió Pesce el otro día en el programa “Ahora quién podrá ayudarnos” de Radio con Vos para evitar dar detalles sobre la inflación (los economistas la ven en 80% anual).

“Hoy la comunicación de los Bancos Centrales es telegráfica: cuentan hoy qué harán dentro de un año y medio”, dice por su parte Eduardo Levy Yeyati, economista y uno de los asesores económicos de la UCR y Juntos por el Cambio. Pensando en 2023, Levy agrega que “extrapolar este aspecto de la política monetaria a un plan de estabilización es válido para la Argentina. Se trata de bajar la incertidumbre porque no solo hay que tener y mostrar un plan, hay que saber explicar”.

La charla de Bernanke y su libro están en inglés (el video está colgado en la web del Instituto Brookings; el libro está en Kindle y vía Book Depository llega en 20 días hábiles). Porque para aprender economía no hace falta resolver ecuaciones. La economía de no ficción también enseña lecciones. Como decía Galbraith.

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