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martes, julio 5, 2022

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Cigarrillos: la drástica decisión contra el tabaquismo que planea la FDA en Estados Unidos

La Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) tiene previsto exigir a las tabacaleras que reduzcan la cantidad de nicotina de los cigarrillos tradicionales para hacerlos menos adictivos y reducir el número de víctimas del tabaquismo, que se cobra 480.000 vidas cada año.

La propuesta, que podría tardar años en entrar en vigor, pondría a Estados Unidos a la cabeza de los esfuerzos mundiales contra el tabaquismo. Sólo otro país, Nueva Zelanda, ha presentado un plan semejante.

Los vientos en contra son feroces. Las tabacaleras han indicado que cualquier plan con reducciones significativas de nicotina violaría la ley. Y algunos legisladores conservadores podrían considerar esta política como otro ejemplo de extralimitación del gobierno, una munición que podría llegar a las elecciones de medio término.

Aún se dieron a conocer pocos detalles, pero según un aviso publicado en un sitio web del gobierno estadounidense, en mayo de 2023 se emitirá una propuesta de norma en la que se solicitará el comentario del público sobre el establecimiento de un nivel máximo de nicotina en los cigarrillos y otros productos.

“Dado que los daños relacionados con el tabaco se derivan principalmente de la adicción a productos que exponen repetidamente a los usuarios a las toxinas, la FDA tomaría esta medida para reducir la adicción a ciertos productos del tabaco, dando así a los usuarios adictos una mayor capacidad para dejar de fumar“, decía el aviso.

La FDA considera que a menor cantidad de nicotina, menor será la adicción. Foto: Shuterstock

La FDA no quiso dar más detalles. Pero en una declaración publicada en su sitio web, Robert Califf, comisionado de la agencia, dijo: “Reducir los niveles de nicotina a niveles mínimamente adictivos o no adictivos disminuiría la probabilidad de que las futuras generaciones de jóvenes se vuelvan adictos a los cigarrillos y ayudaría a dejar de fumar a más fumadores actualmente adictos”.

Se han debatido planes similares para disminuir la adicción de los estadounidenses a los productos del tabaco que recubren los pulmones de alquitrán, liberan 7.000 sustancias químicas y provocan cáncer, enfermedades cardíacas y pulmonares. La nicotina también está disponible en cigarrillos electrónicos, masticables, parches y pastillas, pero esta propuesta no afectaría a esos productos.

“Esta norma podría tener el mayor impacto en la salud pública en su historia “, dijo Mitch Zeller, director recientemente retirado del centro de tabaco de la FDA. “Ese es el alcance y la magnitud de los que estamos hablando, porque el consumo de tabaco sigue siendo la principal causa de enfermedad y muerte prevenible“.

Cada día mueren prematuramente unas 1.300 personas por causas relacionadas con el tabaquismo, según los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades.

Sin embargo, los obstáculos de este plan son inmensos y podrían tardar años en superarse. Algunos de los planes que se han propuesto exigirían una reducción del 95% de la cantidad de nicotina en los cigarrillos. Los expertos dicen que eso podría sumir a los fumadores estadounidenses, unos 30 millones de personas, en un estado de abstinencia de nicotina, que implica agitación, dificultad de concentración e irritabilidad, y enviaría a otros a buscar alternativas como los cigarrillos electrónicos. Éstos suministran nicotina sin la mayoría de las sustancias químicas que se encuentran en los cigarrillos.

Una radiografía que muestra el cáncer de pulmón. Foto: Shutterstock

Los expertos afirman que los fumadores decididos podrían tratar de comprar cigarrillos con alto contenido de nicotina en los mercados ilegales o a través de las fronteras de México y Canadá.

Es probable que la FDA tenga que superar la oposición de la industria tabacalera, que ha empezado a señalar las razones por las que la agencia no puede acabar con un mercado de 80.000 millones de dólares. Los desafíos legales podrían tardar años en resolverse, y la agencia podría dar a la industria cinco o más años para realizar los cambios.

El esfuerzo por reducir los niveles de nicotina sigue a una propuesta de norma anunciada en abril que prohibiría los cigarrillos con sabor a mentol, muy favorecidos por los fumadores negros. Esa propuesta también fue aclamada como un posible avance histórico para la salud pública y ha suscitado decenas de miles de comentarios públicos. La FDA está obligada a revisar y atender esos comentarios antes de finalizar la norma.

Otras iniciativas importantes en materia de tabaco, recogidas en la histórica Ley de Control del Tabaco de 2009, han tardado en tomar forma. Una demanda judicial retrasó la obligación de las empresas tabacaleras de incluir advertencias gráficas en los paquetes de cigarrillos. Recientemente, la agencia dijo que tardaría hasta un año más en finalizar las decisiones clave sobre qué cigarrillos electrónicos podrían permanecer en el mercado.

Una declaración de la empresa tabacalera Altria, fabricante de Marlboro, ofreció un adelanto de los argumentos que se espera que los opositores presenten contra cualquier norma que reduzca drásticamente los niveles de nicotina. “El enfoque debe ser menos en quitar productos a los fumadores adultos y más en proporcionarles un mercado robusto de productos libres de humo de daño reducido autorizados por la FDA”, dijo la compañía en un comunicado el martes. “Hoy marca el inicio de un proceso a largo plazo, que debe estar basado en la ciencia y tener en cuenta las consecuencias no deseadas potencialmente graves”.

RAI Services, la empresa matriz de R.J. Reynolds, se negó a hacer comentarios sobre el anuncio, pero dijo: “Creemos que la reducción de los daños del tabaco es el mejor camino para reducir los efectos del tabaquismo sobre la salud”.

Altria y RAI Services han advertido previamente que una norma que haga que el tabaco no sea atractivo para los fumadores adultos se consideraría una prohibición de los cigarrillos y violaría las leyes de control del tabaco.

“Tanto una prohibición expresa como una prohibición de facto tendrían precisamente el mismo efecto: ambas eviscerarían el propósito expresamente declarado por el Congreso de ‘permitir la venta de productos de tabaco a los adultos’ “, según una carta de 2018 de RAI Services a la FDA sobre una propuesta anterior.

Hace cinco años, Scott Gottlieb, comisionado de la agencia en ese momento, publicó un plan para reducir los niveles de nicotina en los cigarrillos a un nivel mínimo o no adictivo. La propuesta tomó forma en 2017, pero no se tradujo en una norma formal durante la administración Trump.

Entre los 8.000 comentarios que llovieron sobre esa propuesta de 2018, surgió la oposición de minoristas, mayoristas y empresas tabacaleras. La Asociación de Distribución Mayorista de Florida, un grupo comercial, dijo que podría resultar en “una nueva demanda de productos del mercado negro, y dar lugar a un aumento del tráfico, el crimen y otras actividades ilegales”.

En 2018, RAI Services dijo que la FDA no tenía pruebas de que el plan para reducir los niveles de nicotina mejoraría la salud pública. La agencia “tendría que dar a los fabricantes de tabaco décadas para cumplir” y averiguar cómo cultivar consistentemente el tabaco bajo en nicotina, dijo RAI en una carta a la FDA.

La ley de control del tabaco de 2009 otorgó a la FDA amplios poderes para regular los productos del tabaco con normas “apropiadas para la protección de la salud pública”, aunque la ley prohíbe específicamente la prohibición de los cigarrillos o la reducción de los niveles de nicotina a cero.

Los cigarrillos bajos en nicotina están a disposición de los consumidores, aunque de forma limitada. Esta primavera, una empresa neoyorquina de biotecnología vegetal, 22nd Century Group, empezó a vender un cigarrillo de nicotina reducida cuyo desarrollo llevó 15 años y decenas de millones de dólares mediante la manipulación genética de la planta de tabaco. La marca de la empresa, VLN, contiene un 5% del nivel de nicotina de los cigarrillos convencionales, según James Mish, director general de la empresa.

Neal Benowitz, profesor de medicina de la Universidad de California en San Francisco, que estudia el consumo de tabaco y el desacostumbramiento, propuso por primera vez la idea de reducir la nicotina de los cigarrillos en 1994.

Dijo que una de las principales preocupaciones era si los fumadores darían más pitadas, aguantarían más tiempo el humo o fumarían más cigarrillos para compensar el menor nivel de nicotina. Tras varios estudios, los investigadores descubrieron que el cigarrillo que evitaba esos comportamientos era la versión con menos nicotina, que contiene un 95% menos de la sustancia química adictiva.

Dorothy Hatsukami, profesora de psiquiatría de la Universidad de Minnesota que estudia la relación entre la nicotina y el comportamiento de los fumadores, dijo que un creciente cuerpo de evidencia sugiere que una reducción rápida y significativa de la nicotina en los cigarrillos proporcionaría mayores beneficios para la salud pública que el enfoque gradualista que algunos científicos habían promovido.

Un estudio de 2018 dirigido por Hatsukami que siguió los hábitos de 1.250 fumadores descubrió que los participantes a los que se les había asignado aleatoriamente cigarrillos con nicotina ultrabaja fumaban menos y mostraban menos signos de dependencia que los que habían recibido cigarrillos con niveles de nicotina que se redujeron gradualmente en el transcurso de 20 semanas.

Sin embargo, la reducción de la nicotina de un solo golpe tuvo sus inconvenientes: los participantes abandonaron el estudio con más frecuencia que los del grupo gradualista y experimentaron abstinencia de nicotina más intensa. Algunos volvieron en secreto a sus marcas habituales de nicotina.

Christina Jewett y Andrew Jacobs (The New York Times)

Traducción: Patricia Sar

PS

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