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lunes, febrero 6, 2023

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Chicos que piden limosna en las calles de la Ciudad: denuncian que no hay estadísticas precisas

Las ONGs insisten con que el Gobierno porteño debe cambiar el método para relevar gente en situación de calle. Y piden que se reglamente una ley nacional para hacer un censo específico.

Tristeza, frustración, indignación, desolación. La imagen de chicos y chicas en situación de calle despierta emociones diversas. La tristeza de ver a esas infancias creciendo en riesgo; la frustración de muchas veces no saber qué hacer, cómo ayudar; la indignación de ver que el tiempo y los gobiernos pasan pero los pibes y las pibas siguen ahí, en la calle; la desolación al imaginar que los espera un futuro siempre cuesta arriba y sin igualdad de oportunidades.

Este fin de semana Clarín publicó una nota en la que se refleja una realidad que duele, la de chicas y chicos que piden limosna y viven en la calle. Del relevamiento se desprende que sigue habiendo una carencia en cuanto a los relevamientos y las cifras exactas, y que hay una ley nacional que podría echar luz al respecto pero que aún espera la reglamentación.

La pelea por los datos 

Por un lado, el gobierno porteño – a través del Ministerio de Desarrollo Humano y Hábitat- lleva a cabo un censo de gente en situación de calle, que desde 2016 se mantiene con números estables.

El año pasado se las censó dos veces. En abril, durante el conteo habitual que hace todos los años el Gobierno porteño; y en mayo, en el marco de lo que fue el operativo del Censo Nacional (el INDEC implementó el mismo cuestionario). En el primero se detectaron 1.011 personas durmiendo en la calle y otras 1.600 en paradores (el nombre formal es Centros de Inclusión Social, CIS). El segundo censo, el de mayo, contabilizó 891 personas en la calle y 1.525 en paradores.

Crece el número de chicos que piden limosna en las calles de la Ciudad. Foto: Fernando de la Orden

La encuesta fue realizada por los equipos del ministerio y por la Dirección General de Estadísticas y Censos de la Ciudad.

Entre ellos, Desarrollo Humano y Hábitat identificó en el último conteo a 21 chicos y chicas de entre 0 a 14 años (2,1% del total) y 12 que tienen entre 15 a 18 años (1,2%). 

El relevamiento es muy criticado por las organizaciones sociales porque entienden que se invisibiliza a muchas personas. Horacio Avila, de Proyecto 7, lo explica: “El Censo Nacional fue una oportunidad desperdiciada. El INDEC repitió la metodología del gobierno porteño, que no sirve, es parcial y es la siguiente: salen durante una sola noche a recorrer las calles de la Ciudad. Nosotros entendemos que se necesitan al menos dos días de recorrida, en diferentes franjas horarias, para que no haya puntos ciegos en la recorrida. Y además necesitamos que el relevamiento incluya un trabajo territorial por regiones. Sobre todo si se pudiéramos relevar el AMBA, Rosario y el primer cordón rosarino, tendríamos un número que se acercaría a lo real”.

Y reclamó la reglamentación de la “Ley Nacional para Personas en situación de calle y Familias sin techo”, que prevé la realización de un censo para justamente tener certezas y diseñar las políticas necesarias para buscarle soluciones a una problemática que lleva décadas. Buscan que la actual ministra de Desarrollo Social de la Nación, Victoria Tolosa Paz, los reciba y escuche.

Volviendo a la Ciudad, la herramienta de intervención del Gobierno porteño es el BAP, Buenos Aires Presente. “Son más de 25 equipos que salen al territorio todos los días por cada barrio, y que accionan de manera inmediata ante las llamadas que ingresan a la central del 108”, explicaron. Y ampliaron: “A partir de esos recorridos diarios se realiza la trazabilidad de cada persona y contamos con información digitalizada sobre su situación y sus necesidades. Los trabajadores sociales del BAP mantienen un contacto regular y cotidiano con cada una de ellas. Les ofrecemos llevarlas a un Centro de Inclusión Social. En caso de que no quieran asistir, entregamos mantas, alimentos secos, un plato de comida y bebida calientes, y un kit de higiene. En los casos que se necesite dar atención médica, articulamos con el SAME. También los ayudamos con la tramitación del DNI”.

Voceros del ministerio explican que si bien puede haber chicos y chicas en las calles, es necesario indagar sobre el origen de las familias, porque “hay muchas que quizá tienen vivienda en la provincia de Buenos Aires, están sin trabajo, y vienen a la Ciudad a pedir dinero o a ganar unos pesos. Entonces no sólo es un problema de nuestro territorio”.

“Las líneas de acompañamiento que tenemos son muy específicas para gente en situación de calle, que no tienen donde dormir, que viven en la vía pública. Para las personas que por diferentes motivos pasan el día en las calles de la Ciudad hay otras alternativas, por ejemplo ayuda económica a través de la Ciudadanía Porteña (NdeR: a través de una tarjeta se otorga un subsidio mensual que mejora el ingreso de los hogares en situación de vulnerabilidad), o la red de comedores porteños, además de los paradores”, detallaron. 

SC

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