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jueves, julio 25, 2024

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La Justicia de San Luis condenó a 12 años de prisión a un hombre que violó reiteradamente a una niña

El caso se reveló en agosto de 2017 cuando la madre llevó a su hija de 11 años a una charla sobre educación sexual y ella contó lo que había sufrido.

Néstor Rubén Camargo llegó a la sala de audiencias como un hombre libre, pero a las 15:18 de este viernes, abandonó el recinto esposado y con una condena a 12 años de cárcel por haber violado durante años a la hija de quien era su pareja. Tras el fallo, el hombre, quien fue denunciado en 2017, fue conducido directamente a la Penitenciaría de la capital.

El caso de destapó el 3 de agosto de 2017 en el Centro de Salud Malvinas Argentinas de la capital. La víctima, quien entonces tenía 11 años, había sido llevada por su mamá a una charla sobre educación sexual. Según consta en el expediente, como parte del protocolo la médica obstetra le habló a la niña sobre relaciones consentidas y no consentidas y le preguntó si había tenido alguna experiencia de tipo sexual; en ese momento la pequeña se quebró y confesó en llanto que su padrastro la abusaba.

A su mamá le pidió que perdón por no haberle contado antes, pero dijo que tenía mucho miedo porque Camargo amenazaba con que iba a matarla, pasarles algo malo a sus hermanos o que iba a dejarla a ella y a su madre en la calle. Quizá lo más crudo fue que la criatura repetía que no quería terminar como Florencia Di Marco, que había sido su compañera de escuela antes de ser asesinada por su padrastro, también en 2017, y que tampoco quería que salir en los medios y que se burlaran de ella.

En la denuncia, la mujer comentó que se juntó con el imputado cuando la víctima tenía unos 2 años y que la relación duró 9. En medio, la pareja tuvo dos hijos en común y todo el grupo familiar compartía una única habitación en una vivienda de calle Falucho.

En la entrevista en Cámara Gesell, la pequeña comentó que la primera vez que fue ultrajada tenía 9 años, y que ocurrió una noche en que Camargo llegó borracho y se acostó en su cama. Quizá como un mecanismo psicológico para protegerse, dijo no recordar detalles o la cantidad de veces que fue abusada, pero dijo fueron muchas, “todo un año”, y que la última vez ocurrió la noche anterior a la denuncia. Ese período sería entre los años 2015 y 2017.

Como parte de la investigación, un médico forense del Poder Judicial constató que la niña había sido accedida carnalmente y que tenía lesiones de vieja data. Profesionales del Departamento de Psicología de tribunales también entrevistaron en Cámara Gesell a un hermano de la víctima, que presenció algunas de las violaciones.

Con pruebas suficientes el acusado fue citado a indagatoria y luego procesado, el 27 de junio de 2018, por el delito de “Abuso sexual con acceso carnal agravado por la convivencia preexistente”, pero sin prisión preventiva. Un año más tarde, el 22 de agosto de 2018, la fiscal Daniela Torres elevó la causa a juicio con un pedido de pena a 20 años de cárcel. “Debe tenerse presente que es evidente que el delito en perjuicio de la menor ha sido cometido en más de una oportunidad, por lo que estima que el delito debe ser considerado como continuado”, sostuvo la funcionaria.

Culpable

El debate oral comenzó el jueves con la declaración de los profesionales que labraron los informes psicológicos y médicos, de los primeros policías que actuaron en el caso y de las médicas del Centro de Salud Malvinas Argentinas. Continuó ayer con la exhibición de la Cámara Gesell y el testimonio de algunos familiares del imputado.

Antes de cerrar la etapa probatoria, Camargo, de 42 años, se dirigió al tribunal y negó los hechos. “Quiero que se aclare todo esto. Yo no supe nada más de mis hijos, si están bien, si están mal, cómo están. Estoy acá, poniéndole el pecho a las balas, enfrentando esto”, mencionó, y dio a entender que su expareja lo denunció falsamente.

Tras un breve cuarto intermedio el fiscal de Juicio Fernando Rodríguez abrió la ronda de alegatos y sostuvo que el hecho y la autoría quedaron plenamente probados en el juicio. Les pidió a los jueces flexibilizar su análisis de las pruebas y que abordaran el caso con perspectiva de género y atendiendo a la vulnerabilidad en la que se encontraba la víctima.

Hizo, también, una crítica a la acusación fiscal de instrucción ya que, según su parecer, quedó probado que la niña sufrió varios hechos, pero Camargo fue imputado por uno solo. No obstante, pidió condenarlo a 14 años de prisión por el mismo delito por el que llegó acusado.

Luego tomó la palabra Sebastián Privitera, defensor de Niñez y Adolescencia 1, que representó a la víctima. Adhirió a lo planteado por la fiscalía y descartó “una causa armada como dice el señor. Recordemos que todo se descubrió gracias a una confesión espontánea de la niña en un centro médico gracias a protocolos destinados a la detección de este tipo de casos”.

A su turno, Rodolfo Mercau, abogado defensor de Camargo, puso en tela de juicio que el hecho haya existido. Dijo que los médicos que revisaron a la niña hablaron de desfloración de himen pero no de penetración, que no hay pruebas biológicas o de otro tipo que acrediten que su cliente haya incurrido en conductas de tipo sexual y planteó que los niños pueden mentir, aún en un ambiente como la Cámara Gesell.

El letrado planteó además la nulidad de esa pericia alegando que se vulneraron los derechos de defensa ya que ni su cliente ni su anterior abogado pudieron participar de la misma, y por todo ello solicitó la absolución de Camargo.

Una hora más tarde, los jueces José Luis Flores, Jorge Sabaini Zapata y Fernando de Viana regresaron a la sala con el fallo, que fue unánime.

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