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viernes, abril 19, 2024

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Procesaron a la esposa del empresario K Gerardo Ferreyra por contrabando de relojes de alta gama

El juez en lo Penal Económico Diego Amarante procesó este viernes a la conocida relacionista pública Myriam “Mimi” Kohen -esposa del empresario K Gerardo Ferreyra- y a los otros dueños de Simonetta Orsini por los delitos de contrabando de relojes suizos y lavado de activos.

Se trata de la joyería que se hizo famosa en la Recoleta y Punta del Este durante la era kirchnerista. Se la acusa a ella y sus socios de hacer supuestamente la maniobra aduanera conocida como “la calesita” con unos 200 relojes Rolex u otros de lujo valuados en cien mil dólares para no pagar impuestos a la importación.

En un fallo de 316 páginas al que accedió Clarín, el magistrado dictó la prisión preventiva de la conocida empresaria –que no se hará efectiva por el pago de una caución real de 5 millones de pesos- y dispuso embargos contra los acusados por cifras de esta 12 mil millones de pesos.

El juez también procesó a Martín de Leeuw, Edgardo Fabián Guelman y Bárbara Bontempo e incluso a la sociedad anónima Simonetta Orsini SRL, adelantó La Nación.

Se trata de la joyería de famosos del kirchnerismo, ubicada entre Posadas y Cerrito, donde el ex juez Norberto Oyarbide dijo que compró su famoso anillo de oro y diamantes del escándalo. Entre otros compradores también tuvo al ex vicepresidente Amado Boudou y el ex ministro de Planificación, Julio de Vido, empresarios y jueces.

El juez consideró a “Mimi” Kohen “prima facie” coautora de contrabando en 45 oportunidades-y de 3 hechos de lavado de dinero de origen ilícito.

Para que no vaya presa, además de la caución de 5 millones de pesos, el juez le prohibió salir del país y ausentarse de su domicilio por períodos mayores a 72 horas sin previa autorización del Tribunal.

Mimi Kohen salió en los medios en el 2018 cuando criticó duramente al ex juez Claudio Bonadio y el fiscal Carlos Stornelli que habían detenido a su esposo en la causa de los Cuadernos de las Coimas.

Durante seis años, en la causa se investigaron, explicó el juez Amarante, “distintas maniobras con la finalidad de ingresar de manera irregular al país mercadería proveniente del extranjero -específicamente relojes de posiciones arancelarias 9101 y 9102-, dificultando el ejercicio de las facultades de control que las leyes otorgan al servicio aduanero para el control sobre las importaciones y exportaciones”.

Esas maniobras “incluyeron distintos ardides y engaños tales como: la importación y reembarco de relojes al amparo de destinaciones aduaneras con declaraciones falsas (en punto al proveedor y, en algunas ocasiones, a los valores declarados); la utilización de documentación apócrifa que resultaba necesaria para cumplimentar las operaciones aduaneras (en particular, facturas de compra)”.

Alicia, Cristina Kirchner y Gerardo Ferreyra (derecha) en las obras de las represas en Santa Cruz.

Alicia, Cristina Kirchner y Gerardo Ferreyra (derecha) en las obras de las represas en Santa Cruz.

También supusieron “el ingreso al territorio nacional de relojes no declarados y ocultos en otros embarques o en el equipaje acompañado (algunos casos probablemente con manipulación en los pesos y valores declarados); entre otras maniobras dirigidas a sustraer la mercadería del control aduanero”.

El juez explicó que “existen evidencias suficientes para concluir que recurrieron a distintas maniobras de contrabando como la llamada “calesita” entre Suiza, Estados Unidos y la Argentina o hasta esconder relojes de lujo -valuados en hasta US$ 100.000 cada uno- en cajas supuestamente vacías para reintroducirlos en el país”.

Las conductas de los procesados “implicaron: la falta de consignación de los números de serie de los relojes en un gran número de declaraciones aduaneras o en su documentación complementaria (como facturas de compra) para evitar la individualización de la mercadería y la trazabilidad de su comercio”.

También, “el traslado internacional de relojes por distintas jurisdicciones internacionales (Estados Unidos de América, Confederación Suiza, República Argentina) de manera de dificultar aún más la trazabilidad del comercio de los relojes objeto de contrabando”.

Y la interposición delas empresas “Diversify Products Logistics Corp” y/o “DPLC”- y/o “Idicor S.A.” como supuestos proveedores o clientes extranjeros (destinatarios de la mercadería supuestamente reembarcada) en las destinaciones”

El juez aclaró que con fecha “30/03/2010 Martín De Leeuw y Myriam Julia Kohen (por sí y en carácter de apoderada de Clarisa Velocci) resolvieron regularizar la sociedad de hecho “Simonetta Orsini de Clarisa Velocci y Martín De Leeuw Sociedad de Hecho” y constituir “Simonetta Orsini S.R.L.”

La maniobra también supuso “simular una compra-venta internacional para “refacturar” y cerrar el circuito formal y documental del supuesto ingreso y/ o egreso de los relojes del territorio nacional (precisamente para ocultar el verdadero proveedor/destinatario, como así también en algunos casos los números de serie de cada reloj y, en otras ocasiones, para modificar el valor verdadero de la operación”.

La foto de Gerardo Ferreyra festejando su libertad en el 2019 en la causa de los Cuadernos de las Coimas. (minutodecierre.com)

La foto de Gerardo Ferreyra festejando su libertad en el 2019 en la causa de los Cuadernos de las Coimas. (minutodecierre.com)

El caso se abrió a mediados de 2016 cuando José Leopoldo López Ruíz se presentó ante la AFIP y afirmó que «en la década de dos mil, Simonetta creció por su relación allegada al gobierno “Kirshnerita” (sic); dijo que “la señora Myriam Kohen es la pareja y esposa del señor Ferreyra dueño de la empresa Electroingeniería, vinculada con el señor Devido” .

Señaló que en el local de la calle Posadas 1101 de esta ciudad, perteneciente a la firma Simonetta, “habrían concurrido asiduamente distintos personajes vinculados al “kirchnerismo” a los efectos de comprar joyas y relojes de gran valor “siempre en negro y de contrabando””. Detalló que esta firma era representante del grupo “Richmond” y de otros grupos suizos mencionando entre ellas a Audemars Piguet.

En su defensa Kohen negó los hechos y dijo que es una “perseguida”, después de recordar que estuvo detenida y torturada durante la dictadura.

No hay en la causa un solo dato objetivo que indique que yo participé de los hechos que se investigan. Sabe el Señor Juez desde el 17 de julio de 2017 que quien suscribe cedió la participación de su hija… en Simonetta Orsini SRL en diciembre del 2012…” 

Luego afirmó que en la causa “no obran menciones de su nombre, con la excepción de los momentos en que el tribunal “arbitrariamente” decidió mencionarla”.

Contó que por «la tradición y prestigio que ostenta su familia (por ser la nieta de Bernardo Kohen) en el ámbito de la alta relojería -lo que sigue siendo un valor agregado a la hora de hacer negocios- “…tome la decisión de abandonar mi profesión – Licenciada en Letras-… y dedicarme a la profesión familiar”.

Para aquel entonces, “la representación de marcas de alto renombre era un bien muy codiciado, así que, a partir de la sociedad de mi hija Clarisa y Martin De Leeuw, me avoqué a las relaciones públicas de Simonetta Orsini para conseguir la representación de las marcas más reconocidas de relojes”.

“Mi tarea principal fue la relación con directivos y empleados de las marcas más reconocidas en el mundo, y generar su posicionamiento y visibilidad mercado’ (…) mis tareas siempre estuvieron ligadas a marketing, a la comunicación y a las relaciones públicas. Jamás me dedique a la operatoria comercial de la empresa”, sostuvo la empresaria.

En cambio, el juez enumeró una serie de pruebas para involucrarla en las maniobras y sostuvo como “prueba en la intervención dolosa en los hechos de contrabando, sino como reflejo de su posición jerárquica y central dentro de la firma, resulta llamativamente ilustrativo el hecho de que en el catálogo de “Simonetta Orsini SRL” dedicado a los 20 años de la empresa, se presenta a “Mimi Kohen” como socia-fundadora junto a Martín De Leeuw, explicando que más tarde, a ese dúo se sumó Fabián Guelman”.

En la foto tomada en la puerta del local de la esquina de las calles Cerrito y Posadas, “en la cual aparecen muchas personas posicionados en distintas filas, se puede observar a Myriam Julia Kohen ubicada no sólo en la primer fila sino que en el centro, encontrándose a sus costados Martín De Leeuw y Fabián Guelman, imagen que es cuanto menos sugestiva al posicionarla en el centro de la escena y que resulta ilustrativa de la posición que ocupa la nombrada en la empresa”.

Además, citó una llamada telefónica en que Kohen habla con Bontempo en en 2017 y se queja porque “al final soy yo quien pongo mis relaciones, mi cuerpo, mi historia, porque este tipo que me recibió hoy me recibió por mi historia (…) lo mismo con Darío, con todos ellos … a ver no les hace gracia tomar estos casos… es su trabajo, pero no les hace gracia, porque no son casos limpios viste… lo hacen por mí; si yo pongo todo mis relaciones, lo mejor, mi cabeza y nadie se ocupa de que yo tengo también que trabajar, nadie piensa en mí”

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