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miércoles, junio 19, 2024

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Cory Doctorow y «La estafa de internet»: «La tecnología es el campo donde vamos a librar todas las batallas que importan»

Este es un libro para quienes quieran destruir a las Big Tech. Con esta premisa incendiaria, el crítico y ensayista Cory Doctorow se prepara para el lanzamiento de su próximo libro, una obra que  y que critica el modelo de negocio de Google, Amazon, Meta, Microsoft y Apple: La estafa de Internet: cómo apoderarse de los medios de computación.

Doctorow, en lo que es un texto que “destila 20 años de experiencia en la lucha por los derechos digitales”, señala lo importante que se tornó la tecnología en la vida contemporánea. Mientras antes estaba relegada a un nicho o un hobby, hoy el escenario es muy distinto. “Los dispositivos digitales son universales, y porque son universales, han impregnado todos los rincones de nuestras vidas”, explica en diálogo con Clarín.

“Esto significa que la política que hacemos sobre la tecnología tiene un poder extraordinario para afectar a diferentes aspectos de la sociedad y de las personas dentro de ella”, agrega. Por esto, Doctorow le pasa un cepillo a contrapelo a varias ideas que tenemos coaguladas y no cuestionamos: ¿cómo controla la información Google? ¿Qué tipo de condiciones impone Amazon? ¿Cómo exprime a los usuarios Apple?

El trabajo, una mirada más en detalle de Capitalismo de estrangulamiento, obra que publicó junto a Rebecca Giblin el año pasado, profundiza la idea de la “enshittification” de las plataformas, o cómo se vuelven negativas para sus usuarios y abusan de ellos.

“Todas las plataformas se están convirtiendo en un montón de mierda y por eso es hora de dejar de intentar averiguar cómo salvar las plataformas: es momento de empezar a evacuarlas”, sentencia en la propuesta de su proyecto.

En el contexto de una semana en la cual la Unión Europea cambió las reglas de juego para las big tech, el libro aparece como un contexto para entender por qué.

Saldrá a la venta el próximo 5 de septiembre, bajo el modelo kickstarter, de manera online y con una particularidad: será DRM-free, esto es, no tendrá derechos digitales. Cualquiera que lo compre podrá distribuirlo y compartrilo como quiera, también en su versión audiolibro. Por estas razones, no estará a la venta en Amazon, debido a que no permite subir contenido libre de derechos.

Aún no hay información sobre una edición en español.

Doctorow escribe sobre privacidad y regulación de internet desde hace 20 años. Foto: Anna Olthoff

Doctorow escribe sobre privacidad y regulación de internet desde hace 20 años. Foto: Anna Olthoff

─En el libro mencionás que el gran avance de Turing es la idea de la computadora «universal». ¿Podrías explicar esto?

─Sí, claro. Antes, solíamos tener aparatos electrónicos que hacían cosas muy específicas, pensemos por ejemplo en un termostato. Tenemos una idea clara sobre las capacidades de ese aparato electrónico cuando sale de la fábrica: mide la temperatura. Pero eso no ocurre con las computadoras, que son, a fin de cuentas, máquinas universales de Turing con una arquitectura Von Neumann. La gran diferencia es que una computadora puede ejecutar todos los programas que nosotros los humanos sepamos escribir.

─Y esto, ¿en qué repercute?

─Casi todo, hoy, tiene un sistema informático embebido. Estas máquinas universales están impregnando cada rincón de nuestro mundo, todos los aparatos específicos que solíamos tener para nuestra vida son ahora computadoras de uso general, con sólo unos pocos programas en ellos. Y eso implica buenas y malas noticias.

─¿Por qué?

─Desde el punto de vista de la seguridad, plantea algunos problemas importantes [un sistema siempre puede ser vulnerable a un ciberataque]. Pero desde el punto de vista de la capacitación de los usuarios, los derechos de los consumidores y la competencia, es realmente notable, porque significa que siempre se puede escribir un programa que piratee la interoperabilidad, de modo que los servicios de terceros puedan conectarse a él.

─¿Por ejemplo?

─Los ad-blockers [bloqueadores de anuncios en la web] Podés hacer todo tipo de cosas que no podrías hacer si para acceder a internet necesitaras un único gadget específico de propósito especial, porque puede ejecutar cualquier código. Y eso es positivo para los usuarios.

El “excepcionalismo tech”

Apple, una de las empresas que mejor reputación tiene para sus consumidores. Foto Reuters

Apple, una de las empresas que mejor reputación tiene para sus consumidores. Foto Reuters

─¿Qué es el «excepcionalismo tecnológico» y qué puntos ciegos tiene?

─El excepcionalismo tecnológico es la idea de que, como la tecnología es tan poderosa, innovadora y fascinante, no está sujeta a las viejas reglas. Así, por ejemplo, hay gente que dice «bueno, esto no es una violación de la intimidad si lo hacés con tu computadora», pero hay cosas que nunca te plantearías si tuvieras que hacerlo con tu cuerpo, tus ojos y tus oídos, como espiar sus conversaciones telefónicas, o seguir a alguien y sacarles fotos o anotar todos los lugares que visitan. Y sin embargo, en internet la vigilancia es constante, pero pocos se cuestionan esa violación de la intimidad.

─Esto también se confirma en el mercado del trabajo, explicás en el libro.

─Claro, pensemos en acuerdos de trabajo como los de los conductores de Uber. Vos agregás una computadora en el medio y ya no se discute sobre violaciones de derechos laborales, según los excepcionalistas tecnológicos. Hay muchas versiones de esto, y las personas que quieren aprovecharse se han basado en el excepcionalismo tecnológico como una especie de cortina de humo. Los dispositivos digitales son universales, y porque son universales, han impregnado todos los rincones de nuestras vidas, lo que significa que la política que hacemos sobre la tecnología tiene un poder extraordinario para afectar a diferentes aspectos de la sociedad y de las personas dentro de ella.

─¿Qué significa el lema de Peter Thiel «la competencia es para los perdedores» y cómo se aplica a los gigantes tech?

─Es una frase tristemente célebre. Si sos el tipo de empresario muy especial que tiene los medios para acceder a los mercados de capitales, comprar a todos tus competidores y obligar a los que no quieren vender a abandonar el negocio con precios depredadores, entonces estás de alguna manera ungido por el mercado para ser el ganador.

─En el libro esto se vincula con el excepcionalismo tecnológico por el culto a personalidades como Steve Jobs o Elon Musk.

─Claro, el sistema dice que hay que aspirar a eso, hay que aspirar a tener un genio singular que no esté disciplinado ni por la regulación ni por la competencia, donde se llegan a establecer las reglas y lo que John Sherman, el autor de la primera ley antimonopolio de la Ley Sherman de 1890, llamó un “autócrata del comercio”, una especie de rey, pero un rey del reino económico.

─¿Qué sería un «autócrata del comercio»?

─Los autócratas del comercio son personas que estructuran nuestra economía. Uno de los principios del capitalismo es la idea de que los mercados suelen estructurarse por sí mismos, normalmente, con cierta intervención estatal en la periferia. Pero cuando se permite a una empresa hacerse cargo de su mercado, ella decide qué productos se pueden fabricar y cuáles no, cuánto cuestan, quién puede trabajar en ese sector y quién no, dónde se venden esos productos, etcétera. Se trata de un tipo de planificación central que ni los reyes de Inglaterra ni los comisarios de la Unión Soviética fueron nunca capaces de alcanzar.

─El paradigma antes de la irrupción tech era Rockefeller, mencionás.

─Cuando John Sherman arremetía contra los autócratas del comercio, se refería a gente como John D. Rockefeller, que había alcanzado en gran parte ese grado de control sobre algunos sectores de la economía y el caso de Rockefeller era la energía -que es posiblemente el sector más importante de la economía, del que dependían todos los demás-. Sherman estaba muy preocupado de que tuviéramos estos autócratas no elegidos dirigiendo nuestra economía y lo que él vio fue que la única manera de tener una economía que estuviera libre de estos autócratas era que los reguladores intervinieran y se aseguraran de que ninguna empresa ganara tanto poder, al punto tal que que ella misma pudiera convertirse en un autócrata del comercio.

Amazon, Google, Apple, Meta: “reyes» del mercado

Google, Amazon, Facebook (Meta), Apple y Microsoft: las big tech. Foto: Shutterstock

Google, Amazon, Facebook (Meta), Apple y Microsoft: las big tech. Foto: Shutterstock

─¿Cómo aplica esto a casos como Apple y Google y Amazon?

─Si pensamos en una empresa como Apple, es un autócrata del comercio en muchos ámbitos: quiere controlar qué reparaciones podés hacer y quién puede hacerlas, y lo hacen cumplir a través de una serie de normas de propiedad intelectual. También quiere decidir qué software podés ejecutar en tu dispositivo. Google hace lo mismo en gran parte con Android, aunque en menor medida. Pero hay muchos otros ámbitos en los que Google y sus decisiones unilaterales terminan decidiendo quién más puede hacer negocios.

─¿De qué manera?

─Por ejemplo, si Google decide no incluir tu negocio en su motor de búsqueda o en los mapas, dejás de existir y te resulta casi imposible atraer clientes. Hay muchas otras formas en las que otras empresas pueden convertirse en estos autócratas del comercio. Pensá en Amazon, que tiene la gran mayoría de los hogares estadounidenses ahora suscritos a Prime [servicio similar a Mercado Envíos, pero por suscripción]. Esos consumidores comienzan cada compra en línea con Prime, van y buscan en Amazon. Y si encuentran lo que están buscando, entonces el 90% de las veces, eso termina con una compra hecha a través de Prime también.

─¿Qué significa la analogía marxista «controlar los medios de computación»?

─En realidad estoy haciendo una especie de broma con lo de apoderarse de los medios de computación. Ya sabés, «apoderate de los medios de producción, no tenés nada que perder salvo tus cadenas», decía el marxismo. Apoderarse de los medios de computación apunta a darse cuenta de que en realidad hay un montón de maneras en que la tecnología puede salir mal. La autodeterminación, que es el comienzo de cualquier otra libertad, comienza con ser capaz de decidir cómo funcionan los sistemas de tu vida y por lo tanto, la autodeterminación tecnológica comienza con apoderarse de los medios de computación.

─¿Por qué es tan urgente el llamado del libro a “arreglar la tecnología”?

─Creo que la tecnología es el campo donde vamos a librar todas las batallas que importan. Las luchas por la justicia de género, la emergencia climática y todas esas otras cuestiones tan importantes sólo se ganarán o perderán en las plataformas tecnológicas. Así es como vamos a coordinar nuestros esfuerzos, así es como vamos a conocer a otras personas de buena voluntad. Así es como vamos a planificar. Y por eso es realmente importante que consigamos una internet libre, justa y abierta, porque es la condición previa necesaria, pero insuficiente, para un mundo libre, justo y abierto.

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