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domingo, julio 21, 2024

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Paloma del Río: «Me enamoré del deporte y he tratado de aplicar sus valores a mi vida cada día»

De momento he estado pensando en la competición y celebrando que tenemos dos plazas individuales en los Juegos Olímpicos de París en gimnasia de chicas, cosa que no pasaba desde Sídney. 

¿En lo personal ya has asumido que se acaba?

Ese proceso mental ya lo he hecho. Vas viendo el recorrido de tu vida, cuántos años tienes, los que has cotizado… Esto es un proceso en el que tu vida profesional va creciendo, asumes responsabilidades y luego hay una meseta en la que te especializas más, ganas más nombre y prestigio y vas recorriendo esa autopista con tranquilidad con el paso del tiempo. Además, en los últimos tiempos mi trabajo va teniendo menos contenido porque en los dos últimos años Televisión Española no ha comprado el patinaje artístico, y me he dedicado más a la gimnasia y el vóley, además de a cuestiones de mesa y gestión administrativa. Ahora cada vez pesa más el físico, los años suman y tienes una perspectiva de vida más tranquila. Sin reloj, pendiente de la familia, te despiertas sin despertador… Y esas cosas se valoran.

¿Lo has disfrutado más o de forma diferente en esta última etapa en la que se acercaba el final?

Fermín, tú sabes que lo he disfrutado siempre. He sido una niña con zapatos nuevos desde que me empecé a poner los microcascos. Ahora con las redes e internet puedo entrar en cualquier biblioteca del mundo y puedo aprender más. Yo hice los cursos de juez para aprender más sobre lo que estaba viendo y poder trasladarlo mejor a los espectadores. El día a día de los atletas, las técnicas que implementan… Cuando alcanzas esa meseta de la que hablábamos a nivel de responsabilidad como periodista cuesta más mantener el nivel de exigencia, pero creo que ese afán por el conocimiento es lo que me ha mantenido siempre viva. El afán por conocer más cosas. Es un poco torbellino porque debes compaginar las dos cosas y acumular las dos cosas, lo administrativo y lo periodístico hizo que estuviese todo el día enganchada al trabajo. Pero cuando dejo la responsabilidad en la dirección de deportes empiezo a disfrutar más y a tener una visión del mundo más amplia que me deja escribir libros o dar charlas y conferencias. 

Siempre has sido ejemplar y didáctica en tu trabajo.

Es que los que tenemos una cierta popularidad debemos dar ejemplo. Muchas personas y muchos niños y niñas ven en los deportistas a personas a imitar, por eso deben tener ese rol de ejemplaridad. Y como periodistas que trabajamos en una televisión, ya sea pública o privada, todos los que llegamos a la gente debemos tener un comportamiento intachable. Y si nos equivocamos debemos pedir perdón sin darle más importancia. Eso lo aplico también a mi vida diaria. Las redes sociales han expandido nuestro impacto, pero yo no cuento mi vida privada en las redes sociales. Las redes son una herramienta muy útil porque te permiten ayudar de alguna manera agente que se acerca a ti a través de ellas. Esa militancia es la misma que tengo en la vida dentro de unos valores de ética, humildad, generosidad y respeto hacia la opinión de los demás. Habrá gente que no le guste lo que hago en las retransmisiones, pero lo respeto. Tienen otras alternativas. Yo no puedo perder el respeto a nadie, porque es mi forma de entender mi día a día. 

¿Cómo ha cambiado el periodismo desde que empezaste a ahora?

El periodismo ha cambiado radicalmente. Antes tenía un AZ enorme con las fichas de todas las patinadoras y gimnastas. Ahora lo llevo en un USB. Yo viajaba siempre buscando librerías en los países adonde íbamos para encontrar libros y revistas de patinajes de las que aprender. Era complicado en otros deportes más masivos, así que imagínate en estos. Ahora está todo en internet y lo tienes encima de tu mesa. Eso nos facilita mucho la información para hacer una buena retransmisión. Alguien de quien aprendí mucho, Joaquín Díaz Palacios, me dijo un día que cuantos menos papeles, mucho mejor para la retransmisión. Así que tienes que llegar con las cosas estudiadas. 

¿Y qué tal convives con el circo de este periodismo deportivo de hoy en día?

Diferencio entre los programas deportivos de entretenimiento, que suelen ser tertulias que no dan muchas noticias, pero sí hay mucha opinión. Lo ve mucha gente y suelen ser esos programas de la noche en televisiones y radios. Es entretenimiento. Otra cosa son las retransmisiones, que son competiciones narradas en directo. Ahí trato de dar la mayor información posible sin emborrachar al espectador con el ruido. Hay que valorar el silencio porque en la televisión contamos con el valor enorme de la imagen. Veo una deriva en las retransmisiones de televisiones donde ahora se lleva radiar como si fuera la radio. En la radio no se dejan silencios porque parece que se ha perdido la señal, pero en la televisión te puedes callar y que hable la imagen. Nos equivocamos con tanta tormenta de voces, gritos y esas expresiones que despistan.

Háblanos de tus referentes en el periodismo.

En España mis referentes han sido siempre periodistas como Ana Cristina Navarro o Rosa María Calaf. En lo deportivo, sin duda, Olga Viza, tanto por su forma de presentar como de entrevistar. Me ha gustado siempre gente como ‘El loco de la colina’, Julia Otero, Mercedes Milá o Iñaki Gabilondo. Personas que saben extraer del entrevistado su faceta profesional y además sacan a la luz al ser humano que tienen delante. Para mí son escuelas de vida. Son iconos del periodismo y quien sigue su camino nunca irá mal encaminado. Creo que de todo se aprende y en el periodismo es importante elegir bien los referentes. 

¿Llevas bien haberte convertido tú ahora en uno de esos referentes?

Cuando me dicen que soy un referente pienso que están hablando de otra persona. Noto que tengo ese estatus por una cosa muy divertida, todos los años en octubre y mayo deben tener que entregar trabajos y me llaman mucho para hacerme entrevistas y hablar de mujer y deporte o de temas LGTBI. Soy yo la llamada para hablar de eso y claro que me da pudor. Me choca, pero la realidad es que debe ser verdad porque no me dejan de llamar. Me da vértigo. 

No te veo alejada del deporte… 

¡Es que voy a seguir pegada al deporte y consumiéndolo en grandes cantidades! Tengo la suerte de conocer a gente en todas las federaciones y tener una relación magnífica, así que seguiré disfrutando de cerca. Soy muy consumidora absoluta de deporte, desde el fútbol femenino al VI Naciones. Para mí los sábados son intocables cuando hay rugby. Pero si toca ver snooker, veo snooker. En casa vemos todo lo que podemos en directo, pero hay veces que nos toca verlo en diferido porque no nos da la vida. Tengo la suerte de que mi pareja en eso es como yo. No es fácil que dos personas sean tan amantes del deporte. Nosotras vamos a ver partidos del Atlético femenino al campo, o a Lezama a ver a las chicas. A Estudiantes… ¡Es que lo llevo haciendo desde que tenía 6 años! Hablando de rugby, que me parece el deporte por excelencia por la educación y el respeto de sus practicantes, creo que el fútbol femenino es muy parecido. No se acorrala al árbitro, no se simula en las faltas como en el fútbol masculino, hay mucho respeto por las rivales, no se discute al árbitro tanto… 

Nunca te he preguntado de donde te viene la afición por el rugby.

A mí la pasión por el rugby me viene de dos años que pasé en Dublín estudiando inglés. Me paseaba por allí y me encantaba verles jugar en cualquier pradera. No necesitaban ni los palos. Era cuando se jugaba el Cinco Naciones, que me gustaba más.  

Me dijo un día Ramón Trecet, y así lo he sentido siempre, que quienes retransmitimos deportes minoritarios, en realidad lo que hacemos es devolver lo que nos ha dado ese deporte y tratamos de perpetuar ese legado. ¿Coincides con esa reflexión? 

Totalmente. Cuando descubrí los Juegos Olímpicos en Seúl, y los viví in situ, descubrí los valores del deporte y del olimpismo: el fair play, el respeto, el trabajo en equipo, la gestión de los sentimientos, la generosidad del que gana, la humildad cuando pierdes… Todo eso procuro llevarlo a mi día a día. Luego por detrás está un gran negocio de venta de derechos de televisión, pero me ciño más a la parte romántica y bonita. Y eso trato de volcarlo en las retransmisiones. Me gustaría, a través de las retransmisiones, poder enseñar eso, que lo aprendan los espectadores. Le devuelvo la satisfacción que me produce el deporte y lo intento trasladar a las casas de los espectadores. 

Gracias por contagiarnos tu pasión todos estos años y hacernos tan felices. 

Pues imagínate yo lo feliz que he sido. Gracias a vosotros. Nos seguimos viendo por los campos. Un beso a todos. 

«Han sido las 48 horas más desafortunadas de un presidente de una Federación Española de cualquier deporte. No sé que estaba sintiendo, pero por más que la alegría fuese enorme estaba descontrolado. Me ha parecido tremendo, he sentido vergüenza ajena con la imagen del palco. Esa no debería ser la imagen de un máximo representante español en un palco. Y luego todo lo demás ha caído solo. A partir de ahí cuando baja del palco y va al campo… Está fuera de lugar, no debía de haber ocurrido, es algo totalmente inaceptable. La reacción del vídeo de Doha es aún peor porque culpabiliza a la víctima y las portadas echando el peso a la jugadora son inaceptables. Está todo orquestado por gente que está tratando de salvar el puesto del presidente. Pero mira como a nivel internacional sí ha aparecido en todas las portadas. Me llama poderosamente la atención el silencio del fútbol y especialmente el del masculino. Las personas que están en silencio es porque deben estar sopesando que la reacción sobre ese comportamiento es ‘No es para tanto’. Y ese es problema, que lo tienen interiorizado y no es un comportamiento correcto. A estas alturas del siglo no puede ser, porque además está regulado en el documento de comportamiento de la propia Federación. Se va de madre y en esas cabezas no entienden la gravedad. Consideran que los demás somos unos exagerados y eso no es admisible. Luego la gestión desde la Federación ha sido un despropósito tras otro. Me parece naif pensar que podían retirarlo de las redes y frenar la riada. El comunicado, todo tan mal hecho… Pero lo que más me inquieta es que en muchas cabezas esa mentalidad persiste». 

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