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miércoles, junio 19, 2024

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El relato de una madre que vivió un calvario al dar a luz a su hijo en la Maternidad provincial Teresita Baigorria

Aseguró que la hicieron esperar por varias horas para que tuviera el bebé por parto natural y así evitar la cesárea. También le pidió al nosocomio que implemente medidas a raíz de su experiencia.

Brenda Muñoz vivió un verdadero calvario al dar a luz a su hijo en la Maternidad provincial Teresita Baigorria y utilizó las redes sociales para relatar lo que vivió.

La joven, oriunda de La Toma, llegó al nosocomio el pasado 21 de agosto a las 5 de la madrugada por derivación del Hospital de Naschel. Personal médico de esa localidad, entre ellos la obstetra de confianza, la acompañó hasta la ciudad de San Luis y entregaron toda la documentación para la internación.

Sin embargo, en ese momento Muñoz tuvo un mal presagio como si alguien le advirtiera lo que finalmente vivió: “Cuando se fueron, tuve un presentimiento horrible y pensé ‘acá me matan’, no sabía por qué, pero lloraba y rogaba que todo saliera bien”.

Con el correr de las horas, la joven comenzó con los trabajos de parto y los dolores aumentaban cada vez más: «Me monitoreaban en el ecógrafo diferentes personas, iban viendo el avance, los dolores eran más fuertes y no dilataba más, no me quisieron poner goteo para apurar todo, solamente me decían ‘esperemos’», contó.

Cerca de las 10:30 la situación se volvió insostenible y por más de dos horas la hicieron esperar para que tuviera a su hijo de forma natural y evitar la cesárea.

“Me rompieron la bolsa y me dijeron que el bebé no descendía, se volvían insoportables las contracciones, me hice encima dos veces, sentía que me desvanecía y a los profesionales que estaban conmigo les decía ‘siento que me desmayo, ¿cómo voy a hacer cuando tenga que pujar?’» Les rogaba que me lo sacaran porque realmente no daba más y me manifestaban: ‘Dale mamá que vos podes, ya falta menos’”.

Pasado el mediodía, hicieron que la joven entrara a sala de parto caminando y ahí la pesadilla continuó como si se tratara de una película de terror: “Empecé a pujar y mi hijo no salía, les juro que lo di todo, saqué fuerzas de donde no tenía, al final se me subió encima una mujer de un lado y otra del otro y empujaron a mi bebé. Di mi última fuerza, dejé de escuchar, me desangré la nariz y di a luz. Me desgarré el cuello del útero, la vagina hasta el ano. Recuerdo las palabras de la obstetra ‘Ay no, pará, es un enchastre’».

Rosales quedó en terapia intensiva y le hicieron transfusión de sangre por todo lo que perdió.

“Fue una experiencia horrible, traumática y violenta. Se me caen las lágrimas porque no entiendo cómo puede ser que por ahorrarse una cesárea que era evidente y necesaria puedan llegar a tanta frialdad, ver el dolor ajeno y no hacer nada”, planteó.

A continuación, el posteo completo:

Estas fotos las sacó una amiga cuando me trajeron a mi hijo, yo estaba en terapia.

Estoy viva por suerte, entonces me veo en la obligación de contarles mi experiencia cuando di a luz en la Maternidad provincial Teresita Baigorria.

El pasado lunes 21 de agosto llegué a la Maternidad aproximadamente a las 5 de la mañana, con 6/7 cm de dilatación, me derivaron desde el Hospital de Naschel, mi obstetra de confianza estaba de guardia y fue ella quien me acompañó, entregó mi carpeta con estudios médicos, ecografías, libreta de mi hijo, dio detalles de mi situación e hizo hasta donde se le permitió. Cuando se fue el personal médico que me acompañaba desde Naschel tuve un presentimiento horrible que fue ‘acá me matan’, no sabía por qué pero lloraba y rogaba que todo saliera bien.

A medida que pasaban las horas ya estaba en trabajo de parto y los dolores aumentaban. Me monitoreaban en el ecógrafo diferentes personas cada tantos minutos, iban viendo el avance, los dolores eran más fuertes y yo no dilataba más, no me quisieron poner goteo para apurar el parto, solamente decían ‘esperemos’, que todo iba avanzando naturalmente. A las 10:30 me rompieron la bolsa y me decían que el bebé no descendía, se volvían insoportables las contracciones, me hice encima dos veces, sentía que me desmayaba y a los profesionales que estaban conmigo les decía ‘siento que me desmayo, ¿cómo voy a hacer cuando tenga que pujar?’» Les rogaba que me lo sacaran, que realmente no daba más, me decían ‘dale mamá que vos podes, ya falta menos’ y mi hijo no descendía, me vieron un montón de profesionales, me medían la altura uterina y era de 42 centímetros, era un bebé muy grande.

‘Preparen la cesárea’ dijo una mujer que ni siquiera sé el nombre ni el cargo que ocupaba y la obstetra a cargo le respondía que ‘quería esperar a ver si el bebé bajaba’ y me pedía que colabore, yo no daba más, sangraba y sentía que me desvanecía.

A las 12 aproximadamente me dicen que ya estaba más bajo el bebé, que íbamos a la sala de parto, me hicieron ir caminando con contracciones, tres veces casi me caigo en los pasillos por las contracciones tan fuertes que tenía, se me quebraba todo por dentro, me tenían que sostener pero nunca me pusieron la epidural, nada, todo lo sentí. Me subí a la camilla para dar a luz y la pesadilla continuó. Empecé a pujar y mi hijo no salía, les juro que lo di todo, saqué fuerzas de donde no tenía, al final se me subió encima una mujer de un lado y otra del otro y empujaron a mi bebé. Di mi última fuerza, dejé de escuchar, me desangré la nariz y nació mi hijo. Pesó 4,740kg, y midió 53,5 centímetros, después de que se lo llevaron vomité.

Me desgarré el cuello del útero, la vagina hasta el ano. Recuerdo las palabras de la obstetra ‘Ay no, pará, es un enchastre’ , y se alborotó todo, no entendía qué pasaba. Así no más, desnuda, me hicieron pasar a otra camilla, me estaba desangrando entera, me llevaron a un Quirófano y me dijeron que me iban a dormir. Después me despertaron y pasaron a otra camilla y me durmieron otra vez, seguía desangrándome. Dos operaciones me hicieron para tratar de reconstruir todo lo que se rompió y cuando me desperté tiritaba todo mi cuerpo, no podía ni hablar. Les pedí agua un montón de veces y me decían que no podía tomar, después de eso tengo vagos recuerdos.

Cuando estuve bien consciente estaba en terapia, me tuvieron que hacer transfusión de sangre por todo lo que perdí, estaba llena de cables con suero y medicación, sonda y conectada a equipos. Recién pude tomar un poco de agua el martes 22 de agosto cerca del mediodía, hasta ahí no había comido.

Con el pasar de los días me di cuenta que no me sacaron todo lo que estaba en mi útero y menos mal que mi cuerpo sólo lo despidió, me salvé por suerte.

Fue una experiencia horrible, traumática y violenta. Les juro que se me caen las lágrimas porque no entiendo cómo puede ser que por ahorrarse una cesárea, que era evidente y necesaria, puedan llegar a tanta frialdad, ver el dolor ajeno y no hacer nada. Decir la frase tan chota ‘dale mamá vos podes, no es fácil parir’ pero no, no podía más. Lo sabía y les rogaba que me lo sacaran».

No me sentí cuidada ni respetada. Más allá del personal que fue amable, la médica de cabecera no ordenó la cesárea, fue inhumana e irresponsable y si la tuviese en frente le diría que si va a hacer las cosas con tan poca vocación que mejor se retire porque no está bueno que uno pase por situaciones que te dejan al borde de la muerte, con un montón de complicaciones de salud, con un post parto muy difícil de transitar por la negligencia y egoísmo de «profesionales’».

Sé que mucha gente sabe lo que me pasó pero quiero que se conozca mi caso para que no le suceda a nadie más y que (familiares o amigos) estén atentos cuando vayan a acompañar a las embarazadas y exijan tanto en las instituciones públicas o privadas que se les respete y se les cuide. No confíen en nadie, vayan y hagan valer sus derechos porque las embarazadas en ese momento nos encontramos vulnerables, indefensas, entregadas.

Desde ese día dije, es mi primer y último hijo pero se supone que nunca debamos sentir esto que siento.

Ojalá esta publicación llegue a quién dirige la Maternidad y pueda sancionar a la médica de cabecera, es una vergüenza que pasen este tipo de cosas. ¿Hasta cuándo van a seguir haciendo todo mal?.

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