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viernes, abril 19, 2024

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La cordobesa que vendía artículos de limpieza, lideraba la banda que robó el country más custodiado de La Plata y cayó en Madrid

Córdoba Capital. Zona de casas bajas, en el centro de la ciudad mediterránea. Desde un comercio de venta de artículos de limpieza fraccionados su dueña, Jesica Elizabeth Clavijo (36), teje la trama de otras actividades menos honrosas.

En el barrio Bella Vista, donde vendía detergente, lavandina y jabones líquidos fraccionados, los vecinos arriesgaban comentarios filosos. Decían que la dueña tendría algún vínculo con la comercialización de estupefacientes.

No era el único palabrerío que escucharon investigadores que lograron la detención de Clavijo, acusada de ser la cabeza de una banda que robó uno de los más exclusivos countries de La Plata. Se llevaron –según datos reservados en la Justicia- casi 80 millones de pesos en divisas, dinero nacional en efectivo, joyas y armas de la casa de un empresario de la carne, el 22 de abril de este año.

Hizo un extenso recorrido Clavijo desde Bella Vista, Córdoba, hasta Madrid, donde fue detenida cinco meses después. En el medio, tejió un complejo entramado con delincuentes del sur del Gran Buenos Aires, donde robaron autos y la bóveda millonaria del barrio cerrado de 467 entre 144 y 146 de la zona norte platense.

Según reconstruyeron los investigadores de la DDI La Plata, que trabajaron en el caso con policías de la Federal y –luego- con la colaboración de Interpol, Clavijo robó, escapó con parte del botín y se instaló en la capital española.

La fiscal Virginia Bravo lideró el proceso de búsqueda que terminó la semana pasada cuando terminó en una celda de la Policía Nacional de Madrid.

El punto clave para arrancar este camino fue su imagen en las cámaras de seguridad del complejo. Es que Clavijo manejaba el coche Peugeot 208 con el que ingresó al predio con una tarjeta de acceso falsa. Adentro iban sus complices.

Su cara quedó registrada con claridad. Bravo pidió un registro comparativo de fotos a la Federal y coincidió en un 97,5 con la identidad de la vendedora de productos de limpieza.

El momento en que Clavijo ingresa manejando el auto con los delincuentes.El momento en que Clavijo ingresa manejando el auto con los delincuentes.El robo al empresario tuvo precisión de relojería. Los cómplices de la mujer fueron directo a la casa que tenían apuntada y en segundos llegaron a la bóveda. Fue minutos después de que la finca quedara vacía.

En menos de media hora terminaron la faena, escaparon tirando una barrera de ingreso y a las pocas cuadras abandonaron el Peugeot. Se subieron a otro. Los captó otra cámara de seguridad. La Policía encontró ambos vehículos. Los dos eran robados.

Comenzó entonces una tarea de “inteligencia criminal” del comando de la Bonaerense. Cuatro agentes (dos hombre y dos mujeres) estuvieron diez días en la capital cordobesa.

Controlaron la “fachada” –la venta de limpieza-, vigilaron a sus contactos, hicieron seguimiento de sus redes. Determinaron sus vínculos. Hilvanaron algunas puntas que permitirían llegar a los integrantes de la banda que son bonaerenses.

Conclusión: no estaba en Bella Vista y preparaba un viaje. Organizaba la logística para escapar del país.

“Lo bien que la vas a pasar en España con la que te llevaste”, pudieron leer en un dispositivo intervenido. Fue el mensaje que confirmaba las sospechas de los “topos” de la Policía Bonaerense. Con el aporte y otros indicios, Bravo confeccionó un pedido a Interpol para que dispusiera un alerta de captura contra Clavijo.

La jefa de la banda esquivó los seguimientos y logró escapar desde Ezeiza, con un pasaje de la compañía Boliviana de Aviación. “El reporte de Interpol no estaba activo cuando salió. Se nos escabulló por unas pocas horas”, se lamentó uno de los oficiales que actuaron de sabuesos por casi dos semanas.

Los agentes locales perdieron el rastro por más de dos meses. Tuvieron que conformarse con leer los reportes internacionales que les enviaba Interpol.

Hasta que hace una semana, a la fiscalía de Bravo llegó la notificación de Interpol: Clavijo fue detenida. La habrían identificado en un operativo de control policial en la capital española.

Terminaba el camino de la escurridiza vendedora de artículos de limpieza en Córdoba, que armó una banda en el conurbano provincial y lideró un robo millonario en La Plata.

El golpe en Grand Bell

El atraco en el barrio más custodiado de la capital provincial tuvo características de expertos. Con precisión quirúrgica, los ladrones entraron a la finca 190 después de recorrer las calles sinuosas y a media luz. No demoraron más de 10 minutos en desvalijar la caja fuerte, según quedó constatado en las cámaras de vigilancia de la propia vivienda.

La entrada de Grand Bell, el exclusivo y custodiado barrio privado platense. Foto Mauricio Nievas / Archivo  La entrada de Grand Bell, el exclusivo y custodiado barrio privado platense. Foto Mauricio Nievas / Archivo Persisten las sospechas de alguna colaboración en la logística de alguien del entorno del empresario. De otra manera, los asaltantes no podrían saber que el cofre donde el dueño guardaba “los ahorros de toda una vida de trabajo” estaba detrás de un espejo, dentro del vestidor de la habitación de la planta alta.

La bóveda sólo se abría con código de huella digital, pero fue barreteada. De allí los investigadores presumen que la banda tenía conocimientos específicos para actuar rápido en este tipo de maniobras.

Todo ocurrió a pocos metros de la casa de la ministra de Desarrollo Social, Victoria Tolosa Paz y del intendente de la ciudad, Julio Garro, que tienen allí sus residencias particulares.

El caso podría habilitar novedades. Bravo confía en llegar hasta el resto de los integrantes del grupo que, en principio serían seis. Los cuatro que entraron a la vivienda mientras Clavijo quedaba en el auto de “campana” y otros dos que los esperaban para empezar la huida del lugar.

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