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viernes, julio 19, 2024

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Jubilaciones, por el camino del tabaco

Los ruidos del Senado son los árboles que no dejan ver el bosque, que está en Diputados. Este miércoles se va a librar en la Comisión de Presupuesto de la Cámara baja, otra batalla clave.

La confrontación del oficialismo (La Libertad Avanza, PRO) con el resto de la Cámara puede abrir el camino a una votación conjunta de “los normales” – la UCR, Hacemos-Pichetto, la Coalición Cívica, Innovación Federal y algunos otros silvestres – con algunos diputados del peronismo de Unión por la Patria.

Si el oficialismo insiste en su posición de un cálculo a la baja, podría repetirse la unión de facto que logró el tratamiento del capítulo del tabaco en la última sesión de Diputados. La posición de “los normales” fue seguida por los 21 peronistas que reunió Victoria Tolosa Paz. Se trata de un sector que parece buscar una migración del cristinismo, que se encapsula en una táctica de bloqueo de todas las iniciativas del oficialismo.

Son residuos del albertismo del gobierno anterior, escépticos de la capacidad del peronismo de tener algún futuro ligado al cristinismo. Se han convencido del axioma que afirma que todo lo que se multiplica por K, da como resultado K.

En momentos de melancolía bromean con que al cristinismo no hay que seguirle la ruta del dinero sino la ruta del bronce. El bronce del busto de Néstor, que comenzó con un proyecto continental – lo inauguraron en la sede de UNASUR en Ecuador – lo bajaron a un proyecto nacional al ubicarlo en el CCK, y ahora termina en un proyecto municipal, en la comuna de Quilmes.

Menos miedo a acordar

El miércoles se firmarán los dictámenes sobre la actualización de las jubilaciones. Un asunto que cada vez que se instala en el escenario incendia la pradera: se sabe dónde comienza, pero no dónde ni cómo termina.

Ese día los bloques del medio de la Cámara decidirán si le dejan al peronismo la ventaja de tener el dictamen de mayoría. O si llegan a un punto de encuentro con algunos legisladores de la oposición en serio, para construir un dictamen que supere al que tuvo más firmas en la última Comisión de Previsión Social, que es el de Unión por la Patria.

Ese predictamen reivindica la fórmula que instauró Alberto Fernández en lugar de la que había votado el Congreso bajo el gobierno de Mauricio Macri. Los normales crean una fórmula que compense al contado a los jubilados por la pérdida por inflación del mes de enero pasado. El PRO quiere que esa diferencia se pague en cuotas mensuales a partir de junio.

Hoy esa diferencia implica un aumento (o no) del 8,1%. El no peronismo ya le perdió el miedo a votar con el peronismo, ocurrió con el tabaco. Y no todo el peronismo prefiere quedarse en una posición testimonial que puede perder en el recinto, y quedarse fuera de lo que puede ser una buena noticia para los jubilados.

Macri posterga cumbre del PRO

El bloque de Cristian Ritondo insiste en honrar el imperativo contable del déficit cero. Los críticos de esta posición recuerdan que no hay muchos casos de déficit cero en otros países y señalan esa consigna como una ficción contable para la publicidad oficial – lo tengo porque no le pago nada a nadie. Resisten en esa posición para conservar la identificación con el oficialismo.

Macri regresó del exterior y dedicó sus días a conversar con dirigentes de varios bloques, incluyendo la UCR, para pedirles que aprueben los proyectos que pide el gobierno. Le concede tanta importancia que suspendió el acto nacional de asunción como presidente del PRO hasta que las leyes de Bases y reforma fiscal no hayan sido sancionadas por las dos Cámaras. Estaba prevista para este miércoles 15, pero ocurrirá cuando haya ley.

Y esta misma semana estará habilitado por la justicia electoral a ejercer como titular del PRO. Pero se posterga la fiesta: una cumbre con cerca de 500 dirigentes de todo el país. Lo más parecido a un lanzamiento. Veremos a qué.

La piñata de la AGN depende de las leyes

También se ha postergado para después de las leyes el reparto de las tres sillas vacantes de la Auditoría General de la Nación. Se cubrirá según se comporten los partidos en el Congreso en el tratamiento de los proyectos.

Si el radicalismo (Lousteau + los senadores, que juegan distinto) no saca los pies del plato, se le asegurará una silla para la que Mario Negri tiene los votos. Si el peronismo hace estallar todo, se queda sin ninguna y entre el PRO y La Libertad Avanza se quedan con las otras dos. La conducta del peronismo será premiada si consiente un trámite manso de los proyectos.

El PRO tiene como candidato a Jorge Triaca, el principal asesor de Macri. En el peronismo hay varios: Guillermo Michel, cercano al massismo, la exsenadora Virginia García – ligada a la familia Kirchner -, y un nuevo protagonista en este rincón, “Caio” Lugones, ex presidente del organismo regulador de la actividad aérea.

Lo promueve el gobernador de Santiago del Estero, socio del silencio de todos los gobiernos. Zamora validó las relaciones de los gobernadores peronistas durante la administración de Macri, protegió en el Senado las espaldas de Cristina, junto a su mujer Claudia Ledesma, desde la presidencia provisional de la Cámara.

Ahora promueve junto al macrista “Nacho” Torres un acuerdo federal de mandatarios del interior que sume nuevos temas al llamado Pacto de Mayo, ausentes en la minuta de Milei -educación, Malvinas, equilibrio entre interior y AMBA-. Es un arco que incluye a los gobernadores del Norte Grande, los de la región Centro y a los patagónicos.

Sólo quedan afuera, por ahora, Cuyo y Buenos Aires. Lugones tiene antecedentes premium para este gobierno por su experiencia al frente del organismo regulador de los aeropuertos.

La relación con ese negocio imprime carácter en la administración Milei, cuya alma mater no es la Escuela Austríaca sino el grupo Eurnekián. El hombre más poderoso del gobierno, Rodolfo Barra, también fue presidente del ORSNA (Organismo Regulador del Sistema Nacional de Aeropuertos).

Ya se disputa el 2025

Esa atención al buen final de las leyes por parte de Macri es la manera de demostrarle al gobierno que su suerte legislativa depende de la bancada del PRO. El partido de Macri está dispuesto a pagar costos, como ocurrió en el debate de las dos leyes en Diputados.

Se refugiaron en el dictamen de mayoría del Congreso. Se negaron a agregar el capítulo del impuesto al tabaco. Se atuvieron a la orden que vino del cielo -nunca sabe al final a qué constelación remiten, si a la de Macri, Milei, la Princesita Karina o quién-. Terminaron abonados a la tabaquería de Sarandí.

Como todas las fuerzas, el PRO liga estas decisiones a las elecciones del año que viene. Macri y Milei han coincidido en la oportunidad de que, en los próximos comicios de renovación legislativa, el PRO y LLA compartan un frente. Se juegan cargos potentes como la senaduría en CABA. En la tira de los diputados deben renovar sus bancas María Eugenia Vidal y Diego Santilli, en CABA y Buenos Aires, respectivamente.

En CABA Martín Lousteau buscará renovar la senaduría que ejerce merced a la coalición con el PRO. Es un turno cargado de interrogantes. ¿Le cederá el gobierno en Buenos Aires el primer lugar en la lista a Santilli, o lo tiene reservado para Espert – hoy virtual jefe del bloque de La Libertad Avanza -, que también tiene fecha de vencimiento de su banca?

¿En CABA le cederá el PRO la posibilidad de reelección a Lousteau, hoy socio de Jorge Macri en la ciudad, o lo desplazará por otros candidatos, dígase Patricia Bullrich o el propio Macri? Si no le ponen al jefe del radicalismo algún freno, que se despida el PRO del 2027.

Karina capitana

La experiencia del tabaco les ha hecho entender que apoyar al gobierno sin contrapartida deteriora su perfil. El jueves se sentaron en la casa Rosada en torno a una mesa en cuya cabecera estaba Karina Milei, cual jefa de gabinete. La meritocracia al palo. A su alrededor, la flor y nata del bloque del PRO, vigilados por los primos Menem.

Pidieron que el gobierno sume a la agenda que contiene las leyes-bala otras iniciativas que creen de necesidad extrema. Karina, en la cabecera, anotaba en el rol de intermediaria con el Uno. No es UN recurso nuevo de los presidentes, para amortiguar las presiones.

Lo ejercía Antonio de la Rúa cuando su padre, Fernando, lo sentaba en sus reuniones. “-Esto chárlenlo con Antonio”, y se retiraba. No sabían, como ahora tampoco lo saben quienes frecuentan esos dorados salones, si era un reconocimiento o un demérito. Antonio por lo menos agigantó la figura internacional de Shakira. Peor era Menem que te hacía atender por el Soldado Chamamé. Que al menos te hacía reír.

Leyes hay, hay que aplicarlas

Los temas por los que mocionaron fueron, entre otros, ley de ficha limpia (una restricción a determinada categoría de procesados para ser candidatos), boleta única (que duerme en el Senado, ya aprobada por Diputados) o la declaración de la educación como actividad esencial para limitar los efectos de las huelgas.

Esta calificación es una vieja aspiración de todos los gobiernos. Nadie pudo imponerlo. Ni el matrimonio Kirchner en su momento de mayor fuerza. Lo intentaron Néstor y Cristina, pero Héctor Recalde lo desbarató en el Congreso, en nombre del sindicalismo.

La esencialidad de algunas actividades ya está prevista en las leyes, pero ningún gobierno ha querido o ha podido activar.

Fernando de la Rúa firmó un decreto (el 843/200) pero nunca lo aplicó. Kirchner lo anuló e impuso otro texto, pero funcionó de forma esporádica. El decreto 272/06, hoy vigente, creó una Comisión de Garantías, con representantes del empresariado y los gremios, para organizar huelgas mansas. El actual secretario de Trabajo, Julio Cordero, integró en algún momento ese comité en representación de los empresarios.

Guevarismo de cabotaje

Este punto es la prueba de que hay leyes ya existentes y que los gobiernos no quieren, no pueden o no saben aplicar. Y para disimular esas discapacidades, promueven debates aspaventosos –leyes ómnibus, por ejemplo- que simulan revoluciones innecesarias.

La tropicalización de la Argentina no ha traído solo el dengue. Ha impregnado a la política de este guevarismo de cabotaje en dirigentes políticos que dicen: no puedo gobernar si no me dejan hacer la revolución. Cuando basta con aplicar las leyes existentes. La trivialidad de la operación la admite el propio Milei cuando se ríe de los proyectos. “No los voten, que yo puedo gobernar igual”.

En el manual de la derecha autoritaria de importación, dice la ensayista americana Anne Applebaum, está marcado el objetivo que se pretende también para la Argentina: crear miedo, cinismo, nihilismo y apatía para convencer al público de que la democracia -la que radica en el nido de ratas, o sea el Congreso según Milei- está degenerada, que las elecciones son ilegítimas y valen más los tuits que los votos y que la civilización muere si sigue detrás de la agenda 2030.

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