Mirando cuáles son las 10 películas que competirán, este domingo 2 de marzo, por ganar el Oscar, queda claro que Septiembre 5 mereció estar allí, al menos figurando entre las mejores del año. Está bien narrada, tiene emotividad, plantea cuestiones morales, es concisa, está bien actuada… ¿Qué más necesitaba?
Septiembre 5 toma una historia real, el ataque terrorista palestino a los atletas y entrenadores israelíes en los Juegos Olímpicos de Munich de 1972. Pero prácticamente no se los ve a los israelíes ni a los palestinos. No sigue tampoco a las autoridades ni a la policía o los militares (salvo cuando ingresan al control central de TV de la cadena ABC), sino precisamente al equipo de productores, editores y responsables periodísticos de televisión del canal estadounidense que intentan cubrir el primer ataque terrorista en vivo. Y en directo.
Pensemos que hace 52 años, de un hecho como éste en el mundo la gente se enteraba por radio o en los diarios del día siguiente. La transmisión por TV era vía satélite, y era complicado.
September 5 no es la primera en retratar la masacre de Munich. El documental One Day in September ya ganó un Oscar en 1999, primero, y Steven Spielberg dirigió en Munich (2005) todo sobre las represalias de Israel, a través del Mossad. Aquí, el director suizo Tim Fehlbaum no enfoca las habitaciones de los israelíes, sino los dilemas morales que suscitó transmitir lo que pasó allí, y en la pista del aeropuerto.
La película, que apenas supera los 90 minutos, se toma su tiempo para mostrar cómo funcionaban las oficinas de la ABC Sports cerca de la Villa Olímpica. Su presidente, Roone Arledge (Peter Sarsgaard) es como un sabueso astuto. También están el recién llegado Geoff Mason (John Magaro), que ve cómo adaptarse a ése, su primer trabajo importante en televisión en vivo, el periodista experimentado y judío Marvin Bader (Ben Chaplin) y la traductora Marianne Gebhardt (Leonie Benesch, de El salón de profesores, que el año pasado compitió por Alemania por el Oscar al filme internacional).
Clima de tensión y claustrofóbico
Salvo algunos pocos exteriores, el director y también coguionista (el filme aspira al Oscar al guion original) filma los interiores de las oficinas de ABC, y preferentemente en la sala de control. Y ese 5 de septiembre, mientras todos se preparan para la rutina de la cobertura televisiva, escuchan un ruido desde afuera. Ahí es cuando alguien pregunta “¿Esos fueron disparos?”
Sí. Los 8 miembros de la organización Septiembre negro lograron ingresar a uno de los pabellones, asesinaron a dos rehenes en el proceso y Arledge no lo duda: pide tener acceso a la vía satelital más temprano, para cubrir el hecho. Y confía en que, en una hora, los alemanes, van a retomar el control de la situación.
La triste verdad es otra.
Tragedia con final conocido
Septiembre 5, como La sociedad de la nieve, narra una tragedia con un final conocido. Fehlbaum pone en tela de juicio la función del periodismo. ¿Deben transmitir en directo si matan a inocentes? Si hay televisores en la Villa Olímpica, con acceso a lo que ellos ponen en el aire, ¿no están advirtiendo a los terroristas lo que está sucediendo? Y hasta se plantean cómo “primerear” a la cadena rival CBS, a la que deben darle la señal de satélite.
Septiembre 5 es, si se quiere, un filme sobre el periodismo más que sobre la historia real. Los miembros del equipo hacen malabares para llevar una cámara a escondidas, revelar película, salir al aire con un walkie talkie. Recuerda, de cierta manera, a Spotlight, que ganó el Oscar por retratar otros hechos verídicos.
La claustrofobia que se siente, lo mismo que cómo desde la platea deseamos que los periodistas “triunfen”, ¿no hace que, por momentos, nos olvidemos que estaba en juego algo más que una primicia, sino la vida de los inocentes?
Lo dicho: Septiembre 5 es una gran película, que no dura más de lo necesario, ni se regodea en sus formas; se toma su tiempo para luego acelerar en la recta final.
“Septiembre 5”
Muy buena
Drama. Alemania / Estados Unidos, 2024. Título original: “September 5”. 95′, SAM 13. De: Tim Fehlbaum. Con: Peter Sarsgaard, John Magaro, Ben Chaplin, Leonie Benesch. Salas: Hoyts Abasto y Unicenter, Cinemark Palermo y Puerto Madero, Cinépolis Recoleta, Pilar y Avellaneda, Showcase Belgrano.