Adepto a la imaginería romana, el gobierno de los hermanos Milei no desdeña en absoluto el poder del Coliseo, donde los ciudadanos del imperio solían entretenerse viendo a los gladiadores luchar y morir. En estos tiempos, los Coliseos son varios, y los más importantes son las canchas de fútbol. Desde un club de fútbol se logró una ciudad y, luego, una presidencia: Mauricio Macri. En las canchas de fútbol, el pueblo, la masa, puede aplaudir a sus héroes y vituperar a sus villanos.
Lo que más temen por estas horas en la Casa Rosada es que el malestar económico y financiero de la población se cristalice en insultos desde las populares, locales o visitantes, en un año electoral.
«Chiqui» Tapia apura la vuelta del público visitante y pone en alerta a Javier Milei
Un posible hecho que vendría a ratificar sondeos pocos amables con la imagen presidencial que ya expone una nueva categoría: el antimileismo, que según una encuesta de Zuban-Córdoba, supera la adhesión de la mitad de la población con un 53,6% de la medición.
En ese contexto, la relación de los funcionarios de la Casa Rosada con la AFA atraviesa su peor momento, con cruces dignos de las peleas de la farándula berreta.
Las últimas novedades llegaron por el experimento de la casa rectora del fútbol nacional, por incentivar el retorno de las hinchadas visitantes o del público que alienta a un equipo diferente al que oficia de local durante un partido.
Lo que debería ser una cuestión normal y placentera, en Argentina suele terminar con peleas entre mafias de barrabravas que finalizan con heridos, lesionados, muertos y promesas de venganzas. Un hecho que demuestra el estado de descomposición social de la Nación y que, los interesados, suelen disfrazar con la «pasión» que sienten muchos descerebrados por los colores de la camiseta de un cuadro de fútbol.
Sea como fuere, el que rompió las hostilidades fue el Jefe de Gabinete, Guillermo Francos, que en diálogo con periodistas radiales afirmó: «Entiendo que hasta ahora se va a dar en un partido particular», intentando quitarle relevancia al anuncio de la AFA, que en Córdoba permitió a los hinchas de River presenciar el 4-0 sobre Instituto en el estadio Mario Alberto Kempes y que un rato antes, en el Gran Buenos Aires, había llevado a los fanáticos de Rosario Central a ser testigos en vivo y en directo del 1-0 sobre Lanús.
Para el exministro del Interior, la decisión de la cúpula de la AFA es de corte político-electoral. «Da la sensación que juega un rol político», dijo por la figura del «Chiqui» Tapia y lo comparó con «el padrino» Don Julio. «El otro (en alusión a Julio Humberto Grondona) era mucho más para todos los sectores. Este tiene un rol más concreto, él y el otro que le sigue, Toviggino juegan un rol político».
El guante lo recogió Toviggino, pero no para retarlo a duelo, sino para contestarle por redes como suelen resolverse las querellas en estos tiempos modernos.
Parece que se esforzó por insultarlo físicamente y en su cuenta de X le dijo despectivamente: «Te equivocás, hombrecito de dientes amarillos. Si el Comandante (de esa manera genuflexa se refiere a su superior en la AFA, el Chiqui Tapia) y yo, jugáramos un rol político, te aseguro que el justicialismo tendría una discusión menos en sus listas de candidatos. Nosotros solo administramos fútbol hace 8 años. Ese fútbol argentino que lleva en sus hombros, en ese breve lapso, algunos logros, como una Finalisima, dos Copas América y una Copa del Mundo. Además, hablás de algo que desconocés y que supera cualquier razonamiento particular y/o gubernamental».
Cuando parecía que se acababa el descargo de Toviggino, le volvió la furia y le escribió para que todos pudiéramos leerlo, «Te deseo un MUY FELIZ Y TRISTE FINAL … PRONTO!!! Ocúpate de los Gobernadores, que me parece que te borraron de su agenda, y dejá que del fútbol argentino nos ocupamos nosotros. En fin…», se quedó con ganas de seguirla el dirigente que llama Comandante a Tapia.
Los gobernadores que acompañan a la conducción de la AFA
Detrás de tanto descontento y disputas entre los dirigentes de la AFA y el Gobierno nacional por una novedad que debería ser tratada como una buena noticia, se encuentra la mano de los políticos del justicialismo que gobiernan provincias centrales y que comprenden la importancia del fútbol en la sociedad.
Fundamentalmente, el cordobés Martín Llaryora fue uno de los que agradeció públicamente al Chiqui por la idea que fue llevada adelante con bajo perfil, a sabiendas del impacto político que iba a provocar esta medida.
La buena sintonía entre el titular de la AFA y Llaryora se viene demostrando desde junio, cuando en una visita de Tapia a la provincia, se habló del interés del gobernador para que la Selección Nacional juegue en Córdoba y le recordó a Tapia las experiencias que apuntalaron la argumentación de por qué la capital que gobierna Daniel Passerini es la indicada para el partido y para el retorno del público visitante.
Mientras el Presidente protestaba por redes por la pobre performance de Boca y River en el mundial de clubes de los Estados Unidos, e intentaba volver a proponer las sociedades anónimas deportivas (SAD) que, por ahora, quedaron freezadas como muchas posibles inversiones en el país, el duo Tapia-Llaryora cerraba el regreso de las hinchadas visitantes y conseguían que otros gobernadores peronistas se sumaran a la movida.
Una idea que tiene un impacto económico para las provincias que atraigan público visitante. Por el reciente partido de River en Córdoba, desde el Observatorio de la Agencia Córdoba Turismo, que preside Darío Capitani, las reservas hoteleras alcanzaron el 85% para la noche del sábado, con picos del 95% en los alojamientos categorizados.
El último River-Boca que se disputó en Córdoba, en el estadio Kempes, dejó a Córdoba Capital cerca de $2.000 millones. Varios gobernadores de la región central ya hacen cuentas para darles un respiro a los hoteleros y gastronómicos de sus ciudades al ritmo del exigente calendario de partidos del torneo principal del fútbol nacional.