El Congreso de la Nación se encamina a una segunda etapa de sesiones extraordinarias que tendrá a la reforma laboral como eje central.
Según explicó el analista políticio, Gustavo Damián González, el oficialismo considera esta iniciativa prioritaria y ya activó negociaciones clave. “Ya está el decreto y uno de los temas más importantes que va a tener que afrontar el gobierno es la reforma laboral”, afirmó, y señaló que el foco estará puesto en el Senado.
En ese marco, remarcó el rol de la ministra de Seguridad: “Patricia Bullrich se va a tener que reunir con el bloque de la Unión Cívica Radical para lograr el quórum suficiente”. La iniciativa incluye puntos de alto impacto que generan tensión con los sindicatos. “Limitar el derecho a huelga, declarar servicios esenciales como aduanas, aeronavegantes, telecomunicaciones y educación”, enumeró González, junto con “el pago por billeteras virtuales y la posibilidad de pagar en dólares”.
El analista advirtió que el principal obstáculo será la CGT. “Esto va de bruces con la CGT, que ya anunció una movilización para los primeros días de las sesiones”, sostuvo, aunque aclaró que el contexto no es favorable para una gran demostración de fuerza sindical.
Indemnizaciones, flexibilización y antecedentes históricos
Uno de los puntos más sensibles del debate es la flexibilización laboral. González fue claro al referirse al texto que circuló en el Senado: “En el anteproyecto está el tema de flexibilizar las indemnizaciones”, aunque aclaró que la discusión gira en torno a si se trata de una baja directa o de un cambio en el esquema. También mencionó nuevas modalidades: “Hay una caja de horas para canjear extras por vacaciones, trabajo virtual y vacaciones acordadas con los empleados”.
El analista puso la discusión en perspectiva histórica. “Cada vez que se quiso hacer una reforma laboral importante fracasó”, recordó, citando el antecedente de la ley Mucci en 1984 y el intento fallido durante el gobierno de Mauricio Macri. Sin embargo, marcó diferencias con el presente: “El gobierno viene envalentonado de una elección que ganó y la CGT hoy está totalmente devaluada”.
Para González, el cambio en el mundo del trabajo es innegable. “Las relaciones laborales cambiaron de manera drástica después de la pandemia”, afirmó, y agregó que “hay muchos jóvenes trabajando de forma totalmente irregular, donde la ley laboral no les toca en lo más mínimo”.
Oposición, negociación y un febrero decisivo
Sobre el rol del peronismo, González anticipó un escenario de confrontación. “El peronismo va a resistir hasta último momento porque va a ser un caballito de batalla”, señaló. Sin embargo, advirtió que el Gobierno tiene margen para negociar: “Hay muchos lugares de negociación, como jueces, Corte Suprema y defensor del pueblo”, lo que podría abrir concesiones cruzadas.
Respecto a las movilizaciones sindicales, fue escéptico. “Febrero es un mes complicado para la CGT, está en modo vacaciones”, ironizó, y alertó que una protesta débil “puede ser muy mala para la central obrera”.
En cuanto al desenlace, González se mostró moderadamente optimista para el oficialismo. “No creo que haya demasiadas trabas del PRO y del radicalismo”, afirmó, aunque admitió resistencias internas. Así, febrero se perfila como un mes clave, con negociaciones intensas y una reforma laboral que promete dominar la agenda política.