Lo que comenzó como una discusión por la división de un terreno familiar terminó en una escena de violencia desenfrenada que conmociona a la localidad de Manuel Alberti, en el partido bonaerense de Pilar. Jeremías Benítez, un joven de 23 años descrito por sus vecinos como alguien «tranquilo», asesinó a su tío, Leandro Cejas (34), tras atacarlo ferozmente con un bate de béisbol. El ataque ocurrió el viernes por la noche frente a la mirada de testigos y quedó registrado en videos tomados con celulares, donde se observa el ensañamiento de una agresión que no se detuvo incluso cuando la víctima ya estaba indefensa en el suelo.
El conflicto tuvo lugar en el barrio William Morris, en una propiedad donde ambos familiares vivían en casas separadas, pero dentro del mismo predio. Según fuentes de la investigación, la disputa por el terreno llevaba años desgastando la relación y ya contaba con antecedentes de peleas y denuncias cruzadas. Alrededor de las 22, la tensión escaló de las palabras a los hechos: Benítez ingresó a su vivienda, salió armado con el bate y comenzó a golpear el portón antes de dirigir toda su furia contra su tío, quien intentó cubrirse sin éxito.
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Tras la agresión, Benítez escapó de la escena en un auto conducido por su papá, pero la Policía logró detenerlo minutos después en una estación de servicio sobre la Panamericana. El fiscal Raúl Casal, de la UFI N° 1 de Pilar, intentó indagarlo en dos oportunidades, pero el joven se negó a declarar. Tras confirmarse la muerte del hombre, la imputación contra Benítez cambió a homicidio simple, una figura que prevé penas de prisión efectiva de hasta 25 años.
La brutalidad del hecho dejó marcas imborrables en el vecindario. Testigos relataron que Benítez golpeó a su tío con tal fuerza que el bate terminó partiéndose. Una vez que Cejas cayó inconsciente a una zanja, el agresor le arrojó una piedra de gran tamaño que impactó directamente en su cráneo, sellando su destino. La víctima fue trasladada de urgencia al Hospital Central de Pilar con un cuadro de muerte cerebral irreversible; su familia decidió donar sus órganos antes de brindarle el último adiós.
El clima en Manuel Alberti sigue siendo de extrema tensión. Celina Cejas, hermana de la víctima y tía del asesino, publicó mensajes cargados de dolor y amenazas de represalias en sus redes sociales, asegurando que los responsables «no van a caminar en paz». Debido a estas advertencias y al historial de violencia entre las distintas ramas de la familia, la Justicia ordenó una custodia policial permanente en la vivienda para evitar nuevos enfrentamientos en un terreno que ya se cobró la vida de uno de sus dueños.
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Un historial de violencia y denuncias previas
El asesinato no fue un hecho aislado, sino el capítulo final de un enfrentamiento que dividió a la familia hace años. En 2022, Celina Cejas ya había denunciado a la madre de Benítez por agresiones físicas y amenazas. Según relató la mujer en sus redes, los conflictos incluían órdenes perimetrales y episodios de violencia en la vía pública. «Para mí esa familia dejó de serlo hace mucho tiempo», expresó Celina, recordando un altercado en el que su cuñada la habría atacado a la salida del trabajo, un antecedente que hoy la Justicia analiza para entender el contexto detrás del crimen.
Jeremías Benítez permanece detenido en la Comisaría 4˚ de Manuel Alberti mientras se recolectan más pruebas. Aunque en un principio contó con un defensor oficial, luego designó a un abogado particular para enfrentar la acusación de homicidio simple. Las filmaciones de los vecinos son piezas clave en el expediente, ya que muestran la secuencia completa del ataque y la falta de provocación por parte de Cejas al momento de recibir los golpes fatales. El fiscal Casal espera los resultados finales de la autopsia para determinar cuántos impactos recibió la víctima antes de perder el conocimiento.
A pesar del horror de la situación, la familia de Leandro Cejas decidió transformar el dolor en una oportunidad para otros. Al confirmarse el fallecimiento, se inició el protocolo de donación de órganos en el Hospital Central de Pilar. Este gesto fue destacado por sus allegados en medio de los pedidos de justicia. Mientras tanto, la propiedad de la calle Batalla del Pago Largo continúa bajo vigilancia estrecha, ya que el temor a un incendio intencional o a ataques contra los padres del agresor mantiene en alerta a toda la comunidad.
TC/ML