La licitación por la concesión de la Hidrovía Paraguay-Paraná, el principal corredor de exportaciones del país, atrae un creciente interés de capitales estadounidenses. Según información recabada por este medio, firmas especializadas y fondos de infraestructura de Estados Unidos están en conversaciones para integrarse al proyecto, aportando tanto capital como expertise operativo.
Un consorcio con sello internacional
La empresa belga DEME, uno de los dos oferentes finales en la puja, presentó su propuesta a fines de febrero con el respaldo y en negociaciones con compañías norteamericanas. Entre ellas se encuentra Great Lakes Dredge & Dock (GLDD), la mayor proveedora de servicios de dragado de EE.UU., que confirmó su intención de participar con un rol operativo y evaluando una eventual participación accionaria.
En paralelo, la firma financiera Clear Street actúa como asesor en la estructuración del proyecto y en la búsqueda de inversores, contemplando también una posible entrada como inversor. El esquema en análisis podría incluir, además, a otros actores internacionales y organismos multilaterales de crédito.
El respaldo del banco de desarrollo de EE.UU.
El movimiento de capitales privados se enmarca en un diálogo estratégico más amplio entre los gobiernos de Argentina y Estados Unidos. La U.S. International Development Finance Corporation (DFC), el banco de desarrollo del gobierno estadounidense, reconoció haber mantenido reuniones recientes con autoridades argentinas para analizar oportunidades de inversión en sectores como infraestructura y minerales críticos.
«DFC recientemente mantuvo reuniones productivas con el gobierno argentino para analizar inversiones estratégicas en distintos sectores», señaló un funcionario del organismo, aunque se abstuvo de comentar detalles específicos de posibles transacciones por razones de confidencialidad comercial.
Contexto geopolítico y reglas del juego
El interés estadounidense coincide con un momento de mayor alineamiento de la política exterior argentina con Washington y una búsqueda activa de inversión occidental. En este escenario, la DFC, creada durante la administración Trump, funciona como una herramienta clave para canalizar capital privado hacia proyectos considerados estratégicos.
La licitación actual, que busca redefinir la concesión del corredor que concentra cerca del 80% de las exportaciones agroindustriales del país, excluyó expresamente a empresas con participación estatal extranjera. Esta cláusula, en la práctica, dejó fuera a compañías chinas, otorgando un perfil geopolítico definido al proceso.
Desafíos técnicos y transparencia
La posible incorporación de nuevos socios financieros después de la presentación de la oferta técnica abre interrogantes sobre el funcionamiento del proceso licitatorio. Las bases establecen que la composición del consorcio debe quedar definida en la primera etapa, mientras que la estructura financiera puede afinarse con posterioridad.
Ante esta situación, y según trascendió, DEME comunicó formalmente tanto a la Agencia Nacional de Puertos y Navegación como a la embajada de Estados Unidos en Argentina su interés por incorporar capital norteamericano y las dificultades administrativas para formalizarlo en la etapa inicial. El gobierno nacional buscó reforzar la transparencia de este proceso con el respaldo técnico de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo (Unctad).