El mercado financiero comienza a delinear sus pronósticos para el comportamiento del dólar oficial en el primer semestre de 2026. De acuerdo con el último informe del Banco Central, los analistas consultados prevén un movimiento ascendente, aunque moderado, del tipo de cambio nominal en los próximos meses.
Proyecciones mes a mes
El Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) indica que la mediana de las estimaciones sitúa al dólar en $1.452 para abril de 2026. La tendencia continuaría al alza en los meses siguientes: $1.475 en mayo, $1.500 en junio, $1.532 en julio y $1.565 en agosto. Este recorrido se enmarca dentro del sistema de bandas cambiarias que ajusta el techo de la cotización en función de la inflación.
Un horizonte de 12 meses
Extendiendo la mirada, el consenso de los especialistas proyecta que el tipo de cambio alcanzaría los $1.707 para diciembre de 2026. Para febrero de 2027, la expectativa se ubica en $1.748 por dólar, lo que representa una corrección a la baja de 20 pesos respecto de las estimaciones previas.
Factores que influirán en la cotización
Los analistas coinciden en que la evolución del dólar estará sujeta a variables tanto internas como externas. Entre los condicionantes clave se encuentran el nivel de las tasas de interés en pesos, el ingreso de divisas por la cosecha gruesa y los precios internacionales de commodities como la soja y el petróleo.
Asimismo, la estrategia de la autoridad monetaria para acumular reservas y ejercer control sobre la masa monetaria será un elemento determinante para mantener la estabilidad relativa observada en el corto plazo.
¿Un tipo de cambio «atrasado»?
Algunas voces dentro del mercado consideran que la actual cotización podría presentar un cierto rezago en términos reales. Este escenario dejaría espacio para un ajuste, especialmente si se reduce el atractivo de las inversiones en moneda local o si continúa la tendencia a la baja en las tasas de interés.
En conclusión, el panorama que dibujan las expectativas del mercado no apunta a una devaluación abrupta, sino a correcciones graduales dentro de un esquema previsible. La política del Banco Central y el contexto económico general serán los principales árbitros de la velocidad de este ajuste.