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domingo, marzo 29, 2026

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Industria cárnica ajusta producción ante crisis de costos

La industria frigorífica argentina atraviesa un período de ajuste y reestructuración ante la presión de costos y la compleja situación económica. Según análisis del sector, varias empresas han comenzado a reprogramar sus ciclos productivos, lo que impacta directamente en los turnos de trabajo y la operatoria comercial. Esta medida busca reducir gastos en un contexto donde la faena vacuna registró una nueva baja en febrero, aunque menos pronunciada que en enero.

Cierre de plantas y reestructuración

Tres establecimientos con habilitación para exportar, ubicados en Bahía Blanca (Buenos Aires), Bernasconi y General Pico (La Pampa), cesaron sus operaciones entre fines de 2023 y los primeros meses de este año. En conjunto, estas plantas procesaron más de 170 mil cabezas durante el año pasado. La salida de estos actores del mercado formal se suma a la adaptación que están realizando otras fábricas, que modifican sus esquemas de producción para mantener la viabilidad financiera.

Presión financiera en la cadena

Uno de los puntos críticos identificados es el alargamiento de los plazos de pago a lo largo de la cadena comercial, lo que genera descalces financieros y erosiona el capital de trabajo de las empresas. El sector tradicionalmente opera con crédito interno, ya que el financiamiento bancario o externo para la compra de hacienda es casi inexistente. A esta situación se suma el retraso en la devolución de reintegros de IVA por parte de ARCA, un factor que adquiere relevancia crítica tras la revaluación del ganado y que representa un daño financiero adicional.

El desafío de la faena no regulada

Paralelamente, preocupa el crecimiento de la faena marginal con destino comercial, tanto de vacunos como de porcinos, que se realiza a campo. Esta práctica, según señalan desde el sector, es observada con pasividad por la mayoría de las comunas, municipios y organismos provinciales y nacionales. Esta competencia desleal pone en riesgo a la actividad formal y al empleo registrado, al operar fuera de los controles sanitarios y fiscales.

Evolución de precios y consumo

Los valores de la hacienda para faena experimentaron incrementos cercanos al 70% en los últimos meses, duplicando la inflación general. Este ritmo, considerado insostenible, parece haber alcanzado su techo. Los frigoríficos y matarifes están encontrando un escenario de precios algo más bajo que los picos registrados semanas atrás, y se estima que estos valores podrían mantenerse estables durante los próximos meses.

Este contexto ha ampliado notablemente la brecha de precios con otras carnes. Según mediciones del IPCVA, actualmente con un kilo de asado se pueden adquirir casi 4 kilos de pollo (3,94), una relación muy cercana al máximo histórico de 2022. Con la carne porcina, la relación es de 2 a 1, la diferencia más amplia desde ese mismo año. Esta situación posiciona a estas proteínas como alternativas más accesibles para el consumidor, modificando los hábitos de compra en un contexto de ajuste del gasto familiar.

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