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domingo, marzo 29, 2026

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Un cometa cambió su sentido de giro en el espacio

La comunidad astronómica internacional registró un evento sin precedentes: un cometa logró invertir completamente el sentido en el que gira sobre sí mismo. El objeto, identificado como 41P/Tuttle-Giacobini-Kresák, protagonizó esta peculiar maniobra en el espacio profundo, desafiando las expectativas sobre su comportamiento dinámico.

Un giro inesperado captado por los telescopios

La investigación, cuyos resultados fueron publicados en la prestigiosa revista The Astronomical Journal, se basó en observaciones combinadas de varios instrumentos. Durante su paso cercano al Sol (perihelio) en el año 2017, el cometa mostró primero una drástica desaceleración. Mediciones realizadas en marzo por el Discovery Channel Telescope en Arizona, y comparadas luego con datos del observatorio Neil Gehrels Swift en mayo, revelaron que su velocidad de rotación se redujo hasta tres veces en cuestión de semanas.

Sin embargo, la sorpresa mayor llegó con las imágenes del telescopio espacial Hubble capturadas en diciembre de ese mismo año. El análisis mostró que el pequeño núcleo del cometa, de apenas un kilómetro de diámetro, no solo había recuperado velocidad, sino que había comenzado a girar en la dirección opuesta a la original.

El mecanismo detrás de la inversión

¿Cómo es posible que un cuerpo celeste cambie su rotación? Los científicos explican el fenómeno a través de la actividad propia del cometa. David Jewitt, investigador de la Universidad de California en Los Ángeles y autor principal del estudio, lo describe de manera gráfica: «Los chorros de gas que emanan de la superficie actúan como pequeños propulsores. Si se distribuyen de forma desigual, pueden alterar drásticamente la rotación, especialmente en un objeto tan pequeño».

Este proceso está ligado a la sublimación del hielo. Al acercarse al Sol, los gases congelados en el núcleo se transforman directamente en vapor, escapando en forma de chorros. Cuando estos «jets» ejercen presión de manera constante en contra del sentido de giro original, pueden llegar a frenarlo por completo y luego impulsarlo en la dirección contraria.

Un futuro incierto y una oportunidad única

El estudio también revela un cambio notable en la actividad del cometa 41P. Considerado hiperactivo para su tamaño en el año 2001, para 2017 su producción de gas había disminuido considerablemente. Los investigadores sugieren que esto podría deberse a la acumulación de una capa aislante de polvo en su superficie o al agotamiento de sus materiales volátiles.

Esta inestabilidad rotacional extrema tiene implicancias directas para la supervivencia del objeto. Los modelos matemáticos indican que, si la aceleración centrífuga supera la débil gravedad que mantiene unido al núcleo, este podría fracturarse. «Espero que este núcleo se autodestruya muy rápidamente», advirtió Jewitt sobre su posible destino final.

Pese a que el cometa ha mantenido su órbita actual alrededor del Sol durante aproximadamente 1500 años, los científicos estiman que su «vida útil» física antes de una fragmentación catastrófica es mucho menor. Esta circunstancia lo convierte en un laboratorio natural excepcional para estudiar los procesos finales en la evolución de los cuerpos menores del sistema solar.

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