Joaquín Nicolás Bolster recorre diariamente 30 kilómetros para asistir a la Escuela Técnica N°31 en Quines. El Boleto Estudiantil (BEI) le permite continuar sus estudios sin que el costo del transporte sea un obstáculo.
29 de abril de 2026 | 14:48
Joaquín Nicolás Bolster vive en San Francisco del Monte de Oro, pero viaja todos los días a Quines para asistir a la Escuela Técnica N°31 “Profesor Víctor Saá”. Para él, el Boleto Estudiantil (BEI) no es solo un carnet, sino la garantía de poder continuar su formación técnica.
A las cinco de la mañana, en San Francisco, Joaquín comienza su rutina: se prepara, comparte unos mates con su padre y camina hacia la terminal para subir al micro de las seis en punto. El impacto del Boleto Estudiantil Gratuito en su vida es, ante todo, económico.
Al ser el único de su grupo que realiza este trayecto diariamente, el costo del pasaje representaba una preocupación constante para su familia. “Me levanto a las cinco de la mañana para venir a la escuela. El beneficio me facilita un montón las cosas, más que nada por el costo. Si no lo tuviera, todos los días tendría que estar pidiéndole plata a mi mamá. Ahora es mucho más cómodo y, sobre todo, me permite seguir viajando y continuar con la escuela, porque recién estoy empezando”, explica.
A pesar de que Joaquín se define como alguien que “se largó solo” a realizar este viaje diario entre localidades, su testimonio representa el de muchos jóvenes que eligen las escuelas técnicas de la región, incluso cuando quedan a kilómetros de su casa. Con el BEI, el trayecto entre San Francisco y Quines deja de ser un gasto inalcanzable para convertirse en el camino hacia su futuro profesional.