El uso del espacio público para una clase de zumba paga organizada por la esposa del intendente interino genera interrogantes sobre transparencia y prioridades municipales.
En la Villa de Merlo, el Centro de Convenciones vuelve a ser foco de controversia. Luego de que el 17 de enero pasado albergara una jornada política de la UCR, ahora será sede de una “Masterclass de Zumba y Ritmos edición Carnaval” con un costo de $8.000 por persona. La convocatoria, difundida por canales oficiales del Municipio, indica que los interesados deben comunicarse directamente con la esposa del intendente interino, cuyo número telefónico particular se incluye en la gacetilla.
La situación plantea dudas sobre las condiciones de uso del espacio provincial. ¿Se alquiló el Centro de Convenciones? ¿Bajo qué criterios se autorizan actividades aranceladas? ¿Existe un trato preferencial por el vínculo familiar con el poder? Mientras tanto, vecinos señalan problemas cotidianos como calles en mal estado, falta de iluminación, pastizales crecidos, veredas rotas y deficiencias en la recolección de residuos, además de una temporada turística que genera incertidumbre.
No es la primera vez que surgen cuestionamientos por el uso de recursos públicos para eventos vinculados al entorno del intendente. El año pasado, el corte de arterias céntricas para una clase de zumba también generó malestar, mientras que otras iniciativas culturales o comerciales encuentran restricciones para usar el centro histórico. La discusión no es sobre el baile o el Carnaval, sino sobre la línea entre lo público y lo privado, y la necesidad de transparencia en la gestión municipal.