El saxofonista, con 36 años de trayectoria, presentó su octavo disco en la sala Berta Vidal de Battini y brindó consejos a jóvenes estudiantes de música en San Luis.
El saxofonista Bernardo Monk presentó su octavo disco, ‘Cosmofónico’, en la sala Berta Vidal de Battini del Centro Cultural Puente Blanco. El público acompañó el repertorio. El invitado especial fue Marcos Longobardi, director de la Orquesta Típica de Tango de la Universidad de La Punta y el Ensamble Mayor.
Monk inició un nuevo rumbo con la presentación de este repertorio, acompañado por su orquesta, integrada por Silvina Pérez Lacon en piano, Gonzalo Lesta Saravi en violín, Hugo Larrañaga en el contrabajo y Camilo Martínez en batería.
Sus comienzos fueron estrictamente tangueros, con una formación reducida de quinteto. Luego se expandió a un disco más amplio y desde hace algunos años trabaja con agrupaciones de orquesta semi típica.
Como docente, Monk explicó: “Creo en el surgimiento de una música nuestra que sería el jazz argentino, que refleje nuestras sonoridades y que contenga varios elementos”.
En 2010 y 2012 ya había estado en San Luis, pero en esta oportunidad presentó su propio trabajo discográfico. Además, participó de un conversatorio en la Facultad de Ciencias Humanas (FCH) de la Universidad Nacional de San Luis (UNSL) y dictó una clínica en el espacio cultural ‘La Crisálida’. Sobre su vínculo con Marcos Longobardi, afirmó: “Con Marcos nos conocimos en Mendoza el año pasado, en una gira que hice allá. Tocamos unos temas juntos y empezamos a pensar en sumar a San Luis en las próximas presentaciones”.
El músico, con más de 36 años de trayectoria, dejó un mensaje a los alumnos de la Escuela de Música. “Primero que nada, la música está para hacernos bien. Al mismo tiempo, es importante tomar esto como una carrera, formarnos y, con el tiempo, sentirte bien con la música”, sostuvo. Y agregó: “Podés realizar las cosas que vos querés hacer, y para eso necesitas formación, estudiar y desarrollar tus posibilidades”.
“Lo más lindo que tiene una escuela, más allá de los profesores, es la capacidad de relacionarnos. Es posiblemente el legado más grande y más fuerte que les va a quedar en su vida, la gente con la que estudiamos ahora, los proyectos que tenemos de por vida y que van a estar vinculados a esta profesión y a esta escuela”, declaró.
Recomendó a los estudiantes que busquen una “voz propia”, algo nuevo, aun dentro de lo que ya existe. Para ello, aconsejó preguntarse “¿Cuál es mi lugar, qué puedo aportar?” y pensar al músico como una persona que está al servicio para que algo mejore.